
Hace unas cuantas semanas, me encontraba leyendo un libro sobre comisiones de la verdad y, en la sección referida a cuáles deberían ser los objetivos de este grupo de trabajo, encontré una definición que me pareció certera, dada por Michael Ignatieff: “El pasado es un argumento y la función de las comisiones de la verdad, al igual que la de los historiadores honestos, no es más que la de refinar dicho argumento, la de reducir el abanico posible de mentiras”.
Por ello, cuando la investigación se hace bien en sus matrices generales, las críticas se centrarán, sobre todo, en la defensa de los responsables de violaciones de derechos humanos o en señalar que existe un sesgo en las investigaciones. Lo que tampoco puede hacerse es quedarse solo con esa versión y dejar de investigar. Por ejemplo, durante el proceso a Fujimori, lo hallado por la CVR solo fue una parte - sustancial sobre todo en las cuestiones de contexto - de todo un cúmulo de pruebas que fueron más allá y que fundamentaron adecuadamente la responsabilidad penal del ex presidente.
Pero, ¿qué pasa cuando la investigación se realiza definitivamente mal? Un ejemplo de ello, sin ser propiamente una comisión de la verdad, es lo ocurrido con la Comisión Investigadora de los sucesos de Bagua. La semana pasada hemos reseñado los defectos de su informe final, que se resumen en una poco exahustiva investigación de los hechos, carencias metodológicas y hasta plagio de blogs.
Al no existir una buena investigación, lo que se da paso es, nuevamente, a lo que hemos venido teniendo en estos meses: una batalla ideológica sobre lo ocurrido en Bagua. Y esa batalla es dada por los sectores que se encuentran en los extremos económicos: quienes consideran que lo ocurrido demuestra la falla final del mercado en el Perú y que, por tanto, es necesario ir hacia otro modelo más intervencionista, y quienes están a favor de un libre mercado a ultranza, sin importar las consecuencias políticas y sociales de las decisiones que se tomen. Lo curioso es que ambos extremos se terminan pareciendo.
Para comenzar, en ambos lados no se reconoce a todas las víctimas de los trágicos hechos del 5 de junio de 2009. Mientras que el Presidente de la República solo habla de los policías victimados, sin hacer referencia alguna a los civiles muertos, desde el otro lado, se insiste en la tesis que hubo un genocidio de nativos, sin que se reconozca la muerte de los policías.
Ello lleva a dos consecuencias más: la caricaturización del opositor y la lavada de manos sobre las responsabilidades. De un lado, se echa la culpa de lo ocurrido a un conjunto variado de “azuzadores” (congresistas nacionalistas, ong’s, sacerdotes) y se minimiza que hubo excesos en la actuación policial. Del otro, el único responsable es el gobierno y no se tiene en cuenta que hubo policías que fueron asesinados por los miembros de las comunidades amazónicas que estaban bloqueando la carretera o tomando la Estación 6. Se termina recurriendo, en el fondo, a las dos caras del mito del “buen salvaje”: o es incapaz de protestar por sí mismo que termina siendo llevado de la mano por un conjunto de azuzadores o es tan bueno que no puede haber sido capaz de asesinar a los agentes del orden. En ambos casos, se cae en un paternalismo inaceptable.
Finalmente, se terminan proponiendo salidas desde fuera al conflicto. En un lado, el epítome es el tan mentado documental de Hernando de Soto, mencionado por comentaristas como Jaime de Althaus como única solución a lo ocurrido en la selva. Del otro, se considera per se que estamos ante una “revolución anti capitalista” y que lo que queda como única salida es cambiar el modelo económico, donde la lucha amazónica es solo la primera etapa. Ambas salidas se olvidan que lo que originó este problema fue la inexistencia de un mecanismo de consulta de normas que afectaran a las comunidades, lo que hacía a las mismas, per se, inconstitucionales. La valoración sobre si eran buenas o no es parte de un debate nacional que deberá producirse, sobre todo, ahora que se propongan alternativas normativas sobre la materia.
