
El sábado, el Presidente de la República presentó el Proyecto de Ley de Creación del Ministerio de la Cultura, luego de un año y tres meses de su anuncio en el Mensaje Presidencial del 2008.
La idea de contar con un organismo estatal de alto nivel que se dedique a establecer y ejecutar la política cultural del país ha sido debatida en medios y en blogs. Básicamente, han sido varios los puntos de discusión que se han puesto en agenda (ver más sobre el tema aquí, aquí y aquí):
1. La necesidad de crear un Ministerio para este tema para reemplazar a un Instituto Nacional de Cultura poco operativo. Es decir, el tema de la burocracia ineficiente y si el remedio es un órgano de mayor nivel.
2. ¿A qué le llamamos cultura? ¿Solo entrarían las manifestaciones culturales “clásicas” o folkóricas dentro de este membrete?
3. Definición de competencias claras. ¿De qué se encargará el nuevo Ministerio? Aquí las disputas con el sector Turismo - osea, con el MINCETUR - deberían resolverse de modo claro y directo con una clara delimitación de competencias y complementariedades.
4. El Presupuesto: Léase, convencer al MEF de que cultura es una inversión y no un gasto ostentoso.
5. ¿Qué prioriza el nuevo Ministerio? Gran pregunta: ¿protección del patrimonio cultural, manifestaciones artísticas o industrias culturales?
Más allá de la cháchara de García sobre la necesidad de un Ministerio - alguien me explique qué es un “país civilización” - lo importante es ver y discutir el proyecto. De hecho, ya le he dado una primera mirada y creo que solo responde de modo parcial a las interrogantes que hemos señalado anteriormente. Por ello, destaco las cuestiones que hay y los vacíos existentes:
a. El acento del proyecto: Defensa del patrimonio histórico y cultural y promoción de la actividad artística en el país. De allí que los viceministerios que se tendrían son los de Patrimonio y Fomento Cultural. Temas como industrias culturales, que van más allá de estos membretes y que los atraviesan, simple y llanamente no existen.
b. La coordinación con los otros sectores y con los gobiernos regionales y locales: Más allá de las cuestiones genéricas, no se dice como se articula la política sobre la materia. Es decir, podríamos llegar a los extremos de tener un Ministro o Ministra que impulse la realización de mayores exposiciones de arte plástico y un Alcalde de Lima que no continue el trabajo de bienales de su antecesor (Habla, Castañeda).
c. El rol de los privados: Se ha focalizado en un punto central, pero incompleto. Sin duda, dar incentivos tributarios sobre la materia es un mecanismo que puede facilitar su compromiso con la materia, pero deja de lado definir su rol dentro del sector.
d. Fondos y presupuesto: Se definen diversas fuentes de financiamiento, pero no queda claro como se compatibiliza esto con fondos existentes y pendientes de reformulación, como el de la promoción del Cine. ¿Y cuánto destinará el MEF a este sector?
e. Una cuestión inexplicable: Se señalan varios organismos que quedarán adscritos para el Ministerio. Pero curiosamente, aparece entre ellos el INC. ¿No desaparecía con la creación del Ministerio? ¿Qué funciones va a tener?
Finalmente, la cuestión inicial sobre la necesidad de un Ministerio es puesta en palestra nuevamente por Augusto Álvarez Rodrich:
La pregunta relevante es por qué el nuevo ministerio podrá promover la cultura con más acierto que lo que ahora (no) hace el INC y, de paso, qué impide a los actuales organismos vinculados a la cultura ser realmente eficientes.
Ese es el tema central que el Congreso debe dilucidar antes de aprobar la creación del Ministerio de Cultura. ¿Qué podrá hacer este que hoy no puede hacer el INC y, de paso, cuánto dinero tendría la nueva organización para cumplir sus fines? Si eso no se resuelve, mejor seguimos igual (de mal) que ahora.
No se puede caer en el absurdo de creer, como siempre, que una nueva ley o ministerio –todo un símbolo de estatus– resolverán el problema. Esto se explica por la creencia injustificada de que la cercanía al presidente siempre soluciona las cosas.
