Archivo de 9 Abril 2010

En Business Track, estamos en el momento del juego del Gran Bonetón. ¿El motivo? La desaparición de parte de los archivos incautados a Giselle Gianotti, una de las procesadas por el espionaje.

Las primeras sospechas apuntaron hacia el Poder Judicial, en el que no todos los mecanismos de seguridad no funcionaron. Luego apareció una copia espejo de seguridad que tenía el fiscal Walter Milla y hasta allí todo parecía ir normal. Hasta que Javier Villa Stein, presidente del Poder Judicial, dijo que los USBs de Gianotti que llegaron al Poder Judicial no eran los mismos que encontró la Policía y señaló un complot en su contra. Todos inmediatamente voltearon a acusar tanto al Ministerio Público y a la Policía Nacional por este tema. Y a las pocas horas, fue un fiscal a la oficina de la jueza María Martinez a investigar el tema, pero fue impedido de hacer la diligencia.

Gladys Echaíz no se ha quedado callada y descartó que el Ministerio Público intentara boicotear su propio caso y que buscan investigar el tema porque son los primeros interesados. Para complicar más las cosas, desde el Congreso, el congresista fujimorista Rolando Souza quiere que anulen el proceso y que saquen a la jueza María Martinez. Y ayer se presentó en Prensa Libre con argumentos dignos de los abogados de Gianotti, que parece ser la única beneficiada con la posible anulación de pruebas.

Para continuar con el enredo, hoy La República señala que el ex auxiliar jurisdiccional Aldo Suxe Llempen fue hallado con otro funcionario manipulando los USBs. El hecho fue advertido por la jueza Martinez y constó en un acta, pero se refundió con el resto del expediente. Pero también se advirtieron otras fallas de seguridad:

El referido informe policial  advirtió que había una puerta anexa al corredor de las vocalías supremas, por donde salía y entraba el personal del juzgado, que no tenía  arcos de seguridad, que el personal entraba a la Sala de Audiencias con USBs no registrados y que al término de las audiencias no se lacraba el material que se estaba utilizando ni regresaba a las bóvedas.

Si esto es así, ¿por qué Villa Stein ha tirado la pelota hacia otro lado? César Romero, editor de judiciales de LR, tiene una hipotesis:

El juez supremo Javier Villa Stein parece olvidar que él es el presidente del Poder Judicial.  De otra manera, no se comprende que,  temeraria e imprudentemente, afirme que la fiscalía le entregó pruebas  falsas a la jueza María Elena Martínez.

Imprudente, porque la falsedad de esas pruebas es  la tesis de defensa de Giselle Giannotti, sobre lo que la jueza Martínez y luego la Corte Suprema tendrán que pronunciarse, y  él ya adelantó opinión.

Temerario, porque  determinar si se cambió o manipuló los USB está en manos de la OCMA y la fiscalía y, con sus palabras, él niega  una investigación imparcial.

La otra explicación es la que se repite en los pasillos de Palacio de Justicia: Villa pretendía utilizar la información de los USB y el caso BTR como trampolín para un cargo político, y al cuestionarse la labor de Martínez siente que lo están atacando.

Pero hay otra pregunta flotando en el ambiente, ¿qué archivos se han borrado y que se busca ocultar? Dadas las actividades y clientela de Business Track, hay varios interesados - entre políticos y empresas - para que esa información desaparezca. Pero lo curioso es que los archivos tocados sean los de Gianotti y no los de otros involucrados. ¿Por qué?

Una pista parte de algo que reveló la periodista Paola Ugaz hace un año:

La sala del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) donde Vladimiro Montesinos grabó a todos los que fueron o querían ser importantes en la década del 90, tuvo su réplica en la suite que alquiló el empresario dominicano, Fortunato Canaan, a donde acudieron desde el ex Primer ministro, Jorge del Castillo; los ministros de salud, Carlos Vallejo y Hernán Garrido Lecca, hasta presidentes de gobiernos regionales.Tras el “Petrogate”, las revelaciones que hemos encontrado junto al periodista Gustavo Gorriti en sus pesquisas sobre el chuponeo (pinchaje telefónico para los que leen este post y viven fuera del país) y los chuponeadores, es que HAY AUDIOS de las reuniones en la suite de Canaan, (porque se sembraron tres micrófonos dentro del lugar), así que por ende, conoceremos tarde o temprano, que se dijo en esas reuniones y que otros faenones nos encontraremos en el camino.

Y en el libro Petroaudios, se publicaron algunas de las transcripciones de las interceptaciones con micros que se encontraban con el título del archivo “Archivo 001: Las Ranas del Caballo”.  Se trataron de conversaciones de Rómulo y Bieto en las que mencionaron al secretario de Palacio de Gobierno, Luis Nava Guibert y a Luis Alva Castro para hacerle llegar documentos sobre posibles negocios.  Esos archivos estaban en poder de Gianotti.

De allí que sea importante que toda esta información sea pública. De una vez sepamos quien es quien en este caso y que archivos se borraron.

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