Hace algunas semanas, comentamos por aquí el comunicado de un grupo de intelectuales y profesionales que apoyaron a Ollanta Humala.  Dicho comunicado inició un debate en el que han intervenido dos de los firmantes de dicho documento, Alberto Adrianzén y Nicolás Lynch, en posiciones un tanto divergentes con las de Martín Tanaka, Alberto Vergara y Eduardo Dargent. También han participado Nelson Manrique, Carlos Melendez y Gonzalo Gamio desde otras perspectivas.

He seguido este debate con atención, debido a que, luego de mucho tiempo se han procurado discutir ideas sobre el rol de los científicos sociales y su vinculación con la política. Era un debate pendiente desde los años ochenta cuando, tanto en izquierdas como en derechas, varios de los científicos sociales se adhieron a partidos o proyectos políticos. Aunque creo que por momentos se ha visto entrampado por adjetivos que han llevado a respuestas bastante cargadas.

Desde el punto de vista del lego, creo que las conclusiones a las que se pueden arribar son las siguientes:

1. El intelectual y la militancia: Para mi, este es un punto con una conclusión más o menos fácil de arribar. Ciertamente, al estar inserto dentro de una sociedad, el científico social puede tener o no preferencias políticas y está en su derecho de adherirse o no a determinada postura política.

Pero creo que la misma debe ser hacia un proyecto y no a un personaje. El error de Adrianzén, Lynch y otros fue adherir a un caudillo antes que intentar construir un proyecto político y las explicaciones que han dado hasta ahora parecen ser la excusa para abordar lo que parece ser un tren de “la última oportunidad” que una generación tendría para alcanzar el poder y llevar a cabo sus ideas. Y también creo que Tanaka tiene el pleno derecho de no ser militante de partido alguno, dado que ninguno se amolda a sus ideas. Ser político no implica adherir necesariamente a un partido.

2. El rigor académico y la militancia: Coincido aquí con un comentario de Eduardo Dargent: la mejor forma de evaluar la producción de un académico es revisando lo que ha publicado. Y es allí donde se puede ver sí, independientemente de ideas, el científico social - y en general, cualquier académico - cumplió la chamba de tener conceptos claros, un método y, en el caso de sociólogos y politólogos, si es que han analizado la realidad o han tratado de calzarlas en sus esquemas mentales. Un ejemplo de ello es lo que ha hecho Dargent al analizar los recientes libros de Adrianzén y Lynch, indicando ideas con las que está de acuerdo y otras con las que no.

Pero también se puede aplicar a libros del otro lado del espectro político. Roberto Bustamante ha señalado varias veces los defectos de los libros de Hernando de Soto (ver aquí y aquí) y Julio Cotler ha hecho lo mismo con el libro de Jaime de Althaus sobre la “revolución capitalista”. Tan igual que en el lado zurdo, aqui tenemos a dos intelectuales que procuraron, antes que emplear un método, adecuar los hechos a sus ideas. Como vemos, es en este terreno sobre se debe conducir el debate, antes sobre si “el intelectual comprometido” es mejor o peor per se.

3. El concepto de democracia y la transición: Finalmente, creo que es sobre este punto donde se han presentado las mayores divergencias. Desde las críticas de Adrianzén y Lynch, se señala que la transición peruana debía comprender también un cambio en el modelo económico y que los presidentes siguientes traicionaron ese compromiso. Y se indica que el parámetro para medir la democracia que emplean los politólogos Vergara y Dargent es una mera justificación de desigualdades sociales o su compromiso con la economía de mercado.

Considero que, a diferencia de la transición de los años setenta, donde el componente económico y social era importante, en la del 2000, fue la reacción frente a una dictadura de nuevo cuño como la de Fujimori - o autoritarismo competitivo, que parece ser el término más preciso en ciencia política, lo que no quita para nada sus atrocidades -, tanto desde dentro como fuera del país lo que precipita su caída, sumado a una recesión que Fujimori no puede controlar debido a sus intentos reeleccionistas.

De allí que los componentes centrales de la transición fueran esencialmente políticos - corrupción, derechos humanos, eliminación de la reelección inmediata, descentralización -. Y sus componentes económicos fueran, antes que la búsqueda de un nuevo modelo, reformas puntuales que apuntaran a la mejora de los mecanismos de mercado.  Obviamente me refiero aquí a Paniagua y a Toledo, García ya sabemos que se le fue la mano, como a todo converso.

