
- ¿En el Perú se gobierna o se manda?
- En el Perú ni se gobierna ni se manda. En el Perú se improvisa. Se huevea. Se mece. Se carajea. Se toma un champancito, hermano
(Jaime Bayly en: Salinas, Pedro, Rajes del Oficio, Lima, Planeta, 2007, p. 132)
Nadie puede negar que la anunciada candidatura de Jaime Bayly ha causado impacto. Los políticos lo critican y caen en contradicciones cuando se refieren a él. Un partido de vientre de alquiler lo apoya. Periodistas como Fritz Du Bois y Pedro Salinas están entusiasmados con su candidatura y en conversaciones privadas veo que hay conocidos que lo apoyan por chongo, otros que van pensando en él como voto de protesta contra el sistema y la mayoría piensa que sería una irresponsabilidad tenerlo en Palacio.
Vayamos por partes. Si la candidatura de Bayly ha prendido es por dos razones centrales. La primera es su innegable carisma. El Francotirador ha sobrevivido más de 25 años en la televisión y cerca de 30 en el periodismo no solo porque es una persona inteligente, sino porque tiene telegenia, imagen, enganche con el público. La segunda es el hartazgo con la actual clase política. Si bien hay 5 candidatos que lideran las preferencias electorales, muchos cambiarían su voto por alguien que les ofrezca algo mejor. Otros lo buscan por sus propuestas puestas en un reciente artículo (al que me referiré en un momento). Y no faltan algunos que dicen “al diablo con todo, que esto se termine de hundir de una vez” o quienes optan por incentivar a un candidato que “divierta” en una campaña electoral que para muchos pintaba como aburrida (en términos de show business).
Dicho esto, seré claro en decir que no me parece para nada gracioso o humorístico incentivar una candidatura que, al margen de las bromas de su propulsor, juega abiertamente con el cinismo, la improvisación y la irresponsabiidad. Jugar con algo tan serio como el destino del país o señalar que votarían por un payaso en protesta a lo que ocurre con el país termina siendo jugar abiertamente a la ruleta rusa con el Perú. Y ello no quiere decir que no tenga sentido del humor, pero cada cosa en su lugar. Una cosa es El Especial del Humor y otra es ver a un cómico banalizando la política a niveles en los que sólo estuvimos con Alberto Fujimori.
Pero como Bayly es un sujeto inteligente, ha querido que su candidatura tenga un programa mínimo. Claro, programa en el que no se encuentran temas como derechos humanos, rumbo económico, salud, vivienda, entre otros. Su programa es liberalmente provocador en unos puntos, conservador en otros y ambiguo en el único gran tópico que toca. Bajo el título de Las Causas Perdidas, el escritor y periodista expone sus planteamientos.
Los primeros 5 puntos son compartidos tanto por los liberales más extremos como por la izquierda: trato igual para todos los credos, libre decisión sobre el aborto, la supresión de las Fuerzas Armadas, matrimonio entre homosexuales y legalización de las drogas. Debo señalar que coincido con algunos de estos planteamientos, específicamente, con el trato igual para todos los credos, para la libre decisión del aborto (entendiendo que no haría ni incentivaría dicha práctica) y el matrimonio entre homosexuales. Lo paradójico de este último punto es que entre la propia comunidad gay peruana el tema aún no es prioritario, dado que buscan principalmente la revindicación de otros derechos.
En relación con la legalización de las drogas, encuentro serias dificultades internacionales para su aplicación, dado que existen varios tratados que prohiben esta liberalización. Y frente a la supresión de las Fuerzas Armadas, siguen siendo una institución básica para la seguridad del país, lo que no quiere decir que permanezcan como están, sino que deben ser reestructuradas dentro de parámetros democráticos, profesionales y de respeto de los derechos humanos, tanto de quienes las integran como de los ciudadanos a los que señala la Constitución que protegen. Ello implica, también, delimitar claramente las labores de defensa nacional y separarlas de la seguridad interna, salvo casos extremos. Esto, ni por asomo, aparece en el documento de Bayly, que tiene un carácter abiertamente provocador.
Debo señalar dos cuestiones adicionales. La primera, es que me molesta el tono tan confrontativo hacia la Iglesia Católica que tiene el texto. No niego que la iglesia a la que pertenezco no tenga defectos y que varios de sus representantes ni siquiera debieran estar en un púlpito predicando, pero, tanto como se respeta a los no creyentes, se debería hacer con quienes sí creemos en Dios. La segunda, es que quien piensa su voto en base a estos temas, olvida que lo central a la hora de decidir el voto tiene que ver con cuestiones claves como la economía, las políticas sociales o la orientación política del candidato, además de las simpatías que nos despierte. Basarse en sólo estos cinco puntos denota estrechez de miras en cuanto al futuro del país,
Los dos siguientes puntos son los más controvertidos. El primero es el anunciado indulto a Fujimori, que ahora propone a modo de plebiscito. Si el indulto a Fujimori es legalmente inviable por cuestiones jurídicas consagradas en leyes nacionales y tratados internacionales sobre derechos humanos, peor aún es la opción de someterlo a consulta popular. El único antecedente que recuerdo de ello se llamó el caso Barrabás vs. Jesús de Nazaret y quien hizo esa votación era un tal Poncio.
El segundo es la propuesta para reducir el Congreso a 25 parlamentarios que ganen el mismo sueldo de un maestro de escuela pública. Se que el Congreso anda en sus máximos niveles de impopularidad, pero la propuesta me remite a un delincuente llamado Alberto Fujimori, quien luego de dar un golpe de Estado, dijo que los parlamentarios serían menos y ganarían sueldo mínimo. Claro está, los sueldos de los parlamentos del fujimorismo distaron mucho del mínimo - dicho sea de paso, es demagógico que los congresistas ganen poco -, se les puso asesores y comenzó allí lo que bien han llamado Degregori y Melendez “El Nacimiento de los Otorongos” (Lima, IEP, 2007).
La última propuesta de Bayly tiene que ver con la educación, pero solo queda en un enunciado. Si el Francotirador me dice como y se acuerda de algo llamado Proyecto Educativo Nacional, quizás se le podría ver con algo más de seriedad. Algo, no tanto, por cierto.
Finalmente, me encuentro entre quienes sostienen que un outsider es lo peor que le puede pasar al país. Los efectos, los comenta Carlos Melendez:
Las consecuencias las conocemos: Congreso con una baja representación y peor popularidad. El outsider es el padre de los otorongos, no lo olvidemos. Por otro lado, la tecnocracia se regocija. Como el outsider no tiene equipo, la economía marcha en un eterno piloto automático. Los empresarios felices. La política es más negocio que puesto de CDs en Polvos Azules: al no haber ideología, ni plataforma política, la selección de candidatos es un libre mercado. El outsider recicla, permite el milagro de la resurrección política y la vuelta desde el más allá. El outsider también consigue sus intelectuales, tan volátiles como el sistema político que analizan.
Y bueno, sobre el outsider más famoso de la historia peruana, ya sabemos cual fue su trayectoria (parafraseando a Hildebrandt): Comenzó en un tractor, se montó en un tanque, pasó a un auto de la Interpol y ahora siembra rosas en su cárcel particular. Estamos advertidos.
MAS SOBRE EL TEMA:
Menos Canas: ¡PeroqueJai!
Elohim Monard: Sobre Bayly
Perú.21: Iglesia Católica critica a Bayly
Augusto Alvarez Rodrich: La fujimorización de la campaña 2011
Correo: José Barba Caballero discrepa de algunas propuestas de “su” candidato




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