Archivo de 3 Marzo 2010

Muchas de las inquietudes que he recibido en persona o por varias vías es la referida al rol que cumplen los medios de comunicación en las campañas electorales. Aunque muchas de las preguntas han estado referidas a los medios electrónicos - blogs, Twitter, Facebook -, creo que las ideas que diré a continuación se aplican para todos, con ciertos matices.

Aquí, lo que considero como 4 puntos centrales sobre la cobertura informativa en tiempo electoral.

1. Los medios de comunicación no colocan al gobernante: La experiencia peruana nos enseña a que hay que relativizar el poder de los medios de comunicación en las campañas electorales. En 1990, desde los programas políticos hasta los artistas de programas cómicos, pasando por Ferrando, apoyaron en mancha a Mario Vargas Llosa y perdió. En el 2000, la televisión estaba comprada por Fujimori y aun así no pudieron impedir el ascenso de Toledo. En el 2001, optaron por Lourdes y ella se quedó en la primera vuelta. Y podría seguir mencionando ejemplos.

2. Los medios tampoco determinan que candidato no gana: Claro, no faltará algún comentarista que me diga: en realidad no ponen al gobernante, pero, como diría Alan, impiden colocar al candidato que no es de la preferencia de otros.  Y el ejemplo que generalmente me ponen es el de Ollanta Humala. Yo responderia que, además de los contraejemplos antes mencionados, en el caso de Humala, él quedó primero en la primera vuelta y obtuvo un importante porcentaje de votos en la segunda vuelta. Para muchos peruanos, él era el mal menor.

¿Por qué no ganó Humala? Creo yo que, antes que una campaña de “todos contra Ollanta”, se debió que el electorado peruano prefiere reformas a cambios radicales y a las propias limitaciones de Humala. Y ello es un factor que va más allá de lo que digan los medios de comunicación sobre el candidato.

3. El tema de la neutralidad: En Rajes del Oficio, Aldo Mariátegui se jactaba de “haber parado” a Humala con una campaña en favor de la democracia. Ya vimos los límites del poder de los medios, pero esta afirmación me lleva al famoso tema de si los medios deben ser neutrales en una campaña electoral.

Una opción es la que toman los medios norteamericanos más importantes. Dado que en tiempos de elecciones, todos tomamos decisiones - incluso los periodistas - de acuerdo con nuestras inquietudes y preferencias electorales. De allí que estis medios de comunicación hagan transparentes, como líneas electorales, cuales son sus opiniones sobre los candidatos y si es que apoyan o no a uno. Es casi una tradición norteamericana ver a sus diarios más importantes fijar a que candidato respaldan 2 a 3 semanas antes de la elección presidencial.

El problema está en si ese apoyo se ve reflejado en una cobertura desigual, tanto en número de noticias, tamaño de titulares como en una menor cantidad de cuestionamientos hacia el candidato de la preferencia.  De allí la necesidad de separar información de la opinión editorial en época de elecciones, pues la credibilidad del medio puede estar en juego. De allí que “la campaña heroica” de Correo le haya traido más costos a Aldo M. que un beneficio, más allá del ego personal, dado que su credibilidad se vio mellada, al mezclar información y opinión.

La otra opción, que en el medio peruano ha sido defendida por Augusto Álvarez Rodrich, es la defensa de temas como línea editorial del medio o columnista (o blogger, añadiría) y la necesidad de hacer preguntas incómodas a todos los candidatos. En por lo menos dos columnas, he visto a AAR hacer autocríticas sobre las interrogantes que no se hicieron, tanto sobre temas municipales, como, más recientemente, sobre desastres naturales. Esta es la opción por la que más me inclino.

4. La verificación de las denuncias: En una reciente columna, Gustavo Gorriti nos recordaba que la mayor parte de las fuentes del periodista tienen algún tipo de interés más allá del develamiento de actos de corrupción. Y de allí la necesidad de verificar lo que la fuente nos dice, no solo en aras de obtener la verdad de los hechos, sino también para que el periodista no termine casándose con la fuente.

Esto debe hacerse, aún con mayor rigor, en época electoral. Así como Gorriti señalaba que entre octubre y diciembre, las denuncias referidas a los campos militar y policial eran más altas debido a la época de ascensos y pases a retiro, lo mismo pasa con postulantes al Congreso, a la Presidencia, a gobiernos regionales y municipales en tiempos de elecciones. Antes que publicar un sobre cerrado o un mail con información de alto octanaje en corrupción, siempre es necesario corroborar. Así nos cuidamos que lo escrito sea cierto y que el periodista se corra menos riesgos de ser el tonto útil de una campaña de difamación. Otra vacuna es que se ponga a buscar las notas, antes que esperar los sobres cerrados.

Ya sabe amigo lector y amigo candidato, los medios influyen, pero no lo pondrán en el puesto que el político anhela. Pero las preguntas que se hacen o no estarán allí. Eso, de todas maneras.

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