Para quienes no se acuerdan porque el día de hoy es feriado, cabe mencionar que el 8 de octubre de 1879 se produjo el combate de Angamos, el último enfrentamiento naval de importancia durante la Guerra del Pacífico.  En aquel momento, Miguel Grau Seminario, que con un solo barco había mantenido a raya durante 5 meses a la flota chilena, superior en tamaño y fuerza, ofrendó su vida cumpliendo con su deber.

Pero lejos de animar ánimos guerreristas que me parecen cosa del pasado, quizás deberíamos recordar, en tiempos que se habla del “mar de Grau” como pretexto para comprar armas o defender a aquellos militares que no cumplieron con su deber y violaron derechos humanos, lo que era el gran Almirante: un hombre de honor y un defensor de la democracia.

Para ello, rescato dos documentos de interés.

El primero de ellos, que esta mañana volví a leer luego de mucho tiempo, es la carta que Grau envía a Carmela Carvajal viuda de Prat, esposa del máximo héroe de la marina chilena, Arturo Prat.  El marino chileno había perecido en el Combate de Iquique, acaecido el 20 de mayo de 1879. La misiva conmueve por el honor desplegado por el héroe peruano:

“Monitor “Huáscar”, Pisagua, Junio 2 de 1879

Dignísima señora:

Un sagrado deber me autoriza a dirigirme a usted y siento profundamente que esta carta, por las luchas que va a rememorar, contribuya a aumentar el dolor que hoy, justamente, debe dominarla.


En el combate naval del 21 próximo pasado, que tuvo lugar en las aguas de Iquique, entre las naves peruanas y chilenas, su digno y valeroso esposo, el Capitán de Fragata don Arturo Prat, Comandante de la “Esmeralda”, fue, como usted no lo ignorará ya, víctima de su temerario arrojo en defensa y gloria de la bandera de su Patria.


Deplorando sinceramente tan infausto acontecimiento y acompañándola en su duelo, cumplo con el penoso deber de enviarle las, para usted, inestimables prendas que se encontraron en su poder y que son las que figuran en la lista adjunta. Ellas le servirán indudablemente de algún pequeño consuelo en medio de su gran desgracia, y para eso me he anticipado a remitírselas.


Reiterándole mis sentimientos de condolencia, logro, señora, la oportunidad para ofrecerle mis servicios, consideraciones y respetos con que me suscribo de usted, señora, muy afectísimo seguro servidor.

Miguel Grau

Posteriormente, la viuda de Prat responde con otra carta conmovedora:

Valparaíso, 1° de Agosto de 1879

Señor don Miguel Grau.

Distinguido Señor:

Recibí su fina y estimada carta fechada a bordo del “Huáscar”, en 2 de Junio del corriente año. En ella, con la hidalguía del caballero antiguo, se digna usted a acompañarme en mi dolor, deplorando sinceramente la muerte de mi esposo, y tiene la generosidad de enviarme las queridas prendas que se encontraron sobre la persona de mi Arturo, prendas para mí de un valor inestimable, por ser, o consagradas por su afecto, como los retratos de mi familia, o consagradas por su martirio, como la espada que lleva su adorado nombre.


Al proferir la palabra martirio, no crea usted, señor, que sea mi intento inculpar al jefe del “Huáscar” de la muerte de mi esposo.


Por el contrario, tengo la conciencia de que el distinguido jefe que, arrostrando el furor de innobles pasiones, sobreexcitadas por la guerra, tiene hoy el valor, cuando aún palpitan los recuerdos de Iquique, de asociarse a mi duelo y de poner muy alto el nombre y la conducta de mi esposo en esa jornada, y que tiene aún el más raro valor de desprenderse de un valioso trofeo, poniendo en mis manos una espada que ha cobrado un precio extraordinario por el hecho mismo de no haber sido rendida; un jefe semejante, un corazón tan noble, se habría, estoy cierta, interpuesto, a haberlo podido, entre el matador y su víctima, y habría ahorrado un sacrificio tan estéril para su Patria, como desastroso para mi corazón.


A este propósito, no puedo menos de expresar a usted que es altamente consolador, en medio de las calamidades que origina la guerra, presenciar el grandioso despliegue de sentimientos magnánimos y luchas inmortales que hacen revivir en esta América las escenas y los hombres de la epopeya antigua.


Profundamente reconocida por la caballerosidad de su procedimiento hacia mi persona, y por las nobles palabras con que se digna honrar la memoria de mi esposo, me ofrezco muy respetuosamente de usted atenta y affma. S.S.

Carmela Carvajal de Prat.

