Comentar sobre los detalles de lo ocurrido en el Cuzco es una tarea que tanto la prensa nacional e internacional como otros blogs (ver El Morsa, Menos Canas y sobre todo, El Caminerito) ha hecho mejor de lo que podría hacer yo. Por tanto, más que ahondar en estos detalles, quisiera detenerme en un punto ya tratado otras veces, pero que nunca está demás recordar: la importancia del compromiso ciudadano sobre Defensa Civil.
A ver. De hecho que la primera reacción que todos hemos tenido cuando hemos visto lo del Cuzco es demandar que las autoridades hagan su chamba. Comenzando por lo simbólico, es decir, su presencia en el terreno. Alan no va y Velásquez Quesquén dice que son los ministros los encargados de operar. Hasta cierto punto tiene razón. Pero también es cierto que ver al representante más importante del país tiene el efecto de ir controlando simbólicamente la situación. Y ya en el plano factual, lo cierto es que la ayuda y los canales de comunicación sobre lo que ocurría o que se iba a hacer ha demorado harto. Nueva comprobación que no tenemos un sistema planificado.
Pero las autoridades locales y regionales tampoco es que hayan estado a la altura de las circunstancias. De hecho, el alcalde de Aguas Calientes no reaccionaba ni asumía su rol de jefe de Defensa Civil de la localidad. Y el Senhami le había dicho en octubre al gobierno regional que debía tomar medidas para afrontar lluvias que fueran más allá de lo normal. Y a ello debemos sumar la poca fiscalización que los gobiernos locales tienen sobre las construcciones, tanto en Cuzco como en Casuarinas.
Hecha la catarsis, pasemos a lo que nos toca.
Luego de este desastre natural, siempre nos quedan dos cosas: apoyar a quienes la están pasando mal y prevenir que esto vuelva a ocurrir. Lo primero, por lo general, sí se cumple y en ello, los peruanos somos bastante solidarios cuando se presentan este tipo de emergencias. Como alguna vez dijo Patricia del Río, el pueblo muchas veces le da lecciones sobre solidaridad al Estado peruano.
Es en lo segundo en lo que fallamos y no solo tiene que ver con la dejadez o ineptitud de las autoridades. También tiene que ver con nosotros mismos y con hechos puntuales: como construimos nuestras casas, como vamos a lugares que no pasarían una revisión seria de seguridad, como tenemos personas que pagan coimas para pasar una revisión técnica o como tomamos a la broma los simulacros de sismo y de incendio.
Más allá de la ayuda que brindemos a nuestros hermanos en el sur (porque la emergencia ahora se extiende a otras zonas del país), comencemos a pensar y, sobre todo, actuar para que al siguiente evento de este tipo, los daños sean menores.
MAS SOBRE EL TEMA:
El mapa de la emergencia en Cuzco gracias a El Caminerito
El Comercio: La ayuda no llega a damnificados




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