Finalmente, como aclara bien Dargent, el concepto empleado para medir cuando un Estado es democrático o no implica una serie de mínimos sobre la materia, no una valoración sobre si se deben valorar o no los estándares sociales. Y en ese concepto, se concluye claramente que el gobierno de Fujimori no fue democrático.

Pero ciertamente, el punto que rescato de Adrianzén y Lynch es que la democracia debe ser eficaz en resolver los problemas de las personas y es en ello donde al Estado peruano le ha faltado más ímpetu en estos años. De allí que comparta parte de sus críticas, pero creo yo que, más que en el mercado, deben estar vinculadas a la forma como el Estado se vincula con los ciudadanos.  Y de allí que, además de las cruzadas anticorrupción y los deslindes necesarios con el fujimorismo y la corrupción, sea necesario que nuestros políticos nos digan como harán para que el Estado no nos genere más problemas y colabore - ojo, no haga  todo - para que los nuestros comiencen a solucionarse.

MAS SOBRE EL TEMA:

Roberto Bustamante: Whatever happened to the intelectual comprometido

14 Respuestas a “INTELECTUALES Y POLITICA”
  1. Zajnóstiko dice:

    Al parecer serán los últimos intelectuales que conoceremos gracias al congreso y la inopinión pública: http://www.otramirada.pe/vuelven-ganar-las-mafias

  2. Salvador dice:

    Si bien la mejor forma de evaluar a un acádemico es revisando lo que ha publicado, ello no sólo debe implicar sus últimos libros sino también los anteriores, así como artículos y otras formas de divulgación de su pensamiento (incluiría su labor docente). Así por ejemplo, en el campo del Derecho hay profesores como Javier Neves que no han publicado casi nada pero a quien difícilmente se podría discutir su calidad académica. Tampoco creo que sea válido descalificar a un intelectual por algunos errores (u horrores) que puedan tener sus libros (si fuera así, no tendríamos casi filósofos) sino que hay que analizar sus aportes y la obra en su conjunto (sin endiosarlos, tampoco; hay académicos que han hecho aportes valiosos en algún momento pero que después se han quedado estancados en el tiempo).

    Respecto de la transición, habría que recordar que el 2001 tanto Toledo como García (más el segundo que el primero) si quisieron vender (al menos en sus discursos) una idea de cambio del modelo económico, aunque como bien dices lo que primó fue el aspecto político más que el económico. Sin embargo, el tema del cambio de modelo sí se plenteó claramente el 2006, cuando tanto Humala como García presentaron un discurso contrario al modelo que siguió Toledo (García trató de diferenciarse de Humala diciendo que era el “cambio responsable”, pero de todas formas prometió muchas cosas que luego incumplió, partiendo por el regreso a la Constitución del 79).

    Finalmente, rochoso lo que comenta Lynch sobre el libro que iba a publicar Tanaka justificando que Fujimori podía seguir en el gobierno pese a los escándalos de corrupción y las protestas sociales (pero que tuvo que ser retirado de imprenta ante la caída del régimen).

  3. Jose Alejandro Godoy dice:

    Zajnostiko: De acuerdo con que se debe discutir una nueva Ley Universitaria. Pero el proyecto que estaba bajo discusión tenía varias cosas que debían debatirse más ampliamente. Volveré sobre el tema en estas semanas.

    Salvador: Varios puntos:
    1. De acuerdo, hay intelectuales que por timidez o por vocación, no producen muchos textos. El caso que pones de Neves es bastante interesante. Es su aporte integral lo que debe verse. Ciertamente, las publicaciones, al ser lo más inmediatamente tangible, es lo que reviste mayor objeto de análisis.
    2. Ojo que la Constitución de 1979 no es tampoco socialista, sino que era tan dúctil que se pudieron aplicar tanto politicas liberales como estatizantes bajo su manto. Y García se concentraba en cosas más menudas como crédito agrario y tarifas. Para el 2005, ya era Inversiones García.
    3. Sobre lo último, creo que era bien dificil hacer pronósticos sobre la realidad en el 2000. Antes del video, muchos pensaban que Fujimori se quedaría. Ello no es equivalente a que lo desearan.