Así, quedan en el medio tres cuestiones:
1. El esclarecimiento de los sucesos de Bagua en su conjunto, valorando por igual la vida de los 34 fallecidos y procurando esclarecer el paradero del desaparecido mayor Felipe Bazán, así como establecer si es que existieron más nativos fallecidos en la protesta.
2. Un mejor manejo político de las protestas, lo que implica diálogo, explicación de propuestas y no satanización de las mismas, ni de un lado ni del otro.
3. Un amplio debate sobre el modelo de desarrollo en el país, que, partiendo del mercado, tenga en cuenta a otras formas de propiedad que no sean la privada.
Y ello implica, por supuesto, que las comunidades amazónicas participen y que nadie, de un lado ni de otro, procure irrogarse su representación en nombre de determinado modelo o concepción del mundo.
MAS SOBRE EL TEMA:
Mirko Lauer: Bagua, duelo de estereotipos
Fernando Rospigliosi: Defensores de la muerte
Martin Tanaka: Detrás del informe de la comisión Bagua
La República: 50 indígenas dan negativo en peritaje balístico
Menos Canas: Año nuevo, vieja soberbia




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11 Enero 2010 a las 1:22 pm
Demas esta decir que aunque usted haga mil post sobre el tema los que de plano ya asumen alguno de esos extremos se inventaran las mil y un maneras de endulzarse la mente justificando a los matarifes que sea.
11 Enero 2010 a las 3:25 pm
La violencia no solo se registra en Bagua si no en todo el Perú, el gobierno esta de mal en peor, Lima también es otro polvorín, matanzas robos, violencia y mas violencia.
http://criptonicas.com/peru/2010/01/11/la-proxima-cuidad-juarezlima/
11 Enero 2010 a las 3:40 pm
Si hubiera un debate entre dos polos ideológicos creo que sería lo máximo, porque veríamos posiciones, visiones de país, etc. Pero no llega a eso. Es puro oportunismo político. Un abrazo.
11 Enero 2010 a las 5:47 pm
Para que realmente todos estén de acuerdo con las conclusiones de una Comisión Investigadora cualquiera sea su naturaleza se debe tener en cuenta la integridad y credibilidad de sus interlocutores, es decir que éstos sean válidos. Si en la época del condenado Fujimori las Comisiones eran un chiste de la peor ralea, con el retorno de la accidentada democracia algo se avanzó en cuanto a Comisiones Investigadoras, sobretodo en aquello que tiene que ver con el dinero que la mafia fujimontesinista robó a todos los peruanos. Pero con este segundo mandato aprista el retroceso ha sido evidente y han renacido las prácticas más incalificables y repulsivas de “soluciones pragmáticas” a conflictos sociales.
Ayer domingo en PANORAMA , Cayetana Aljovín como muchos de nosotros habrá quedado más que sorprendida por el calificativo tan torpe y burdo (que hasta parecía que el presidente estaba con algo encima) que su entrevistado Alan “perdigoneo” García tildara de FUERZA PARAMILITAR a quienes victimaron a los policías en Bagua. Una posición que considero pensada para hacer creer a la Nación que los indígenas están armados y forman grupos paramilitares para ir contra los grandes intereses de la patria. Nada más distorsionado, incoherente y parcializado. No hay duda que García sigue al pie de la letra la máxima política de Maquiavelo : “DIVIDE Y REINARÁS” donde se sugiere que la mejor manera de obtener el poder y gobernar es SEMBRANDO LA INTRIGA ENTRE LOS GOBERNADOS CON EL OBJETIVO DE SEPARARLOS. Este facilismo en boca del mandatario no es gratuito, es parte de su nueva ideología que enarbola LA INTERNACIONAL LIBERAL. Avances de ello ya los había escrito en sus memorables y mediocres diatribas “El Perro del Hortelano”. Su responsabilidad política en la fatídica incursión policial en Bagua sin dejar lugar a la razón y a la sensatez ocasionaron LA PEOR MASACRE DE POLICÍAS DE LOS ULTIMOS TIEMPOS. Y la familia policial no se chupa el dedo señores. Saben bien que a una multitud en pie de guerra no se la puede someter a punta de balazos como si estuviéramos en la China Comunista que masacró a miles de jóvenes en la Plaza de Tiannamen.
