
Jorge del Castillo fue una persona a la cual mucha gente le tenía mucho respeto. Del blanco de los chistes sobre políticos tontos de los años ochenta, pasó a ser un político de renombre en los años noventa, debido a su compromiso con la lucha por la recuperación de la democracia. Del Castillo, hay que mencionarlo, fue una de las personas que más hizo desde el Congreso y fuera de él para que dejáramos atrás la era Fujimori (de hecho, su testimonio en sede judicial fue uno de los indicios tomados para la condena del ex dictador) .
Esa imagen la acompañó, ya en esta década, con el regreso de Alan García al país, con la de mayor apertura hacia el sector empresarial. El rol encomendado a Del Castillo era el componedor y conciliador dentro de un partido de gente muy dura, así como de nexo con los empresarios que desconfiaban de lo que podía hacer Alan García en materia económica.
Ya para octubre de 2008, Del Castillo tenía la imagen un poco quemada, como consecuencia lógica y natural del desgaste de gobierno, así como por tres asuntos que lo habían dejado relativamente mal parado: el nombramiento del inhabilitado Alberto Pandolfi para un organismo que tenía que ver con el Fenómeno del Niño, el pago de un spot contra un paro usando imágenes de Montesinos y la publicidad estatal en RBC Televisión que llegó justo cuando uno de sus hijos ejercía funciones gerenciales en dicho canal (y también se hablaba de compra del mismo). Amén claro, de una campaña de desprestigio contra periodistas que no eran de su agrado, files incluidos.
Y fue en octubre del 2008 que el caso de los Petroaudios le cayó con todo. Desde el segundo día del escándalo se revelaban audios sobre posible apoyo a su futura candidatura presidencial, reuniones con Rómulo y sus idas a la suite de Fortunato Canaán. Al final, el gabinete completo tuvo que renunciar, luego de la indignación en la opinión pública (aunque con un intento de limpiarle la cara con un comunicado con harta firma de notables y de apristas).
De allí en adelante, el ex premier ha buscado reconstruir su imagen. Comenzó la operación con el informe en mayoría de la comisión investigadora en el Congreso, pasando por encargos empresariales - del tipo “arregla la cosa en Doe Run” - y por periodistas que le han hecho buena prensa. De hecho, ya se le voceaba como el candidato aprista para el 2011 y había regresado como secretario general político del APRA. Todo le sonreia al Tio George…
…hasta que comenzó todo este lío de las pruebas robadas, Giselle Giannotti comenzó a hablar de todo, sobre todo sobre presiones para tapar su caso o para incriminar a otra gente que nada tenía que ver en el tema, apuntando a Del Castillo tanto en sus acusaciones como en la posible autoría de amenazas a su familia. El congresista negó esta especie y hasta armó conferencia de prensa en el APRA para que lo desagravien. Hasta allí, llegábamos a la entrampada situación de dicho contra dicho, pero, ante la opinión pública, quedaba la sensación que JDC debía dar más explicaciones sobre el asunto.
Pero este fin de semana se le complicaron más las cosas a Jorge por varios hechos:
1. Se le cae un acto de desagravio en Alfonso Ugarte. De hecho, en varios diarios se comenta que un sector del partido planteará pedirle a Alan que retiren a Jorge de la secretaría general mientras duren las investigaciones.
2. Rafael Rey pidió que investiguen a los involucrados en el caso BTR y Petroaudios en entrevista en El Comercio. Claro, luego del impacto de sus declaraciones, se fue volando al local del jirón Miró Quesada para decir que no había querido imputar responsabilidad en Del Castillo.
3. Aparecen correos con Rómulo León Alegría: La Primera publicó una serie de correos en los que RLA le envía a George la agenda que cumplirá Canaán el 23 y 24 de enero y en el que le pide que interceda para facilitar algunas reuniones. Asimismo, aparecen otros dos correos para pedirle una reunión entre Canaán y el Presidente. En uno de los mails, Jorge le dice “tenemos que conversar” a Rómulo. Sobre este tema, Del Castillo no ha dicho absolutamente nada.
4. Se conoce una extraña permuta de inmuebles con dueño de petrolera: Ayer Panorama sacó un reportaje sobre un intercambio de departamentos entre la esposa de Del Castillo y el empresario Julio Vera Gutiérrez, ex dueño de Andina de Televisión y principal accionista de Petrolera Monterrico. Dos cosas han llamado la atención aquí. De un lado, las condiciones de la permuta, que favorecen ampliamente a la familia del Premier y, del otro, el hecho que Petrolera Monterrico iba a ser favorecida con un proyecto de Ley presentado por el congresista aprista José Carrasco Távara. Según Gianotti, el proyecto de ley fue presentado a pedido de Del Castillo. Ayer Del Castillo negó alguna irregularidad en este tema.
Lo cierto es que la situación del ex premier es bastante delicada. Y más que hacer esfuerzos contra quienes informan sobre estos casos, en lo que Del Castillo deberá preocuparse es en aclarar todas estas acusaciones con documentos o señalando claramente sus errores y omisiones. Más allá de si es responsable penal de algún hecho, lo cierto es que cometió un serio error al confundir la promoción de la inversión privada con reuniones en suites de empresarios cazurros que buscaban hacer negocios con el Estado ajustando al mismo con sus pedidos a través de sus gestores de intereses.
¿Recuperará el respeto que alguna vez tuvo? El paso del tiempo nos dará una respuesta.
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