
El señor de la foto se llama Miguel Hidalgo y es el actual Director General de la Policía. Hidalgo es un hombre de absoluta confianza del Presidente de la República y reconocido por muchos, sobre todo, por su actuación en la DINANDRO, donde encabezó, entre otras, las investigaciones contra los Sánchez Paredes y por la captura de los miembros de Business Track, la ya conocida empresa de espionaje e interceptación telefónica.
Este jueves, en su columna, Gustavo Gorriti advirtió que se venía un golpe contra Hidalgo:
El director general de la Policía, general PNP Miguel Hidalgo, sigue enfrentando una sostenida campaña de rumores (que dice tener más videos que un batallón de urracos) y acusaciones que éste parece haber decidido enfrentar.
Hace pocos días, por ejemplo, en la escuela de oficiales de La Campiña, ante un auditorio de capitanes, Hidalgo ordenó identificarse a uno de ellos, y una vez que lo tuvo parado, en atención, le increpó ásperamente el haber ingresado al legajo del propio Hidalgo.
El capitán fue uno de los varios oficiales en hacerlo, por vía electrónica. Lo que aparentemente no sabían muchos de ellos es que el ingreso al legajo personal de un policía deja la identidad inequívoca de quien lo hizo.
Hidalgo, según he podido saber, ha encomendado a algunos de los mejores investigadores de la Policía el identificar a los autores y ejecutores de la campaña de rumores y acusaciones en contra suya. Así, mientras un número considerable de jefes policiales en actividad y en retiro empeñan sus energías en esparcirse anónimas cuanto tremebundas acusaciones entre sí, se descuida el trabajo policial, desde lo básico hasta lo más importante. Esa negligencia, aparejada a la evidente corrupción en el sector, hace que la percepción de deterioro en la seguridad pública no sea ilusoria sino real.
En efecto, eso de urracos no era broma. Ayer se conoció que se encontraban en You Tube 4 videos en los que supuestamente aparece el general Hidalgo con una mujer que no es su esposa en situaciones, digamos, comprometedoras para la estabilidad de su matrimonio.
El tema podría haber quedado en el ámbito estrictamente privado de no ser por dos detalles. El primero, como informa El Comercio, es que estos videos son parte de un operativo de seguimiento y reglaje para perjudicarlo, en el que estarían involucrados miembros de inteligencia policial. Las causas están en las separaciones de malos elementos e investigaciones sobre los fondos de inteligencia policial.
Es decir, tenemos a los policías de inteligencia haciendo labores dignas de urracos de Magaly TV (es mas, con lo hecho por quienes hicieron el reglaje, los reporteros de dicho programa parecen recuperar la ética periodística que alguna vez pudieron tener), mientras tenemos a Crousillat prófugo solo Dios sabe en que parte.
La segunda es que este tema le podría costar a Hidalgo el puesto. Y es que, en su nefasta gestión al frente del Ministerio del Interior, Mercedes Cabanillas introdujo un reglamento disciplinario que involucraba sanciones a conductas estrictamente privadas de las personas, entre ellas, el pase a situación de disponibilidad de quienes mantengan relaciones extramatrimoniales que generen escándalo y menoscaben la imagen institucional de la PNP. Independientemente de la valoración ética que se le pueda dar a una sacada de vuelta, la misma no debería generar un problema en la vida laboral de o los involucrados.
Este mediodía, en conferencia de prensa, el Ministerio del Interior ordenó una investigación sobre los hechos e Hidalgo negó cualquier tipo de inconducta e indicó que esto obedecía a una campaña en su contra.
Independientemente del resultado final, este penoso incidente confirma el desastre que hemos tenido en el sector Interior durante el gobierno de Alan García.




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