García sabe bien quién dio la orden para el fuego, que no juegue con la mente de los familiares de las víctimas ni con la gente pensante del país. De allí que su aprobación sigue cuesta abajo. Y que explique bien porqué se ordenó la intervención con fuego sobre INDIGENAS DESARMADOS como Santiago Manuín que RECIBIÓ UNA RÁFAGA y felizmente aún sigue vivo para contar la verdad, una verdad que una auténtica Comisión Investigadora sacará a la luz más pronto de lo que muchos esperan.
11 Enero 2010 a las 9:10 pm
Pero es lógico que el informe final de ésta comisión era de esperarse que asi iba hacer punto. Pruebas para vaticinar este resultado es la conformación de esta comisión La ex ministra Pinillas quien es admiradora de Mantillas y por ende de Alan, la ex ministra del Interior Pilar Mazzetti, francamente, que seguimos analizando, ya está quien es el Presidente que gobierna cuando sucedió los hechos de Bagua? tatataaaaaa… Punto señores, a este presidente lo vamos ha ver en el final de su gobierno huyendo a Paris compadres, con su familia y ya verán que van a sorprender a la señora Leonorrrr paseando por las butiques de Paris como fué sorprendida en una anterior oportunidad cuando estaban comoda en su exilio en Francia. Correcto?
11 Enero 2010 a las 10:52 pm
Creo que te falto una cuarta cuestion y es la recuperacion del principio de autoridad, en esta caso representado por los policias masacrados, en un pais donde la autoridad no es respetada y continuamente sobrepasada o utilizada
12 Enero 2010 a las 12:20 am
Hace una semana se fue el 2009 dejando a nuestra país nuevamente ensangrentado. El duelo nacional se lleva por dentro y García quiere que estemos felices y bailando en francachelas palaciegas que son peor que un escupitajo sobre la tumba de nuestros héroes. La pérdida de vidas de humildes peruanos en Bagua se suma al centenar de policías y militares asesinados por la escoria narcoterrorista que “misteriosamente” no ha tenido una baja que mostrar. Encima Rey Rey dice que los que no saben no deben hablar. Y este fulano qué sabe de Defensa Nacional?? Cuál es su experiencia en lucha terrorista?? Si él mismo reconoció a poco de ser nombrado en tan importante cargo por García que en ese sector él no tenía ninguna experiencia!!.
El año que pasó vimos como nuestros policías y soldados en medio de la selva pedían hasta papel higiénico mientras sus amigos eran abatidos por narcoterroristas que usando niños los hacían volar en pedazos. Fujimori ya había usado a nuestras tropas como carne de cañón en el conflicto ecuatoriano, quienes morían pisando minas y acribillados quienes eran entregados en cajas a sus familiares. Luego, ministros fracasados se hacen condecorar y se autoproclaman los pacifistas del Perú. Alan García con sus recientes declaraciones parece delirar y sólo falta que diga que en Bagua se había descubierto armas de destrucción masiva y por eso se ordenó el ataque.
Aún hay muchas familias de jóvenes policías y militares esperando la llegada de sus seres amados. Mientras tanto las noticias dan cuenta de “estrategias”, de “planes”, de “replanteos”. Sólo mentiras. El narcotráfico ni el terrorismo serán vencidos sin la colaboración más eficaz de los países consumidores entre ellos Norteamérica. Alentará la lucha contra el terrorismo en nuestro continente el Premio Nobel de la Paz?? Porqué mientras Colombia recibe más de 4 mil millones de dólares al año desde hace una década el Perú sólo recibe migajas para luchar contra el terrorismo??