Eso es falso. Tenemos, por ejemplo, un ministerio para la Educación pero esta, en el Perú, es una estafa pública. Y del mismo modo como se propone crear el de la Cultura, ¿por qué no hacer lo mismo con la tecnología, deporte, infancia, turismo o gastronomía (lo cual, estoy seguro, mandaría al tacho todo lo avanzando en este rubro en los últimos años)?
Antes que la forma organizacional –ministerio o instituto–, lo crucial es la voluntad política real –expresada en planes y presupuestos– para tener políticas públicas exitosas. Y eso, en la cultura, como en muchos otros ámbitos, es lo que verdaderamente hace falta.
El debate recién comienza.




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2 Noviembre 2009 a las 12:05 pm
Señor Godoy:
1. Pero ¿no nos damos cuenta que la agenda de “temas a tratar” la está poniendo el Ejecutivo como sicosociales distractivos, desviando la atención de los realmente importantes (petroaudios, privatizaciones, concesiones de miles de hectáreas en la selva, contaminación por parte de la llamada “minería formal”, alta corrupción en todo el gobierno, etc.).
2. Basta con leer El Comercio de este fin de semana (sábado y domingo) para darnos cuenta que vivimos en un país de maravillas “donde no pasa nada” (no hay huelgas, paros, marchas de protesta, mitines de Humala en Comas, tomas de carretera, abusos, injusticias, regalos de tierras a los amigos de CONFIEP, crisis total en Gamarra a consecuencia de la permisiva (y voluntaria) importación masiva de productos chinos e indios con la clara intención de tumbarse al capital emergente (y de ese modo proteger a la CONFIEP de sus más grandes rivales por la posesión del Perú).
3. Usted que es periodista ¿cómo se califica al derecho de no informar, como lo hace el grupo Miró Quesada? Es decir, ¿es libertad de prensa desinformar no informando? ¿Es lícito, por ejemplo, que si hay una guerra que no es del agrado de dicho grupo éste tiene todo el derecho de no anunciarla, argumentando que, si desean, compren otro periódico o vean otro canal? ¿Y qué pasa si este periódico y este canal son de una magnitud apabullante, y se sabe que, por su peso específico, vienen a representar la voz oficial del Estado?
4. Y ¿qué viene después: la pena de muerte? Seguro que sí, porque ese sicosocial nunca falla.
5. Y no digan que los lectores de blogs estamos obsesionados con lo de los sicosociales porque vemos claramente cómo se inunda la pantalla de policiales y se calla totalmente sobre las leyes y las disposiciones legales que afectan a la médula del país. Esto no se puede esconder dentro de la hora económica de canal N para decir que ya se informó.
Muchas gracias.
2 Noviembre 2009 a las 12:10 pm
Luis Enrique:
El tema es relevante. No todo lo que hace el gobierno es un psicosocial. Contar con un Ministerio de Cultura y debatir sobre el tema no es estéril. Por el contrario, es crucial en un país diverso en muchas cosas como el nuestro.
Y sobre el tratamiento de temas o no en los medios, creo que es necesario leer la columna de Jorge Bruce al respecto:
Este viernes conversábamos con los oyentes de radio Capital acerca del asesinato de la joven Paola Vargas Ortiz y la reacción de repudio generada en la ciudadanía, harta de la violencia de las barras bravas y las pandillas. El lumpen que mata a la contadora de La Pacífico es una representación elocuente de la parte más dañada de la sociedad atacando con envidia a la más evolucionada. Pero, como cada vez que tocamos un asunto que ha conmovido a la opinión pública, no falta una llamada indicando que se trata de una cortina de humo del Gobierno, de la que estamos siendo, consciente o inconscientemente, cómplices.
Admito que es difícil saber con certeza si en ocasiones los oyentes suspicaces no están en lo cierto. Puedo asegurar que no formamos parte de ninguna conspiración neomontesinista. Pero no puedo garantizar que, sin proponérnoslo, alguna vez hayamos caído en el juego. Lo que me interesa resaltar, sin embargo, es esa sensibilidad aguzada a cualquier atisbo de maniobra de distracción. La persona que estaba segura de encontrarse ante un psicosocial este viernes, por ejemplo, no entendía por qué tratábamos el caso de Paola, en vez de ocuparnos de la contaminación del combustible y su exceso de partículas de azufre. Para este radioescucha no había duda de que ese era el asunto urgente a tratar.