Sin quererlo, Grau se había convertido en un precursor de lo que hoy llamamos Derecho Internacional Humanitario, es decir, el conjunto de reglas internacionales destinadas a regir el comportamiento durante un conflicto bélico, sea internacional o interno.

Pero Grau no fue solo un hombre de guerra. Fue también un demócrata. Diputado por Paita en los años previos al conflicto, fue también uno de los que se puso en contra de la rebelión de los hermanos Gutiérrez en 1872, quienes querían evitar que por primera vez un civil asumiera la Presidencia de la República.  Grau escribió estas palabras:

Comandancia del Monitor Huáscar. Julio 26 de 1872

El 22 del presente a las 2:00 p.m. se introdujo en el Palacio de Gobierno el Coronel Silvestre Gutiérrez quien, habiendo tomado de antemano todas las precauciones para no encontrar resistencia, a la cabeza de dos compañías del Batallón Pichincha, que mandaba, aprisionó a S.E. el Coronel don José Balta y después de haber personalmente arrojado de sus puestos a todos los empleados de los Ministerios y demás oficinas del Estado, se dirigió a la Plaza de Armas, en donde se encontraba el resto de su batallón con el Zepita mandado por su hermano don Marceliano Gutiérrez y declaró, a nombre del Ejército, destituido del mando Supremo al Presidente Constitucional de la República Coronel Don José Balta y proclamó General del Ejército y Jefe Supremo de la Nación a su hermano el Coronel Tomás Gutiérrez. Enseguida disolvió con fuerza armada las Juntas preparatorias de ambas Cámaras del Cuerpo Legislativo.

El Coronel don Tomás Gutiérrez, para poder consumar impunemente este criminal atentado, abusando del puesto que le había confiado como Ministro de Guerra su excelencia el coronel Balta, inutilizó de antemano todas las fuerzas que no eran de su confianza, separando del mando de algunos Cuerpos a los Jefes y Oficiales que, con su honradez y antecedentes, eran incapaces de prestarse a secundar una acción tan criminal, reemplazándolos con otros adecuados al logro de sus aspiraciones. V.S. comprenderá que, estando el Ejército puramente en manos de los cuatro Coroneles Gutiérrez otros Jefes improvisados y sin prestigio, les fue fácil llevar a cabo, sin oposición alguna, tan incalificable crimen, haciendo así uso de la fuera, para pisotear impunemente las leyes y atacar de un solo golpe todos los poderes de la República. Las Cámaras del Cuerpo Legislativo, viéndose amenazadas, se reunieron en Congreso pleno y antes de ser disueltas por la fuerza bruta, tuvieron tiempo para condenar y declarar fuera de la ley a los instigadores, autores y cómplices de este atentado, haciéndolos responsables ante la Nación y llamar a los pueblos a la parte del Ejército que permanece fiel al orden público y a las instituciones, para hacer entrar en el camino del orden a los que lo perturbaban

Al ver así las leyes ensartadas en la bayoneta del soldado al ver atropellados todos los poderes de la República; al ver amenazados los más sagrados derechos del ciudadano y al ver, en fin, envilecido y escarnecido lo más sagrado entre los pueblos cultos y herida de muerte a la Patria, la Marina Nacional, que siempre ha dado muchas pruebas de patriotismo y abnegación por el orden y sostenimiento de las instituciones, no ha trepidado en ponerse a la altura que por sus antecedentes le corresponde, ha rechazado indignada la invitación que se le hizo para secundar la consumación de tan horrendo atentado; y, enarbolando el estandarte de la ley, ha protestado en masa de tan inauditos y escandalosos crímenes, no reconociendo otro caudillo que la Constitución y recorre hoy el litoral de la República, con los poderosos elementos con que cuenta, para cooperar en unión de los pueblos al restablecimiento del orden constitucional. Nadie en la Capital ni en el Callao ha secundado el movimiento de cuartel de lo Gutiérrez y, hasta el 24, por noticias recibídas en las islas de Chincha, por telégrafo, se sabía que aún no habían podido organizar su gobierno, porque no encontraban quien se prestase a servir en ninguna dependencia. El Poder Judicial y el comercio se encuentran paralizados; así, pues, están completamente aislados y amenazados constantemente por el pueblo en el que no encuentran apoyo.