Chile sin tener mayores problemas con el narcotráfico y el terrorismo puede comprar las armas que le da la gana y Estados Unidos no le dice nada. Nosotros tenemos que esperar que la burocracia capitalina haga licitaciones que se vuelven eternas para comprar equipo logístico y armas para destruir a los enemigos del país. La moral del policía y del militar peruano que vive de propinas y no sabe si irá a morir por su país en medio del barro y de la montaña no será quebrada a pesar de la ignominia y de algunos malos elementos que en su momento serán expulsados. Reitero mi homenaje a las víctimas de la tragedia en Bagua policías y civiles. Dios los tenga en su gloria.
12 Enero 2010 a las 1:23 am
Señor Godoy:
1. Tal vez sin querer usted también cae en la misma argucia que el gobierno pretende hacer creer al decir: ” …no se tiene en cuenta que hubo policías que fueron asesinados por los miembros de las comunidades amazónicas que estaban bloqueando la carretera o tomando la Estación 6.”
2. En realidad, no es que “hubo policías que fueron asesinados por miembros de las comunidades” como si fuese una mosca que pasó, sin ninguna importancia; ¡fueron 14 los muertos, más que en cualquier otra parte y época. La forma cómo se está presentando este hecho se llama MINIMIZACIÓN, haciéndolo ver como que se trató de un simple “daño colateral”, sin mayor importancia (y por eso la Comisión casi no se ocupa del suceso).
3. Sin embargo, amigo Godoy, la verdadera masacre y el espanto se produjo allí, en la Estación 6. ¡14 policías muertos después de meses de cautiverio y convivencia pacífica con los nativos, sus captores! Es eso lo que el gobierno trata de ocultar desviando la atención hacia la Curva del Diablo y hacia el mayor Bazán. ¿Por qué? Por lo siguiente.
4. Porque se sabía que habían rehenes en la Estación 6. Porque se sabía que, si se intervenía en Bagua, estos iban a estar en peligro de muerte (lo mismo que pasó hace años en El Frontón, durante el primer gobierno de García, cuando los amotinados habían capturado varios policías y guardias del penal, quienes por supuesto murieron). Todo esto se sabía y… ¡igual se dio la orden de ataque! Sin un plan para protegerlos y sin prevenir las consecuencias; sin piedad y sin ninguna humanidad. ¿Alguien puede decir si fue esto o no un crimen?
5. Señor Godoy: si usted hubiese tenido un hijo entre los rehenes ¿hubiera dado la orden de ataque en la Curva del Diablo? Supongo que no, porque eso era condenarlo a la muerte. Pero igual se hizo, con el silencio cómplice de la propia policía y de los mismos pobres familiares que no pueden decir nada ante tal hecho.
6. Claro, lo más fácil es acusar a los nativos de criminales, sabiendo que los estaban empujando a serlo (y eso que se sabe que hubo una gran disputa entre ellos sobre si es que debían ajusticiarlos o no. Finalmente las noticias equivocadas de que se estaba dando una masacre de nativos hizo que se inclinara la balanza hacia el grupo que pedía la muerte).
7. Esta es la estrategia del gobierno para hacer pasar por agua tibia el verdadero delito: la Estación 6, desviándolo hacia otro “menos perjudicial” como el de la Curva del Diablo. En esto han caído ¿inocentemente? todos los periodistas. “Hablemos de un lado para que se olviden del otro”, dicen. Saquemos entonces nuestras conclusiones de ello.
Muchas gracias.
12 Enero 2010 a las 8:18 am
“En un lado, el epítome es el tan mentado documental de Hernando de Soto, mencionado por comentaristas como Jaime de Althaus como única solución a lo ocurrido en la selva.”
El viejo truco de etiquetar al adversario ideológico como radical, para aparecer como el non plus ultra del equilibrio y la moderación. Al final ya se sabe que el recetario de Hernando de Soto siempre ha resultado más eficaz que los anacrónicos brebajes de los rojimios de todos los pelajes. Si por ellos fuera, hasta ahora estaríamos debatiendo la privatización de Telefónica y la necesidad de una auténtica economía de mercado. Aunque el dinosaurio se vista de verde, dinosaurio se queda.
