PETROGATE: LOS DESVIOS DE ATENCION Y LOS INTENTOS DE SILENCIO
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en UncategorizedDicen que una media verdad es también una mentira. Y creo que en el caso del Petrogate, una media verdad no solo es una mentira, sino también un intento de desviarnos la atención de lo que debe investigarse.
Durante varias semanas, El Comercio, La Razón y Caretas han esgrimido la tesis de que Petrotech Peruana S.A. fue la empresa que encargó el espionaje telefónico gracias al cual conocimos los actos de corrupción vinculados a Rómulo León y compañía. Para ello, se han basado en la supuesta declaración de Martín Fernández Virhuez, uno de los suboficiales de Marina involucrados en el chuponeo, una declaración que, por cierto, nunca nos mostraron.
Juan Carlos Goicochea, del blog Ombloguismo, ha presentado anoche la carta enviada por el abogado Walter Chinchay, defensor de Fernandez Virhuez, al congresista Oswaldo Luizar, presidente de la Comisión Investigadora del Congreso, en la que niega que su patrocinado haya acusado a Petrotech de ser la empresa que encargó el espionaje telefónico. La comunicación se puede apreciar a continuación:


No solo ello, Chinchay ha dado declaraciones a Goicochea sobre este caso, que convendría escuchar:
Ello nos lleva a varias preguntas. ¿Por qué estos tres medios denunciaron tan alegremente esta información si era falsa? ¿Es casualidad que los mismos tres medios fueron los que dieron cuenta de una supuesta fuga de Alberto Varillas, funcionario de Petrotech, y, en el caso de La Razón, haya añadido a la lista de prófugas de la ley a Rosa María Palacios, esposa del mencionado abogado? ¿Es casualidad que el Presidente de la República mezclara papas con camotes para pedir que se nombrara una comisión investigadora a Petrotech y luego se desdijera de la misma?
Pero aun hay más cosas por desenredar.
Hace algunas semanas, Chinchay denunció a Cuarto Poder que su defendido era presionado por Elías Ponce Feijóo para que retracte su versión, cuestión a la que éste se negó. Cabe mencionar que la declaración de Fernández Virhuez es clave para la acusación del Fiscal Walter Milla, como para la instrucción abierta en el Poder Judicial.
No ha sido el único presionado. Anoche, en el programa de César Hildebrandt, el abogado de Jesús Ojeda, otro de los suboficiales involucrados, también indicó que su patrocinado había sido presionado por Ponce Feijóo para que varíe su versión. El caso de Ojeda es muy similar al de Fernández, pues ambos oficiales han decidido contar todo lo que saben.
Y ello resulta congruente con una extraña decisión: César Vega Vega avaló la controvertida decisión de la magistrada María Martínez Gutiérrez de no dejar al Fiscal Milla intervenir en el análisis de los documentos incautados a Business Track. Vega Vega es nada menos que Presidente de la Corte Superior de Lima, pero, también, recordemos, ex socio del señor Presidente de la República y autor de controvertidas resoluciones que favorecieron a apristas y fujimoristas.
Esta decisión también es cuestionada porque la Oficina de Control de la Magistratura ha comprobado que no existen mecanismos de seguridad para custodiar los audios y USBs. Es decir, se pueden robar las pruebas. ¿A quiénes les conviene que esto pase?
Quizás sea por ello que el ex director de una controvertida empresa de seguridad - y ex funcionario público - haga loas al chuponeo en el diario favorito de Palacio de Gobierno.
Pero, volviendo la atención a lo importante, hay que recordar la pregunta de fondo: ¿Quién mandó a chuponear? Tal vez, digo, tal vez, sea importante recordar lo dicho por Gustavo Gorriti hace algunas semanas:
Y en el mercado sobraron clientes. Desde estudios de abogados (algunos con mala fama precedente, pero otros que pasaban por ser boy scouts del Derecho), hasta compañías de inversiones diversificadas. De acuerdo con fuentes con conocimiento de causa de las investigaciones, hay interceptaciones (de teléfonos y de correos electrónicos) relacionadas con la industria cementera. Eso ya se sabía. Pero también con la agroindustria, con industrias lácteas, “y de repente con una cierta vinculación entre sí”, como dice una fuente algo críptica. También las hay, más previsiblemente, en banca y seguros.
En los 26 USB capturados (siete a Ponce, seis a Giannotti), está registrada una parte importante de la historia económica reciente del Perú. De cómo se compite, de las trampas y de su precio.
Una historia que, esperemos, podamos conocer pronto.
MAS SOBRE EL TEMA
Perú.21: Fernández Virhuez revela que altos oficiales de la Marina visitaron Business Track
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2 Marzo 2009 a las 12:21 am
[…] Más preguntas desde el tercer piso […]
2 Marzo 2009 a las 12:48 am
[…] Jose Alejandro Godoy […]
2 Marzo 2009 a las 2:25 am
El señor Chinchay es iluso… ¿que carta le va a mandar a La Razón?
Mándasela a su verdadero editor: Vladimiro Montesinos Torres… o necesitamos que vean como Montesinos le apunta a Wolfenson el titular de mañana en un juzgado penal.
2 Marzo 2009 a las 4:01 am
PRIMICIA!!!!!
Si tienes tu propia Banda Delincuencial y quieres apoyo político, pues aúnate a este nuevo sindicato.
Aqui encontraras el curriculum de nuestros honorables miembros dispuestos a todo con tal de salirse con la suya:
http://www.diariolaprimeraperu.com/online/noticia.php?IDnoticia=33991
Mas informacion en Palacio de Gobierno y en el Ministerio del Interior.
2 Marzo 2009 a las 6:45 pm
Si no fue Petro Tech, ¿quién mandó chuponear a Don Bieto y a Romulito y para qué? ¿Serán Kallop y Varillas inocentes palomas? ¿Porqué primero negaron venta de PT y luego la vendieron? ¿Porqué Kallop no va a regresar más? ¿Porqué Rosa María hace mutis en este asunto? ¿Es verdad que no pagaron impuestos que debebieron pagar por años? etc etc etc
3 Marzo 2009 a las 12:10 am
Dicen que una media verdad es una mentira. Y ustedes no están diciendo la verdad. Dicen que “Durante varias semanas, El Comercio, La Razón y Caretas han esgrimido la tesis de que Petrotech Peruana S.A. fue la empresa que encargó el espionaje telefónico” Que yo sepa El Comercio nunca publicó que Petrotech mandó a chuponear. La Razón sí lo dijo y Caretas también, pero no El Comercio. Obviamente hay que descubrir quiénes fueron los que financiaron el espionaje telefonico, pero no hayque difundir mentiras. Dónde quedó la rigurosidad periodístistica?