
No manejo. No se manejar. Me estresa. Se que si agarro el volante terminaré haciendo catarsis con el conductor de al lado - y con su familia - por lo mal que conduce, o con el peatón que no sabe cuando cruzar por la pista en el momento debido. Y tampoco me interesa ser una estadística más de accidentes de tránsito.
Quizás por ello es que vea, a la vez, como bueno e incompleto, la instauración del nuevo Código de Tránsito y de los Juzgados de Tránsito y Seguridad Vial. El hecho que tengamos multas más graves y que contemos con sitios especiales para procesar a cuanta persona comete una infracción es un avance. El problema es que sabemos que con la falta de control sobre las coimas - como comentaba Rosa María Palacios en Capital, parece que el “monto” del soborno ha subido - o con jueces incompetentes todo esto quedará en letra muerta.
Pero es solo el primer paso. Es fundamental para ello ordenar el transporte desde el Estado. No solo hablo del gobierno central desde la anunciada Superintendencia del Transporte, sino también de lo que los gobiernos locales y regionales pueden hacer desde sus distintos ámbitos de trabajo. Racionalización de rutas, trabajo con las empresas - formalización, por Dios Santo -, mejora de las condiciones de trabajo de los choferes y un largo etcétera, son cuestiones que gobierno y empresas privadas - y personas individuales que se dedican a este negocio - deberían ver, en lugar de negociar que multas se rebajan.
Pero a quienes vamos como peatones, pasajeros o choferes particulares también nos corresponde una gran responsabilidad. ¿Qué hacemos para manejar mejor, para no manejar ebrios, para respetar semáforos y cruceros peatonales, para reclamar cuando vemos a un chofer o cobrador incumplir la ley?
Que la luz roja no nos toque en el camino de la vida.
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1 Agosto 2009 a las 7:14 pm
Manejar en Lima es una tortura, algo que hace sentirse a uno miserable.
El origen del problema del transito y sus terribles consecuencias en el Perú es la consecuencia directa de la aplicación de las teorias neoliberales para resolver el problema del transporte.
Es posible que el mercado menos regulado del planeta en materia de transporte sea el peruano. La liberalización empezó con unos decretos en 1,991 donde se permitía a “cualquier medio de locomoción” circular por “cualquier ruta” ofreciendo el servicio de transporte de pasajeros.
Si a esto le sumamos que se permitió importar vehículos usados, algo insólito , tenemos el cuadro completo: la basura industrial de Asia empezó a llenar los espacios públicos y ahora hay unas 10 “custer” y 8 “combis” trasportando los pasajeros que un omnibus decente con chofer uniformado y bañado podría transportar.
Eso de que el mercado y la “mano invisible” asigna óptimamente los recursos y soluciona los problemas económicos será válido en el mercado de paltas, papas, chifles o galletas, pero en el transporte público y privado es una pésima solución que afecta de modo criminal la vida de la gente.
Encarar así el problema generó a un costo altísimo puestos de trabajo ineficientes¨…taxistas, choferes, cobradores, mecánicos, tramitadores, rateros especializados en fierros, apuntadores, etc, lo que permitió al hijo de puta de Kenya Fujimori paliar la presión social de los miles de desempleados que creaba por otro lado de la economía.
Los gobiernos sucesivos se cagan de miedo de afrontar el problema de raiz, porque esto significa “chocar” con los intereses inmediatos de una legión de gente ( ..del sector económico transporte) y eso significa votos, popularidad mellada y eso nuestra podrida casta de politicastros burgueses y cagones no está dispuesta a pagar.
1 Agosto 2009 a las 10:10 pm
Mientras tengamos un sistema de transporte público paupérrimo
vamos a tener que tomar hepavionta de por vida…
2 Agosto 2009 a las 6:21 am
El problema de las multas no pasa, en mi opinión, porque sean mas severas, pasa por el hecho que simplemente se cumplan, las infracciones de transito las comenten peatones y chóferes. Si tuviéramos un policía que imponga sus multas que corresponden esto no pasaría pero es un tema de formación. es difícil pensar que un policía no sea tentado a pedir coima en vez de poner una multa porque tiene sueldos muchas veces ridículos, o que salgan con una patrulla de la comisaría con el deber de de traer cierto monto de plata pedido por comisarios.
Una pequeña: al subir por la Av. Corregidor La Molina, muchos vecinos de este distrito utilizan los carriles de vuelta ala izquierda como estacionamientos permanentes de sus vehiculos. Digo yo a eso no corresponde colocar una multa bien puesta, xq no pueden usar una vía publica como estacionamiento por mucho que lo necesiten.