  4. roberto dice:

    estas confusiones ocurren porque no leen a bourdieu. ts ts. una cosa es la política y otra la academia.

  5. Tímpano dice:

    Me llama la atención tu punto 3: Interesante tu defensa del Mercado (en la cual yo también estoy de acuerdo, pero no en la dimensión que pretendes) y decepcionante ese enfoque de un supuesto “autoritarismo competitivo”? (que cojudeza es esa, -como diria Cipriani?-).

    Bueno, digo interesante porque analizas tres cosas: Participación del Estado, Democracia y el Proceso de Transición (no centrado en el mercado sino en un Estado vinculado a sus ciudadanos).

    Pues mira los resultados de la TRANSICIÓN ALEMANA luego de la caida del Muro de Berlin:

    Un Instituto de Investigación Social de Alemania (a raiz del pronto estreno de la pelicula “Frontera” hizo una encuesta con unos resultados increibles) de los cuales entre otros:

    1.- 80% de los Alemanes Orientales quisiera que volviera la Alemania Oriental (la ex RDA).
    2.- 72% de los Alemanes Occidentales no estaria en contra en vivir en un país con un regimien como la ex-Alemania Oriental ( o sea de corte socialista).

    Conclusión: Los analistas o “cientificos” sociales peruanos no pueden estar perdiendo el tiempo en tonteras, de si eres caviar o no, comunista, rojo, derechista o demas ….istas, si escribes libros o no etc . Estamos en un proceso complejo como para desperdiciar el tiempo leyendo como se jalan las mechas!
    Muchas veces los resultados no te pueden gustar, pero no por eso te asustas o descalificas. Eso es lo que les falta aprender a estos pseudocientificos sociales.

  6. rolando gonzales dice:

    el debate dejo muy claro que ninguna persona escribe sin tener una identidad o pertenencia a un grupo o ideologia pensamiento o como se le quiera llamar, por ejemplo tu sesgo es muy claro a favor del actual modelo economico lo cual es valido pero de alli a decir que martin tanaka no defiende la opcion del libre mercado desde la epoca del fujimorismo eso como que no es muy objetivo digamos que eso ni martin tanaka se la cree ( el mismo tanaka termino aceptandolo en el debate) pero cuando se dice independiente yo creo que mas bien hace lo mismo que alan garcia o dionisio romero cuando se declaran ser hombres de izquierda alguien les cree nadie.
    lo que si me parece de muy mal gusto es comparar el nivel de produccion intelectual de julio cotller, nelson manrique con los de dargent,bustamante , gamio, althaus, que podran ser muy buenos amigos tuyos pero compararlos es hasta ofensivo un poco mas y pones a bedoya ugarteche como intelectual no seas malo.
    finalmente decir que la gente estaba contenta con el modelo economico del fujimontesinismo, me parece bastante descarado o acaso ya no recuerdas que los grupos de poder junto al fijimontesinismo tenian controlada la prensa la tv la radio los periodicos diciendo exactamente lo mismo que tu dices, este modelo es muy bueno es la solucion el unico camino no hay nada que cambiar.

  7. ben dice:

