
Que los fiscales o los jueces en el Perú sean respetados es casi una situación excepcional. En realidad, abogados y no abogados aconsejamos no resolver problemas en el Poder Judicial por las razones que ustedes conocen: básicamente, que el problema demorará en resolverse un tiempo más largo que el que evocamos en el Himno Nacional.
Felizmente hay excepciones a la regla. Una de esas excepciones era el fiscal Avelino Guillén. Conocido por su actuación en los casos vinculados a Alberto Fujimori, que fue bastante buena en el establecimiento de los hechos probados en dichos procesos. En el último tiempo, estuvo en la Fiscalía de Control Interno, donde su logro mayor fue conseguir que se reabriera el caso de los escuadrones de la muerte en Trujillo.
Ayer, Guillén decidió renunciar al Ministerio Público por el maltrato al que se vio sometido por el Consejo Nacional de la Magistratura. El magistrado postulaba a una plaza de Fiscal Supremo Titular. Hay tres cuestiones que hacen que el caso de Guillén merezca mucha atención:
1. El examen escrito tuvo como contenido el caso Kouri - Montesinos, en el que Guillén fue fiscal, ganó el caso y no fue refutado por César Nakasaki. Además, Guillén obtuvo en el 98% de casos que ha seguido por corrupción una sentencia condenatoria.
2. Las reglas del concurso señalan que la prueba escrita es incinerada y que solo queda el informe final elaborado por el abogado encargado de la evaluación, a quien el evaluado no conoce. Digamos, la transparencia queda de lado en este tipo de concursos.
3. Guillén ha recibido información confiable sobre declaraciones de un líder aprista que indicó que algunos sectores del gobierno no estaban de acuerdo con su labor. ¿Será temor por procesos que vengan luego del 2011?
Lo cierto es que hasta el presidente del Poder Judicial considera que hay algo bastante raro en la evaluación hecha al fiscal Guillén y le ha pedido que reconsidere su decisión de renunciar.
Como que en el Consejo Nacional de la Magistratura deberían repensar cual es el modelo de magistrado que quieren. Si uno servil y poco capacitado o alguien que ejerza el oficio con solvencia, probidad y profesionalismo. Tal parece que quisieran quedarse con el primer modelo.
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