De nada sirvió que le explicara que ya lo habíamos tocado en diversos programas y que, de cualquier modo, en enero entraba en vigencia la ley que fijaba el nuevo límite tolerable de partículas que, en efecto, nos intoxican con unos niveles de contaminación inauditos. Nos despedimos en malos términos y, felizmente, en la hora siguiente, Orestes (ese es su nombre) llamó de nuevo para pedir una canción, diciendo antes que daba el entredicho por superado, lo que resultó reconfortante. El asunto es que hemos quedado hipersensibles a la manipulación mediática, de la cual tanto se abusó durante la década del fujimorismo. Al punto que hemos desarrollado una sensibilidad paranoica y tenemos captores permanentemente encendidos al máximo, con la finalidad de detectar las primeras señales de humo.
Esto tiene un lado favorable, puesto que somos menos vulnerables a la manipulación de la cual fuimos tantas veces víctimas pasivas en el pasado reciente. El problema es que a fuerza de intoxicarnos hemos caído en cierta bulimia, en virtud de la cual cualquier noticia, por legítima o sintomática que resulte, es asignada por una parte de nosotros –individual o colectiva– a la categoría de psicosocial. A riesgo de no distinguir el humo del fuego.
Así, al Presidente se le atribuyen tantos hijos en camino que su pareja actual sería la efigie a colocar en el papel membretado del Ministerio de Defensa o de ALAS sin componenda: un ícono de la procreación. Esos rumores circulan hace años, configurando más un producto del imaginario colectivo, una leyenda urbana, que un psicosocial. No faltará quien asegure que han sido fabricados en palacio. Lo más probable es que este último “hijo” del Presidente haya sido fabricado por nuestro deseo perverso de chismear, dando rienda suelta a fantasmas omnipotentes, protagónicos, de trasgresión. Que esto quede entre nosotros.
2 Noviembre 2009 a las 5:38 pm
A los apristas nos pueden decir lo que quieran –estamos acostumbrados, y hasta gracia nos causa sus rebotes periodisticos-, pero la paranoia de los Humalistas es ya degenerada. ¿Tendrán alguna plataforma además del derrotismo y la conspiración?
En fin, dudo mucho que el ministerio de la cultura vaya a alguna parte. El congreso ahora esta erizado con el gobierno por proponer el voto voluntario y la renovación por partes, asi que va a asumir –como Luis Enrique- que este es un calculo político del gobierno entreguista neoliberal pro yanki/Confiep/Fujimori/montesinos/ el lobo feroz/ la bruja del 71/ conspiración alienígena/ etc. La única forma que pase es que les de chamba a los antropólogos e historiadores caviaroides que mueven la opinión pública y estos apoyen el tema.
Saludos
2 Noviembre 2009 a las 8:48 pm
Lo interesante sería que se encontrara una persona-no una personalidad(huachafería)-que asumiera el tal ministerio. Lo único deseable sería que no se tratase del montadiscos que funge de principal asesor en el INC, que descabezó todos los elencos, y cuyo mérito es estar ligado de alguna forma al ejecutivo. Lo que prueba que muchos improvisados e ignaros manejan cosas para lo que no están preparados, tal el caso del inefable crítico musical de El Comercio, que de música sabe solo que existen las siete notas, el pentagrama, dónde nacieron algunos compositores, y alucina ser la “autoridad” de la música barroca en el Perú.
2 Noviembre 2009 a las 9:16 pm
EL FUTURO MINISTRO DE LA CULTURA Y ALTOS FUNCIONARIOS
Debemos partir que nuestro país es inminentemente multilingüístico, multiétnico y multicultural. Y, para que este Ministerio de la Cultura inicie a funcionar bien sugiero que se nombre Ministro a uno de las grandes personalidades conocedores de estos temas. Las lenguas habladas en el Perú es un caso muy delicado. Aparte del castellano, quechua y el aymará, existe más de cuarenta idiomas en la amazonía peruana. Muchas de esas lenguas están en proceso de extinción. No existe una política lingüística, etc. Por ello, es importante incorporar a lingüistas y otras especialistas en el Ministerio de la Cultura. Ahora, entre las personalidades para Ministro de la Cultura le sugiero los siguientes:
LINGÜISTAS: Rodolfo Cerrón Palomino, Juan Carlos Godenzzi, María Cortez Mondragón, Gustavo Solís Fonseca, Amancio Chávez, Norma Meneses, Lilia Llanto, Isabel Galvez, Elsa Vilchez, Luis Enrique López.
