
No recuerdo la última vez en que la mayor parte de medios de comunicación es unánime en la condena de una sentencia judicial. Y es que lo ocurrido en el caso Alberto Rivera llama a la alerta, a la vergüenza y a la indignación.
Repasemos el caso. Rivera fue asesinado el 21 de abril de 2004. Se trataba de un periodista, ex diputado y muy crítico del alcalde de Pucallpa, Luis Valdez Villacorta. Rivera denunciaba en su programa los vínculos de Valdez con el narcotráfico e incluso responsabilizó de lo que le pasara al ex alcalde.
El proceso del caso Rivera ha sido bastante accidentado. En el 2006, se condenaron a los sicarios encargados del crímen. Pero claro, no al autor intelectual. Al año siguiente, la Primera Sala Penal Superior de Ucayali absolvió a Valdez, pero luego han sido investigados por la OCMA por las irregularidades del proceso. Así, la Corte Suprema ordenó un nuevo proceso y, ante el pedido de la parte civil y la Fiscalía, se trasladó el caso a Lima, debido a la falta de garantías para hacer el juicio en Pucallpa.
Pues aquí en Lima, la Sala parecía más efectiva en defender a Valdez que el propio César Nakasaki. El Comercio informa que:
Cabe recordar que sobre el tribunal pesa una investigación de la OCMA, pues “quebró” el juicio por una simple tardanza. Además, la parte civil había interpuesto una queja en su contra porque no admitió como prueba un documento enviado por Valdez al Ministerio del Interior, en el cual tildaba a Rivera de subversivo. Ese documento ponía en evidencia la animadversión que le tenía el ex alcalde a la víctima, pero el tribunal no lo admitió, así como a otras pruebas.
De hecho, ha sido la supuesta falta de pruebas lo que motivó la decisión dividida de la Sala. Lo cierto es que la Sala no admitía medios probatorios o no los valoraba adecuadamente. Sigamos con lo que dice El Comercio sobre el caso:
El letrado (Carlos) Rivera (del IDL, abogado de la parte civil, nota de DTP) recordó, por ejemplo, que la sala no tomó en cuenta lo que Lito Fasabi Pizango, el sicario que asesinó al periodista, declaró de manera uniforme durante la instrucción y el juicio oral que se realizaron en Pucallpa, donde inicialmente Valdez fue absuelto. En esas declaraciones, el asesino responsabilizó como autor intelectual a Valdez y a Solio Ramírez Garay, ex director municipal de Coronel Portillo. Sin embargo, como en el actual juicio oral modificó su versión y trató de limpiar a Valdez, el tribunal ya no quiso valorar las anteriores acusaciones.
Además, según se deduce del fallo, no existiría un móvil para el asesinato. Según la fiscalía y la parte civil, Valdez habría mandado eliminar a Rivera Fernández para acallarlo, pues este había denunciado presuntas vinculaciones con el narcotráfico. Sin embargo, el tribunal dice que Valdez no tiene nada que ver con el narcotráfico, pues en sus antecedentes judiciales no hay nada que diga que está vinculado al narcotráfico, por lo tanto no tenía motivos para eliminarlo.
Lo curioso es que Daniel Yovera, el primer periodista que denunció el caso, señaló la existencia de 5 investigaciones policiales contra Valdez por narcotráfico. Tampoco se tomó en cuenta que Valdez viene siendo investigado por este delito y por lavado de activos. A mi modo de ver, de estos elementos, se desprende una deficiente valoración probatoria en este caso.
Valdez no saldrá de la cárcel por sus procesos por lavado de activos. Y el fallo será apelado. Pero no cabe duda que estamos ante una sentencia vergonzosa y que no permite sancionar a quienes estuvieron detrás de un execrable crimen.
BONUS TRACK: Otro testimonio que compromete a Luis Valdez en este caso vía IPYS y La Mula:




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