
Esta foto de Pamela Acosta, que nos muestra lo que en vida fue el Ovalo Balta, le termina dando la razón al Morsa:
Las carreteras en medio de la ciudad además no ayudan a la integración de la ciudad, dividen los distritos, no permite que Lima se habite y más bien fuerza a la gente a vivir en sus casas o en un vehículo. Lo que va a pasar en Barranco con la vía rápida en la Avenida Bolognesi va a ser el mejor ejemplo: un distrito con una carretera por el medio. Así, ¿quién querrá cruzar la autopista? Lista la vía, muerto el pollo.
El problema de Barranco y el Metropolitano lo hemos tocado aquí ampliamente. Para no andar con muchos rodeos, veamos solo dos de las preguntas que El Comercio le hace al arquitecto Jorge Ruiz de Somocurcio:
¿Cuál es el problema con las obras del Metropolitano en Barranco?
Que no se tomó en cuenta que Barranco no estaba preparado para recibir ese volumen de transporte.¿La construcción de las estaciones o paraderos perjudica al distrito?
Por supuesto que sí. Los paraderos (del Metropolitano) que cruzarán el distrito representan un daño. Se trata de una zona de casonas, de valor histórico y cultural.
A ello, por cierto, añadámosle algo que hemos dicho aquí hasta el hartazgo: el Metropolitano se ha hecho sin un estudio de impacto ambiental aprobado. Es decir, la obra se ha hecho sin que al alcalde y candidato presidencial Luis Castañeda Lossio le importe los efectos que su magna obra tenga en el transporte, en el entorno social, en los vecinos y claro, en el tema de la contaminación ambiental.
Peor aún, Castañeda no ha dado la cara y la Municipalidad Metropolitana de Lima viene entorpeciendo ha dinamitado la Mesa de Diálogo para solucionar el tema. Ojo, los vecinos no se han quedado solo en la protesta, sino que también han presentado tres alternativas para solucionar el impacto del Metropolitano en Barranco.
Lo ocurrido con Barranco es la más seria afrenta que Castañeda ha tenido con Lima. Pero no es la única. Hace tres años y medio, ad portas de su reelección, Caretas criticaba así la gestión de Castañeda, sobre todo, en cuanto a costos de las obras que ahora quiere exhibir como principal haber:
La Vía Expresa de la Av. Grau ha costado S/. 106,5 millones cuando originalmente estaba presupuestada en S/. 59,5 millones, según denunció Gino Costa. La semaforización de la Av. Canadá S/. 1,5 millones en lugar de S/. 1 millón. El intercambio vial de Puente Piedra, S/. 20,9 en lugar de S/. 15 millones.
Pero la obra que se lleva las palmas, son las memorables piletas en el Parque de la Reserva.
La remodelación del Parque costó la bicoca de S/. 62 millones, cuando originalmente tenía la comuna presupuestados S/. 15 millones.
Desafiante Castañeda Lossio respondió: “Son las piletas más grandes y bellas del mundo”. E insólitamente afirmó durante el debate que no le habían costado “ni un solo centavo a la ciudad”. Entonces, ¿quién fue el generoso y huachafo donante?
El burgomaestre se escudó en el silencio.
Mismo silencio que le ha impedido explicar, además, como es que las obras del Metropolitano se han ido encareciendo con los años y que, además, tiene serios problemas en su diseño que afectarán su funcionamiento. Todo ello nos pinta un panorama bastante complicado para la obra que pretende ser el boleto a Palacio para Castañeda Lossio.
Lima merece más que este remedo de alcalde. Y claro, el Perú merece más que este aspirante a Presidente.
ACTUALIZACIÓN (02:40 PM): Enrique Delucchi me envia este gráfico que ejemplifica bien el problema de Barranco:

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