LITERATOS: Luís Pajuelo Frías, Manuel Larrú, Mauro Mamani, Félix Huamán Cabrera.
ANTROPÓLOGOS: Rodrigo Montoya, Roger Rumrill, Juan M. Ossio, Alejandro Ortiz Rascaniere, Rodolfo Sánchez Gárrafa
ARQUEÓLOGOS: Walter Alva, Luís G. Lumbreras, Augusto Cardich, Ruth Shady.
HISTORIADORES Y OTROS: Luis Repetto, Nelson Manrique, Wilfredo Kapsoli, Waldemar Espinoza, Julio Cotler, Juan Palomino.
Después que se elije al Ministro de la Cultura debe elegirse:
VICEMINISTRO DEL PATRIMONIO CULTURAL TANGIBLE. Se encargará de patrimonio cultural mueble e inmueble.
VICEMINISTRO DEL PATRIMONIO CULTURAL INTANGIBLE. Se encargará de literatura oral, idiomas, fiestas costumbristas, etc.
VICEMINISTRO DEL PATRIMONIO NATURAL. Se encargará de las reservas y monumentos naturales, parques y reservas nacionales, etc.
RODOLFO ROJAS VILLANUEVA
Presidente de los Hijos Residentes de Cuchis (Pasco)
2 Noviembre 2009 a las 10:24 pm
llamenla como quieran pero que pongan alguien presentable a dirigirla y se dignen en POR FAVOR, poner billete en promover, difundir, apoyar, verdaderos proyectos artísiticos
atte
Damian
2 Noviembre 2009 a las 10:38 pm
Señor Godoy:
1. Gracias por su amplia y sesuda respuesta. Como siempre, el respeto a la opinión por delante junto con el respeto al opinante.
2. Únicamente agregaré que la razón por la cual ingresé a los blogs y casi me he vuelto dependiente de ellos es por la simple necesidad de informarme más allá de los noticieros y de los diarios. Como a usted le consta, la mayoría de ellos cerraron filas para defender al sistema y a Alan del “monstruo” Humala y su antisistema, por lo que solo se dedicaron (dedican) a ver al Perú como el vaso medio lleno, en un festival de optimismo gastonacuriesco impresionante (Kinas, Llosas y Mulanovich aparte).
3. No niego que es bueno tener optimismo y ser positivo, pero cuando esa actitud noble y sana se utiliza para esconder la miseria y la basura entonces no es algo auténtico y sincero y no se lo puede admitir. Es un optimismo oportunista, cómplice, faenonista, delictivo, estafador, que lo que busca es poner al Perú en una vitrina para venderlo de la mejor manera y al mejor postor. Han convertido a la política en un discurso de autoayuda mezclado con paredesufrir (¡qué grande es el Perú, qué lindo es el Perú, qué rico es el Perú, etc., etc., etc.).
4. Porque no es lo mismo “vender al Perú” que aprovechar racional y justamente de sus riquezas. Lo que se busca con desesperación es hacer el gran negocio con alguna transnacional. Entonces, para ocultar todo eso, los diarios y medios en general organizan diariamente campañas de asesinatos y robos con toques estrafalarios e impactantes que llenan las pantallas y ocupan la atención del ciudadano común (lavapiés, robaluces, mataperros, etc.).
5. Contra esa actitud de colaborar con esto es que me opongo, y es por eso que leo su blog; para saber qué pasa aparte del crimen de turno (Abencia, Marco Antonio, los Fefer, la Paola y todos los demás que vengan). Ojo: no me opongo a combatir las barras y la delincuencia; solo digo que a la exaltación de ello se lo llama SICOSOCIAL.
Muchas gracias.
3 Noviembre 2009 a las 12:13 am
En parte coincido con Luis Enrique, creo que hay temas latentes mas importantes a ser cubiertos. Por otra parte no resto importancia a la creación de un ministerio de cultura (Que buen falta nos hace, a ver si recobramos nuestas raices y dejamos de pensar de manera tan extranjerizante); pero primero lo primero garantizar una “EDUCACIÓN DE CALIDAD” para tota la poblacion en general, porque de lo contrario la cultura en este pais seguira siendo solo para unos pocos.