    Y hablando de modelos o paradigmas, aqui un resumen dun articulo publicado por el Ecologista Paco Puche.
    “Luchar por combatir un paradigma hegemónico es un paso importante: reduce la ideología dominante de un estatuto hegemónico a un concepto refutado, aunque siga siendo dominante. (T. Spangenberg, Ecología Política, nº 35, 2008)
    No es por ponerme solemne, pero asistimos a un especial momento histórico: el sedicente “libre’” mercado ha sido refutado.
    El término refutación lo tomo en el sentido popperiano, es decir, es ese momento de las teorías científicas en el que los hechos, la experiencia, en lugar de corroborar las hipótesis formuladas (en nuestro caso las de la economía neoclásica-neoliberal-capitalista) la desechan. Y como dice David Southwood, director científico de la Agencia Europea del Espacio, “la ciencia tiene que ser experimental. La idea más genial puede estar equivocada” (El Público, 2.10.08).
    ¿Qué dice exactamente Popper, padre de la actual filosofía de la ciencia y acérrimo defensor de la sociedad abierta -léase también “libre” mercado-? Lo formularé enlazando títulos de su bibliografía: que la lógica de la investigación científica ha de transitar entre conjeturas y refutaciones en una búsqueda sin término. e
    La razón epistemológica de esa propuesta es fácil de entender: parte del axioma de que no es posible atrapar toda la realidad en un modelo o teoría y mucho menos librar a este modelo de sesgo cultural y subjetivo (“las teorías son nuestras propias invenciones, nuestras propias ideas”, dice Popper). No podemos encerrar lo “infinito” en algo limitado. Es la aporía que Agustín de Hipona propuso al niño de la playa para mostrarle la inefable existencia de Dios.
    Pero, ¡Qué angustia, andar de refutación en refutación! Popper nos da un respiro con un criterio parecido al principio de precaución. Dice: “lo que afirmo es que una teoría bien corroborada es racionalmente preferible a otra peor corroborada… incluso aunque sepamos muy bien que puede llevarnos a un mal fin en algunos casos futuros”.
    El modelo neoliberal pretendía ser una de esas teorías provisionales, la mejor ajustada a los intereses generales de los individuos (no digo sociedad dado el carácter epistemológicamente individualista del modelo). La mejor posible, la única posible, incluso, decían sus defensores, habida cuenta que otras alternativas (la economía de planificación central y de propiedad estatal, por ejemplo) había sido refutada y desechada por la historia, en el devenir del “socialismo real”.

    La Escuela de Chicago, con Friedman a la cabeza, paladines de este modelo, consideraban a la economía como una disciplina del mismo rango científico que la física, por tanto desligada de valores y subjetividades (Naomi Klein ha dado buena cuenta de esta escuela triunfante en su reciente libro La doctrina del Shock).
    La aplicación del modelo neoliberal a Chile primero, sin cortapisas bajo la égida de Pinochet, y después a Bolivia, Indonesia, la antigua URSS y finalmente al mundo entero, aplicando el Consenso de Washington y el correspondiente ajuste estructural, atestiguan su hegemonía. La enseñanza en las universidades de medio mundo sigue a píe juntillas los teoremas del “libre” mercado y de la consecuente benefactora “mano invisible” (por eso, con mucha gracia H. Dieterich anunciaba meses atrás que se habían suicidado 15 profesores de economía al contemplar la caída de sus creencias. No había sido el caso pero parecía que “nobleza” hubiese obligado)
    Nunca, en la historia del capitalismo, el laboratorio para experimentar los supuestos e hipótesis de un modelo basado en la propiedad privada, el “libre” mercado, la competencia, el Estado mínimo, y el equilibrio general procurado por una “mano invisible”, que guiados por el afán individual de maximizarlo todo (los beneficios, las utilidades, la producción…) iba a procurar el bienestar general y universal, ha estado mejor dotado.
    En efecto, no sólo diversos países y el mundo entero, si no empresarios, gobiernos, organismos internacionales, intelectuales y ciudadanos eran creyentes de la última buena nueva de que la globalización neoliberal y las leyes del mercado habían salido de las entrañas de la naturaleza.
    Un experimento del capitalismo que ha podido, casi sin trabas, deslocalizar, comerciar, provocar migraciones controladas, especular, monopolizar, hacer propaganda, chantajear, etc., ha tenido todas las condiciones para triunfar y por tanto para afirmarse como la mejor de las hipótesis corroboradas hasta el momento (dejando a salvo las posibles refutaciones en el futuro).
    Nunca como ahora, decimos, las posibilidades de mostrar sus excelencias han sido mayores para el capitalismo, pues en los siglos pasados o bien los factores productivos y las mercancías no tenían la movilidad supersónica de este siglo o bien había otras hipótesis en liza, caso del “socialismo real”.
    Pero desde 1989, dejado a sus anchas, el “libre” mercado lo que ha demostrado es que:
    a.- es incompatible con la vida tal como la conocemos: su crecimiento exponencial (a interés compuesto) en un mundo limitado socava los fundamentos ecosistémicos en los que se sustenta la especie humana (efecto Tánatos);
    b.- exacerba las desigualdades de partida, condenando a la inmensa mayoría a la miseria material, cultural y moral (efecto Mateo);
    c.- es autodestructivo, porque se realimenta exponencialmente a sí mismo con la ponzoña del beneficio, hasta dosis mortales de necesidad (efecto escorpión suicida).
    Los apartados a) y b) habían sido largamente anunciados y comprobados antaño, al c) es justamente al que asistimos novedosamente. Que dejado a merced de la mano invisible del “libre” mercado desregulado, el sistema capitalista haya tenido que protagonizar las mayores intervenciones del Estado que se recuerden en su historia no deja de ser una refutación definitiva de tal sistema.
    Las tres imágenes que acompañarían a este momento histórico podrían ser: la del oso polar hundiéndose con el Ártico; la de la gente modesta en la Ciudad de Nueva Orleáns a merced del Katrina, y la del secretario del tesoro usamericano, Sr. Paulson, (ex directivo de la Goldman Sachs, la mayor banca de inversiones del mundo, rescatada del naufragio) hincando una rodilla delante de la ex presidenta del Congreso, Sra. Pelosi, pidiéndole postrado que apoyase el plan de ayudas para rescatar del hundimiento al sistema (el relato que de este episodio hace el famoso economista, premio Nóbel, Krugman incluye la broma de la presidenta contestándole: “no sabía que fuese usted católico”).
    Obviamente, el capitalismo ha sido refutado y está en su crepúsculo, pero la agonía puede ser duradera y perniciosa por lo que está pidiendo una eutanasia asistida.
    Se impone un nuevo paradigma, en el sentido kuhniano, para acabar con esta pesadilla de la miserabilización y posible autodestrucción del mundo humano.
    Para esta necesaria sustitución, resulta pertinente desempolvar el viejo eslogan de Rosa Luxemburgo, pero adaptado a los tiempos, que vendría a profetizar aquello de: ecosocialismo o barbarie”
    Para tenerlo en cuenta