Al dar a V.S. cuenta de estos acontecimientos abrigo la firme convicción de que V.S., cuyos honrosos antecedentes y amor patrio lo hicieron acreedor al puesto que ocupa, se apresurará a ser uno de los primeros que corra al llamamiento que hacen unánimemente los Representantes de la Nación, para salvar a la República del abismo en que le ha colocado la ambición de cuatro soldados sin prestigio, que han osado poner su planta sobre la frente de nuestra desgraciada Patria, para humillarla y sacrificarla al logro de sus innobles y temerarias pretensiones. A cuyo efecto la Escuadra Nacional invita a todos los pueblos de la República que la ayuden a llevar a cabo tan sagrado deber. Adjuntos encontrará V.S. la declaración del Cuerpo Legislativo firmada por todos los Representantes y copia del Acta-protesta de los Jefes y Oficiales de la Escuadra, para que V.S. dándoles publicidad haga conocer estos documentos por los pueblos de su mando.

Dios guarde a Ud.

Miguel Grau

Como vemos, el héroe de Angamos fue mucho más que el comandante de un legendario barco. Fue un hombre extraordinario. De allí la importancia de recordarlo un día como hoy.

MAS SOBRE EL TEMA:

El Comercio: El legado ético y patriótico de Miguel Grau

Café Taipá: Si Grau viviera hoy

(Caricatura: Carlin)

12 Respuestas a “GRAU: EL HOMBRE DE HONOR Y EL DEMOCRATA”
  1. Bobsparz dice:

    Es verdad. Todos los que defendemos en los Derechos Humanos y conocemos a detalle la historia de Grau nos sentimos identificados con él.

    Grau no era un sujeto que se defendía con sus bravatas y argumentando con más armamentismo. Él defendió al Perú con inteligencia y coraje. Él se diferenció del enemigo y lo vió también como un ser humano. Fueron las autoridades peruanas quienes le cortaron el respaldo a el y a todos los combatientes de la Guerra del Pacífico.

    Está tan bueno tu post Godoy que estoy seriamente pensando en hacer un copy/paste.

    Por el momento lo postearé en el foro de FS.

  2. Cholo York dice:

    Y pensar que del Gran Almirante Grau, la Marina del Peru, caeria, en manos de ese pirata de cartoons, llamado Gampietri.

  3. Domeneus dice:

    Una obra para conocer mejor a Grau durante la guerra es 1879 de Guillermo Thorndike, un libro casi desconocido y hasta ahora nadie responde porque no se sacaron mas ediciones. Grau fue un caballero a carta cabal, un democrata, un militar ejemplar (casi un samurai) lamentablemnete la falta de armamento y la desidia de las autoridades gobernantes del Peru en esa epoca lo dejaron solo, hay innumerables cartas en las que el solicita granadas tipo palliser, las unicas que podian atarvesar el blindaje enemigo, hasta que cumplan con los pagos atrasados de su tripulacion y… nada, aun asi cumplió con su deber. Tamaño Heroe nuestro Miguelon!

  4. Francisco N dice:

    En el caso de Prat no entiendo cómo se puede calificar de héroe a quien ataca otro país en una guerra de rapiña, para robar territorios, riquezas naturales, destruir su aparato productivo, saquear su Biblioteca Nacional, entre otras acciones bárbaras. Esos héroes son como los que recibían las cruces de hierro de Hitler. Aquel que agrede sabiéndose infinitamente superior en logística y armamento no puede ser héroe de nada.

  5. CESAR MIGUEL dice:

    El Gran Almirante Miguel Grau, hombre excepcional cuyas virtudes y su amor por la patria no son imitadas en la tierra por la que ofrendó su vida.
    Y da pena y da asco que tipos como el sinvergüenza de Giampietri sean los que debieron seguir su legado.
    Y da rabia y provoca rebelarse el hecho de que congresistas HDP como los que tenemos puedan compartir el recinto en el que sobresale, victorioso e inmaculado, el escaño de Grau.
    Gloria eterna por siempre al Caballero de los Mares. Su ejemplo constituye la mejor muestra de que, en éstas tierras, es posible vivir una vida de principios, dignidad y valor.

  6. Miguel Grau… ¿fue un “caviar”? « Caviar de Cianuro dice:

    […] el post de Godoy del dia de hoy reflexioné acerca del Almirante Miguel Grau Seminario quien murió un día como hoy en 1879 en el […]

  7. Nayus dice:

    Peru tiene complejo de cenicienta en muchas cosas…

  8. Jomra dice:

    Salud

    Sin dudas Miguel Grau fue un buen ejemplo de persona íntegra (para los estándares de su época, que no es poco), y que gente como Giampietri (o Donayre, o tantos otros en las FF.AA. y ralea que las circunda) está en el otro lado de la política, en el de la sinrazón. Pero decir que Grau era todo un «demócrata» por defender un régimen constitucional basado en un texto que hoy por hoy no llamaríamos «democrático» (recuérdese que el voto no es universal, que ser «notoriamente vago» o «ebrio» privaba de la ciudadanía, que se exigía ser profesor o tener rentas para ser diputado o senador, etc.) hay un trecho. Defendía la constitucionalidad vigente, sí, frente a un payaso amotinado, eso también, pero eso no lo convierte en un «demócrata» (ni haber sido diputado, hoy en día tenemos muchos que de «demócratas» no tienen nada).