12 Enero 2010 a las 9:48 am
La CVR hizo tan buen trabajo que despues no hubo batalla ideologica, ni controversias, ni divisiones y con el apoyo unanime de la ciudadania. En un mundo feliz donde llueve agua mineral del cielo. Habemos quienes creemos que hubieron culpables directos y azuzadores varios de ellos reseñados en el informe (por eso denostado por la progresia) asi como hubo responsabilidad de las autoridades y que este informe de hecho es imperfecto pero tambien dice algunas verdades que la izquierda no quiere aceptar. Es tan simple como eso.
12 Enero 2010 a las 11:32 am
El “informe Bagua” ha tenido como único propósito lavarle la cara al gobierno.
Esto es minimizar la gran responsabilidad que tienen:
Alan García Pérez.
Mercedes Cabanillas
Mercedes Araoz.
Alan García por haber dado la orden a Cabanillas en virtud de un cálculo político que era errado e inoportuno.
El Cerdo estimaba que “iba a quedar bien” restableciendo el principio de autoridad frente a unos centenares de nativos que él suponía ( o mal informado) creia desmoralizados y desmovilizados (…en efecto, el bloqueo iba a ser levantado provisionalmente ese día, pero de allí a sacra la conclusión que eso era una rendición había una distancia enorme)…dió la orden y allí empezó la tragedia.
Mercedes Cabanillas por INEPTA, por TORPE, por BURRA……tiene un gran nivel de responsabilidad al no haberle dicho a García de lo que previsiblemente se venía. La Cabanilla será buena para hacer demagogia como llevarse a dormir a su local a pro-terroristas anti-SUTEP, responder entrevistas complacientes y nada más…como Educadora fue un fracaso, amén que forma parte de esa purulenta costra de politicastros apristas buenos para nada excepto para encubrir latrocinios y participar en ellos.
Mercedes Araoz por mentirosa: mintió concientemente por su fanatismo ideológico….homicida culposa.
Ahora bien, dicho esto, lo cierto es que las principales víctimas han sido los policias asesinados en medio de una orgia de sangre…..cuando ocurren combates sangrientos el ser humano se convierte en una fiera, se rompen las barreras morales, sicológicas, emocionales….eso ocurrió en Bagua (como ha ocurrido en tantos otros sitios) y los nativos (guerreros x naturaleza) se desbordaron y cometieron lo que cometieron.
¿Pudo evitarse la tragedia?
Pudo evitarse….había varias alternativas a la mano, pero todas necesraiamente empezaban por tirar al inodoro la doctrina de EL PERRO DEL HORTELANO pero para la megalomanía enfermiza del Cerdo eso era un costo inaceptable.
14 Enero 2010 a las 6:23 am
Salud
Sin dudas es necesaria una investigación más a fondo de lo ocurrido, así como mantener siempre en perspectiva el momento y la forma en que se produjo.
Sobre el manejo político de las protestas, no solo es necesario, sino que resulta altamente recomendable, pero no creo que el gobierno que tenemos (y la militarización que hace de los conflictos) esté por la labor de aceptar que no todo puede ser impuesto, y que el “porque lo digo yo” no vale, que debe comenzar a explicarse y que su actitud no fomenta precisamente el diálogo, así como entender que en gran medida la defensiva ante cualquier propuesta o decisión del gobierno viene de cómo se toman o aplican dichas políticas o propuestas (el caso de los decretos sobre la selva, la no consulta y demás es el ejemplo perfecto de qué se hace antes, durante y después; que es todo lo contrario a lo recomendable…).
Lo que no entiendo es por qué el debate sobre el modelo de desarrollo debe partir desde el mercado. Puede que sea el final del mismo, pero no puede ser el principio, eso acorta, y demasiado, el espacio para debatir.
Hasta luego
PD: No siempre en el centro está el equilibrio, no siempre existe centro alguno además, ni mantener una posición es excluyente de reconocer responsabilidades varias por el camino.