Saludos.
3 Noviembre 2009 a las 10:08 am
Para el paranoico humalista Luis Enrique:
Es verdad que hay noticias (generalmente policiales) que acaparan la atencion pública, pero no es una “maquivalica estragia de desinformación” del gobierno, sino simplemente noticias que acaparan la atención pública. Con una población semi alfabetizada, es natural que sean esas noticias y no las políticas las que acaparen los titulares de los diaros, queines mas interesasdos en informar desinformar, quieren VENDER. Así que dejemonos de paranoias, no es un compot, solo y meramente un tema comercial: los diaros y noticieron pasaran las noticias que la gente quiere leer y ver. Así que los culpables que eso suceda, es la propia población, asidua de consumir esa clase de informacion desechable.
Con respecto al M. de Cultura, creo que mas improtante seria fortalecer a nuestro INC antes que crear un nuevo aparato burocratico, sino veamos como marcha nuestro flamante Ministerio del Ambiente.
Saludos
3 Noviembre 2009 a las 10:21 am
El INC justamente es ineficiente porque hay un grupo de “especialistas” que no sabe ni donde está parado. cada año ingresan cuadros, la mayoría arqueólogos, que no tiene la más mínima experiencia en gestión cultural, normas legales, porpuestas programáticas, etc. Y claro, ganan unos jugoso sueldos. Otro porblema del INC es que se ha arraigado solo en el tema del patrimnonio cultural, léase sitios arqueológicos. Como los arqueólogos son de la misma “manchita” de los que están en los cargos adminstrativos, se dan sus permisos a discreción. Pero cuando tienen temas como el de robos de objetos arqueológicos, la disputa con la Municipalidad de Lima, el caso del templo del Señor de Luren en Ica, o el rescate de las culturas amazónicas, FRACASA rotundamente. Hay que “desarqueologizar” la gestión cultural del INC y, por lo tanto, del futuro Ministerio de Cultura. Muchos intereses creados. ¿O van a investigar cómo es que la Univ. del Pacífico se ganó toda la zona de la laguna en Pachacamac, como una empresa constructora se ganó los terrenos de Armatambo y en el Morro Solar? Ahí calladitos.
El futuro ministro debe ser un especialista en gestión cultural y con un buen discurso político en términos culturales, que sepa de industrias culturales. De todos los que nombra el señor Rodolfo Rojas, muchos han tenido cargos altos en el INC (Lumbreras(!¡), Repetto, Shady) y miren cómo sigue el INC. A mí me preocuparía darle un cargo tan importante a esta gente que ya tiene intereses particulares con millonarios proyectos arqueológicos (como Shady y su proyecto Caral que tiene una presupuesto de varios millones de soles, cosa que NINGUNO más tiene). Un intelectual no nos garantiza llevar a buen puerto el manejo de este ministerio, ¿o acaso un educador manejó bien el MINEDU, un médico el MINSA, o un ing. agrónomo el MINAG? ¿Ossio? No pues, si como “asesor cultural” de Alan es más relevante que la ventosidad de una mosca; Montoya sigue creyendo en esa visión romántica del Otro revolucionario.
Finalmente, y como señalan varios foristas, ojalá se le de recursos, pues no vaya a ser como al Minsterio del Ambiente, que se creó durante el foro ALC-UE. Y cuando salió la norma le quitaron competencias importantes y se las dieron a otros ministerios. Por lo pronto, liberales como De Althaus ya promueven mejor la creación de un Minsiterio de Turismo “porque es el turismo el que fomenta y fortalece la cultura, los sitios arqueológicos”. Esa es la visión mercatilista de la misma.
Aplausos para los sitios arqueológicos y la comida, pero ¿y qué pasa con la gente, con el ser humano creador de cultura, vivo, concreto, que genera divesas manifestaciones culturales contemporáneas? Hoy, al INC ni le preocupa, por eso le da derrame cerebral para reconocer al rock como expresión cultural o fomentar la industria libresca en nuestro país.