  8. elmorsa.pe » Whatever happened to the intelectual comprometido dice:

    […] - Tanto que hablan de comercio exterior (Mildemonios, Hans Rothgeisser) - Intelectuales y política (Desde el tercer piso, José Alejandro Godoy) - Antipositivismo y objetividad en las ciencias […]

  9. Renzo dice:

    un poco off-topic, pero acabo de ver el video de Cotler… el hombre es verdaderamente un genio. Cotler IS right

  10. roberto dice:

    para aclarar un punto. yo creo que el libro de hernando de soto no puede ser evaluado desde una perspectiva académica, porque, básicamente es más un manifiesto que un texto científico.

    así, la respuesta debe ser también política.

  11. Luis Aguirre dice:

    Señor Godoy: ¿podría explicarnos a los legos que no somos científicos sociales qué es “autoritarismo competitivo”? En palabras sencillas, si no fuese mucha molestia. ¿Es un concepto intercambiable con “atrocidad competitiva” que es, al parecer, lo que usted postula?

    Roberto: cualquier cosa puede ser evaluada, discutida o criticada desde una perspectiva académica.

  12. Jose Alejandro Godoy dice:
  13. roberto dice:

    Luis, sí, claro. En última instancia, cualquier cosa puede ser evaluada desde cualquier punto de vista. Of course. También puedes evaluar cualquier cosa desde un punto de vista, no sé, filosófico, metafísico, o simplemente puedes hacer masturbación mental y buscarle tres pies al gato, si es que te sobra el tiempo.

    Pero de allí a pedir que algo escrito con fines políticos responda a fines académicos, es otra cosa. Saludos.

  14. Necia dice:

    Nuestro pais tiene un sin fin de productores de conocimiento solo que la “academia y sociedad ” sigue un parametro.
    Un cientifico social se dedica a mostrar con rigor metodológico el devenir de la sociedad, intenta explicar fenomenos; mas no puede cambiarlos debido a que ese no es deber primordial.
    El cientifico social ilustra, no es un Dios, pero tiene una consciencia mucho mas amplia de los parametros y estandares de nuestra sociedad.
    Aunque su gran defecto es que muchas veces vive en un burbuja utopica, se queda en el debería, y no desarrolla mecanismo para el dialogo con “sus pares” los tomadores de decisiones, ergo la fauna politica.
    El discurso académico es amplio y abrumante en ciertos casos. Muchas veces es deslegitimador ( debido a que la sociedad le da un cierto status a los cientificos soc) debido a que sus conceptos son unicos y deslegitima el conociento de un campesiono que por años labra la tierra y no tiene mayor consiencia de su mundo que su propio trabajo

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