    Tampoco digo que no lo fuera, la verdad es que desconozco qué obra tiene (los proyectos que votó y firmó, u otras cartas y demás) como para calificarlo de más o menos progresista en su época, o de un demócrata frente, por ejemplo, a la constitución de esa época (fíjense que en toda la carta en defensa de la institucionalidad ni menciona la palabra «democracia»… además, la efímera del 67, por ejemplo, era más «democrática» en esos aspectos que la del 60, y aun ambas prohibían manifestar una religión distinta a la católica en público…).

    Me salgo por la tangente por completo, lo sé…

    Hasta luego ;)

    PD: Me uno a Domeneus para recomendar «1879», y también «La Batalla de Lima», del mismo autor que la ya recomendada (tiene dos más sobre la época, que ni he leído ni encontrado :S).

  9. José Carlos dice:

    Así en 1879 se hubiera comprado más armamento en Perú, era improbable la victoria. El Perú estaba dividido y hasta hoy lo sigue estando. No está integrada como Nación fuerte y sólida. Muestra de ello es Giampietri, un personaje intolerante que tira para su lado.

    En Chile existía una profunda convicción en su victoria, y así actuaron. Aquí en el país, los únicos que le hicieron frente a ésa altura, no fue la ‘criolla’ población como Giampietri, si no la población del Perú profundo.

    ¿Acaso no es menos cierto que los chilenos, rinden homenaje a sus heróes de Concepción? mucho más que a caídos en otros combates y batallas.

    Razón tiene el ministro Rey, al tildarlo de ‘nacionalista barato’ porque comprende mal el concepto de Nación. Busca el lucro, cual gamonal dentro de las fuerzas armadas y de espaldas a la sociedad civil.

    Con lo cual, la agenda debe ser integradora. No partidaria. ¿Es mucho pedir mayor profesionalismo en las Fuerzas Armadas?

  10. Javier dice:

    Godoy, tampoco hagamos fetiches ni peruanos perfectos. Grau también apoyó la insurrección conservadora de Vivanco contra el régimen liberal de Castilla en 1857. Finalmente, Vivanco huye del país y su levantamiento fracasa. Como consecuencia a Grau se le separa del servicio oficial y se tiene que dedicar a la marina mercante y muchos dicen que también al contrabando. Regresa a la marina de guerra cuando Pezet llega a la presidencia.

    En su descargo hay que decir que luego se rebela contra su mentor Pezet por su comportamiento errático frente al contencioso con España y se suma a la rebelión de Mariano Ignacio Prado, lo que le cuesta su apreasamiento y su segunda separación de la Armada.

    Un buen peruano,sin duda, a años luz de casi toda la clase política actual. Pero, como todos nosotros, también tuvo las de cal y las de arena.

  11. Domeneus dice:

    PARA JOMRA Los libros de Thorndike sobre la guerra (y las primeras novelas historicas sobre ese suceso) son “1879″, “El viaje de Prado”, “Vienen los chilenos” y “La Batalla de Lima”, nunca entendi porque no los reeditaron. En Quilca y en las ferias de libros viejos se pueden conseguir… yo tengo los 4.

    Lo mas triste sobre este tema de Grau y la guerra es que se sabe poco, hay que aprender no para odiar a los chilenos, sino para darnos cuenta que seguimos cometiendo los mismos errores, y no me refiero a la compra de armas, sino a la corrupcion y a la busqueda del beneficio propio, si se profundizara sobre el tema nos encontrariamos con una serie de lugares comunes que nos dejaria boquiabiertos

  12. Marc! dice:

    Yo ya sabía de la caballerosidad de Miguel Grau y me pareció más genial cuando hace tiempo leí la carta escrita a la viuda de Prat, siempre he creido que es un buen modelo de persona, un buen modelo de militar, un buen modelo de políticp y un buen modelo de patriota.

    Pero creo que quienes deberían recordarlo más son nuestros congresistas porque me parece ridículo que en un momento “honren” a Miguel Grau con una réplica de su escaño en el hemiciclo y que en otro “sireen” a las chicas, bromeen o se duerman en los plenos y peor aún cuando lo pasan por la televisión.

    Marc!

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