3 Noviembre 2009 a las 10:33 pm
PRONUNCIAMIENTO
EL “MOVIMIENTO CULTURAL
JUVENTUD AHORA” A FAVOR DEL MINISTERIO DE LA CULTURA
El Presidente de la República, Alan García, suscribió el día sábado en Palacio de Gobierno el proyecto de Ley de Creación, Organización y Funciones del Ministerio de Cultura, la cual deberá ser aprobada por la Comisión de Educación, Cultura y Deportes del Parlamento para luego pasar al pleno para su discusión y aprobación.
Aspecto Político
Permitirá desarrollar los lineamientos generales de la política del conocimiento histórico – cultural en sus diversas expresiones a nivel nacional, con los cual se redefinirán los planes institucionales, operativos, estratégicos, presupuestales y de adquisiciones y contrataciones de los distintos gobiernos regionales y locales a favor de las distintas actividades que promuevan y revaloricen nuestra identidad histórica y cultural. Asimismo, se deberán implementar en los gobiernos regionales y locales oficinas de promoción histórica y cultura o redefinir las ya existentes de acuerdo a los nuevos lineamientos del Ministerio de Cultura.
Aspecto Económico
Permitirá promover las asociaciones pública- privadas para el desarrollo del conocimiento histórico – cultural de una manera transparente, concertada y participativa tanto de la ciudadanía, el sector público y la inversión privada, y con ello la conservación y protección del patrimonio histórico y cultural de nuestra PERÚ. Asimismo, la norma establece que las donaciones para los sistemas de museos y archivo estarán sujetas a una deducción del 50% del valor del bien entregado.
Aspecto Administrativo
Permitirá unificar los trámites, tasas y procedimientos administrativos de cada entidad adscrita al Ministerio de la Cultura. Asimismo, permitirá reorganizar y reunificar los pliegos presupuestales de la Biblioteca Nacional, Archivo General, el Instituto de Radio y Televisión Peruana, la Academia Mayor de la Lengua Quechua y el Instituto Nacional de la Cultura en una sola unidad presupuestal de gestión. La nueva institución redefinirá la estructura del estado, conllevando al reordenamiento de los departamentos administrativos, organigramas, flujogramas, normativa administrativa interna (ROF, MOF, CAP), los regimenes laborales, los cargos de confianza entre otros. La nueva entidad contaría con dos viceministerios: de patrimonio cultural y de fomento cultural.
Aspecto Social
Permitirá tener mayor acceso a la información histórica y cultural a todos los peruanos y peruanas, conllevando a fortalecer la democracia, la integración nacional, la formación de ciudadanía y la identidad con nuestro PERÚ.
Aspecto Histórico - Cultural
La cultura y la historia peruana tiene múltiples formas de expresión que deben ser entendidas y toleradas en toda su amplitud, con lo cual debemos ser muy cuidadosos al momento de decidir que expresiones, héroes, monumentos y documentos serán consideradas históricos y culturales.
Aspectos de Infraestructura
Esperemos que permita la construcción de nuevas bibliotecas y museos a nivel regional y nacional.
Conclusiones
Esperemos que la voluntad de crear este Ministerio de Cultura vaya acompañado de un presupuesto participativo, descentralizado, concertado y transparente que apunte a la revalorización, fomento, gestión y promoción de nuestro patrimonio cultural en sus más amplias expresiones desde la artística, documental, arqueológica entre otras.
Solo nos queda esperar las nuevas propuestas en el Congreso de la República del Perú, fortalezcan tan hermoso proyecto, el cual deberá sostenerse en el trabajo organizado, concertado y bien planeado, aquel que nunca desfallece sino que se ve fortalecido por el conocimiento verdadero y bien sostenido, recordemos que el pueblo culturalmente unido e identificado históricamente con su nación siempre será libre y lo será siempre.
POR LA CREACIÓN DE UN MINISTERIO DE LA CULTURA EN EL PERÚ !!!
MOVIMIENTO CULTURAL
JUVENTUD AHORA
Lima, noviembre 2009
Fundadores:
Benito Villanueva - Tanus Barraza – Edgar Roncal – Mariano Jordán – Alejandro Barua – Ernesto Jordán – Brito Herrera - Rocio Tovar – Alex Amado – Edward Zelada -Rosa Alvarado
4 Noviembre 2009 a las 3:50 am
Es increible el esceptisismo de unos y la poca importancia de otros que le dan a la cultura aqui, salvo el movimiento cultural Juventud Ahora, el resto destila fustración y no aporta nada.