Archivo de 24 Junio 2009

Ayer, el ex premier Jorge del Castillo, puesto como facilitador para el tema de La Oroya, intentó dar un intento de salida. (Vía El Comercio):

Ayer, mientras en La Oroya continuaba el segundo día del bloqueo de la Carretera Central, en Lima, los dirigentes de los sindicatos de la empresa Doe Run, propiedad del empresario estadounidense Ira Rennert, se reunían con el ministro de Energía y Minas, Pedro Sánchez, el presidente de la región Junín, Vladimiro Huaroc, y el facilitador del diálogo en este tema, el congresista Jorge del Castillo, para buscar alternativas que levanten la interrupción de las vías, lo que está causando el desabastecimiento de la sierra central.

En la reunión, el ministro Sánchez y el congresista Del Castillo dijeron a los trabajadores que el Gobierno cortó el diálogo con Doe Run. La minera habría hecho propuestas inaceptables para el Gobierno, que no contribuirían en la búsqueda de una salida. La empresa no quería reactivar el complejo metalúrgico ni tampoco iba a cumplir con el financiamiento del Programa de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA).

También se informó a los trabajadores que podía existir una salida legal para que la administración de la empresa quede en su poder. Según Luis Castillo, presidente de la Federación de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos, Doe Run habría sido declarada en quiebra por el Gobierno.

Consultado sobre este tema, Del Castillo explicó que no se trata de una expropiación, ni una concesión de la minera. Aunque no pudo revelar los detalles del mecanismo legal que se aplicaría, indicó que el complejo metalúrgico sería operado por los trabajadores con apoyo del suministro de concentrados de los proveedores, a los cuales Doe Run adeuda cerca de US$110 millones.

Anoche, trabajadores y pobladores de La Oroya se reunieron en la sede sindical para discutir el tema. Si la propuesta es aceptada, el paro debería ser levantado. La nueva administración no incluiría a ningún integrante de la plana gerencial de Doe Run. Al cierre de esta edición, los trabajadores aún no habían tomado una decisión.

Hoy los trabajadores de Doe Run y los pobladores de La Oroya debatirán el tema, sin que aun se vislubre si aceptarán finalmente o no la propuesta Del Castillo, dado que coger la administración de una empresa que requiere capital a gritos y que tiene un pasivo ambiental bastante fuerte por resolver es una real papa caliente. Tanto El Comercio como el obispo de la zona, Pedro Barreto, han indicado que la solución podría ser la mejor, dado que compromete a los trabajadores en la solución del problema, como saca del mercado al inescrupuloso dueño de Doe Run, Ira Rennert.

Sin duda, esto debería quedar en manos de Indecopi, para que tanto los trabajadores como los acreedores de Doe Run decidan que hacer con la empresa. Lo cierto es que, al margen del tema social y laboral que se tendrá que afrontar en torno al destino final de la compañía, lo cierto es que el Estado no puede ser ajeno a la solución en la parte ambiental, dado que varios de los pasivos ambientales que redudan en la salud de los habitantes de La Oroya fueron generados cuando operaba allí Centromin Perú. Lo que, claro, no exime que las medidas tomadas por Doe Run fueron insuficientes.

Tema complejo, para el cual las gestiones del facilitador Del Castillo parecen ser aún insuficientes. Y es que el drama de La Oroya es el producto de una nacionalización mal manejada y una privatización hecha a la bruta. Luego no quieren que no nos quejemos de la forma en como el Estado regula el mercado y los temas medioambientales.

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