Había una vez un país que tenía un Tribunal Constitucional que ha sufrido mil peripecias.

Ese tribunal tenía partida de nacimiento en 1979, pero en realidad nació en 1982, con otro nombre. Y fue un nacimiento comatoso, dado que, salvo pocas veces en que daba muestras de vida, no cumplió con la misión para la que fue encomendada. Vino un golpe (de Estado) y entró en estado vegetativo. Le dieron otra partida de nacimiento en 1993 y volvió a la vida en 1996.

Al año siguiente, como tres de los muchachos que lo hacían operar osaron decir que el emperador de aquel tiempo - aunque hacía acordar a los tiempos del shogunato - no se podía reelegir por segunda vez, un constitucionalista beodo encabezó la salida de los tres magistrados, destituidos por el Congreso más servil que ese país vio en mucho tiempo (y eso que había visto varios). Durante 3 años, el TC estuvo cojo.

Cuando el emperador se fugó a Japón (viaje del que solo volvería para pisar una prisión), los tres destituidos fueron repuestos. Y al poco tiempo, el Congreso nombró a cuatro magistrados más. Si bien hubo algo de cuoteo político, lo cierto es que los elegidos eran hombres justos y que desempeñaron su cargo no sin cierta dosis de audacia. De comatoso, el Tribunal Constitucional pasó a ser el organismo con más vida de todos los que existían: resolvía conflictos de años, defendía derechos constitucionales y, no lo olvidemos nunca, hizo que los juicios por terrorismo del conflicto que asoló el país andino aquel se comenzaran a conducir con reglas de país civilizado, lo que trajo buenos resultados.

Hasta que vino otro emperador. Uno que antes había llevado al país a la ruina y que ahora, por paradojas del destino - y de un apoyo caraqueño - se convertía en el mal menor. Y durante su periodo se tenían que reemplazar a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional.

Al proceso cayó de todo: desde gente muy proba hasta impresentables absolutos. Y el día de la votación en el Congreso, se presentó la verguenza: la elección de un personaje vinculado a Agustín Mantilla, con quien compartió un almuerzo junto a otros personajes que merecerían estar en otro sitio que no fuera un restaurante.

Luego se supo más sobre la farsa: nuestro protagonista, Javier Ríos Castillo, era el candidato de la entonces presidenta del Congreso, Mercedes Cabanillas. Es decir, del gobierno. Y luego se supo que el abogado había participado en situaciones irregulares en las Universidades Ricardo Palma y San Martín de Porres, esta última de propiedad del actual Ministro de Educación. Y para poner la cereza en el pastel, el proceso fue una monumental farsa.

Al final, todo tuvo que volver a fojas cero. Se eligieron a cuatro nuevos magistrados, pero el TC perdió el activismo que tenía e incluso comenzó a retroceder en su jurisprudencia.

Pero el cuento no terminó allí. El propio TC ordenó que se le pagara devengados a Ríos Castillo por plata que se le debía, cuando su antiguo empleador solo debía pagarle el sueldo. Eso solo fue un preámbulo de lo que vendría después: un juez, bajo incomprensibles argumentos legales, repone a Ríos Castillo en un cargo para el que nunca juró y cuya resolución nunca fue publicada. Para ello, Ríos ganó una cautelar que hace que el actual proceso de selección de magistrados al TC (se deben elegir a dos) esté en peligro. Mejor dicho, para que solo se eliga a un magistrado en lugar de dos.

Frente a ello, ya comenzaron las tiradas de pelota y los cubileteos políticos. Lo cierto es que si bien el fallo puede apelarse, si se llega a confirmar, realmente estaríamos ante una de las más grandes leguleyadas de los últimos años. Y Agustín Mantilla lo debe estar aplaudiendo.

6 Respuestas a “CUENTO CONSTITUCIONAL”
  1. Saiwa dice:

    El APRA ha corrompido una Institucion mas en el Peru. Con la seleccion amañada que hizo el ahora Ministro de Justicia se termino por corromper al TC. Nos habremos dado cuenta que el APRA no es democratica o todavia. Que mas falta?

  2. paul dice:

    algo paralelo, que verguenza las declaraciones de vega (el congresista del moreno en brasil), una verdadera verguenza, ese pata con titulo de conciliador de cuatro meses no puede estar en la comision de nombramiento de los mienbros del tc…demasiado bruto. dijo tantas estupideces.

    para mi la salida es facil. un competencial ante el tc sobre esto, con una cautelar que paralize la cautelar (al final d ecuentas es la cautelar).
    otra salida es del congreso, cumplir la cautelar, y al minuto siguiente pah. aceptar la renuncia que presento el propio rios…

    cuesta decirlo, pero como se nota que en el congreso no hay buenos abogados (lo minimo que deberían tener)…

    es un problema que un abogado miseramente educado y leido lo soluciona en dos horas. ni constitucionalista hay que ser.

  3. Carlos Morales dice:

    Este es el APRA, qué les parece?, el simbolo del apra no es la estrella, no que ve, ni su casa “del pueblo”. No, es la cara abotagada de Alva castro, la sonrisa cachacienta de Alan, el rostro de la tia de Bagua y el palacio de Justicia del Perú, donde reina la injusticia.
    El APRA es el simbolo de la corrupcion, la monrra, el cabezazo artero, la coima abierta y la mediocridad sin pausa.

  4. Esgar dice:

    Fukc it. Olvedemonos del comunismo y liberlaismo en Peru. Cuanta gente a muerto por esos bellos idelaes.
    Me jode que gente capacitada como Hildebrandt no tenga programa en l atv, porque ah?, me jode que Gorriti no tenga trabajo para exponer a esos xuxas corruptos. Que pasa? Garcia ha blockeado a los periostas de investigacion? , como siempre lo hace solapa. Garcia ha mostrado, y Hildebrandt y Gorriti en sus articulos lo han mencionado, Alan Garcia esta haciendose mas millonario con la corrupcion aprista.

    Anyway, amigo y muchachos de las nuevas generaciones, el problema del Peru no es Socialismo o Capitalismo. Es la CORRUPCION.
    El Peru es y sera una democracia primitiva y subdesarrollada (asi avancen digitos de su macro), porque la corrupcion en Peru es epidemica. Nadie se salva brother.
    Miren a los periodistas, nadie dice o escribe nada, todos estan chupados o amordazados.
    Los peruanos que vivimos en el extranjero amamos el Peru y eso lo demuestra nuestro envio de mas de 2 billones de dolares a nuestros familiares.
    Pero tambien sabemos, que el Peru es el PARAISO de la corrupcio, y a estos rateros, como Garcia, Kouri y otros NO les va a pasar nada.

  5. Damian dice:

    SEIMPRE RENIEGO CUANDO VENGO A LEER TU BLOG, ME INDIGNA LO QUE PASA EN EL PAÍS

  6. Desde el Tercer Piso » OTRA VEZ EL TC dice:

    […] que tuvo este tema se debió a la insólita y luego corregida medida cautelar otorgada a favor de Javier Ríos Castillo, magistrado electo del TC que renunció a su cargo luego de ser ampayado en un extraño almuerzo […]

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