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Ahora que la negativa del gobierno a hacer un Museo de la Memoria resulta escandalosa, quizás sea momento de hacer un ejercicio de recuerdo. Y creo que este artículo de Beto Ortiz, escrito en el 2003, nos recuerda de forma didáctica aquello que Alan García, Yehude Simon, Ántero Flores - Araoz y Luis Giampietri quieren evitar que recordemos.

TODOS ESTABAMOS MUERTOS (Beto Ortiz, 31 de agosto de 2003)

Salir del cine de ver Arma Mortal y que, a pocos metros de la puerta, un Volkswagen vuele en mil pedazos. (Y empezar, desde ahí, a sospechar de todos los carros que humean demasiado). Llegar un día cualquiera a tu oficina y enterarte que la señora de la computadora de al lado no pudo venir hoy porque ayer la asesinaron a pedradas en un viaje de trabajo a Huancavelica. (Encontrar, al día siguiente en una revista, la foto de lo que quedó de ella en doble página central). Aprender que cuando revienta una bomba hay que tirarse al suelo con la boca abierta para que tus tímpanos no estallen (y decorar todas las ventanas de tu casa con tiras de esparadrapo para que –cuando ocurra- no perezcas degollado por esos cuchillos voladores que son los vidrios que arroja la onda expansiva).

Descubrir el aciago olor de la muerte en la Plaza de Armas de Satipo alfombrada horriblemente de cadáveres púrpuras e hinchados. (Confundirse ante la cantidad de horror que el filo incomprensible de un machete es capaz de esculpir sobre un pobre cuerpo humano). Olfatear, como un sabueso, todos los sobres que te llegan, en busca de aquel temible olor a avellanas que es el síntoma inequívoco de que alguien que te odia a morir te ha enviado una carta bomba. (Una le llegó a ese abogado tan prestigioso y le arrancó un brazo, otra a Melissa, la chica practicante del diario “Cambio” de quien, sobre las losetas, no quedó un solo rastro susceptible de ser reconocido).

Escuchar todas las noches, sin falta, en el noticiero el coro ronco y lastimero de los nuevos miembros de la interminable procesión de las viudas y los huérfanos llorando en quechua nuevas tragedias que nadie me traduce y que no entiendo. ( Y luego ese sonsonete imbécil de los políticos –tan longevos – repitiendo naderías: “repudio enérgico”, solidaridad con los deudos”, “comisión investigadora del Congreso”, para después irse a tomar un pisco sour con la falsa al bar del “Maury”).

Ver pasar delante de ti, como en una pesadilla, a un sereno de Miraflores que lleva en brazos a una niña con pijama de franela toda estampada de ositos y de sangre. Al muchacho que corre como un poseso entre la densa humareda de Tarata en llamas y repite un nombre, desesperado: Gustavo o Enrique o Miguel o como quiera que se llamara el hermano al que nunca más volvió a encontrar. A la anciana que regresa cojeando días después a rescatar de entre los escombros un sobreviviente cuadro de la última cena. Al señor Cava que marcha –ausente, como un zombie- por el centro de la avenida Larco llevando en las manos una flor blanca y la foto de su hijo, el atleta, muerto. A la pequeña Vanesa, la hija de la vendedora de cartera de la esquina, aprendiendo de nuevo –y sonriente- a caminar con una diminuta y terrible pierna ortopédica. (Todos estábamos a una cuadra, todos estuvimos a punto de pasar por allí, todos conocíamos a alguien que vivía o moría en esos edificios que se desmoronaron como fueran de galleta. Los blanquitos no sabíamos realmente por qué lloraban tanto todas esas mamachas en los despachos de los corresponsales. No teníamos la más remota idea de qué trataba todo aquello hasta esa noche. Tarata fue nuestro once de septiembre).

Quedarse otra vez a oscuras y sentir miedo. Oír una sirena y sentir miedo. Abrir de mañana el diario y sentir miedo. Sentir miedo de amanecer muerto en el Perú. Sentir miedo de amanecer vivo. Sentir miedo de que nunca acabe el miedo. Sentir miedo de que las llaves medio quemadas que encontraron entre las cenizas en la fosa de Cieneguilla abran la puerta de la casa de Amaro Cóndor, el estudiante de La Cantuta asesinado por militares: ver al fiscal forcejear con la chapa ante los flashes y rezar porque no abra, que no abra, que no abra y la llave abre, maldita sea, otra puerta más que da directo al mismo espanto al que nunca nos cansamos de volver.

Sentir miedo de salir a la calle sin documentos y que un policía nos detenga a la vuelta de una esquina, nos encierre en cualquier sótano hediondo y nadie vuelva a saber nunca de nosotros. Sentir miedo de haber tenido la mala suerte de haber salido a comprar el pan y pasado cerca del lugar del atentado o de llamarnos igual que algún buscado por la justicia y que ese error tan clamoroso, (cometido por un juez inapelable, encapuchado), sea reconocido por el Estado después de ocho años de tenernos sepultados vivos, tallando virgencitas sobre huesos de pescado o pedazos secos de jabón Bolívar, en una celda en la que hay que dormir sentado porque no hay espacio para echarse ni manera de contar el tiempo porque no hay cómo saber cuándo es de noche y cuándo de día.

Sentir miedo al enterarnos, por boca de un ex -miembro del Grupo Colina que tras haber “ejecutado un operativo”, es decir, tras haber asesinado a mansalva a los peruanos y peruanas de todo los tamaños que les mandaban asesinar, les tocaba, a veces, meterlos a la maleta e ir a enterrarlos a algún cerro perdido en las afueras y que cuando, entre gallos y medianoche, estaban logrando a duras penas tapar la fosa, la tierra comenzaba a sacudirse bajo sus botas porque, carajo, alguno de los muertos seguía vivo y, puta, qué palta, había que echar tierra más rápido para que no se te fuera a escapar del hueco ese rechucha.

Sentir miedo al ponerse a pensar cuántos torturados y cuántos muertos que ya nadie llora habrán sido lanzados a los abismos o fondeados en el mar para que nunca los puedan contabilizar siquiera las estadísticas. Sentir miedo de que cualquier ser querido nuestro llegue a estar, por mala suerte, alguna vez a merced de alguno de esos comandos de élite que, como parte de un entrenamiento altamente especializado, tienen que criar un cachorrito recién nacido, alimentarlo y cuidarlo amorosamente y años después matarlo a puñaladas, abrirle el vientre y comerse todas sus entrañas, embadurnándose de pies a cabeza para no ser considerado un cobarde sino, más bien, todo un patriota.

Sentir miedo al escuchar el testimonio feroz de Exhaltación Vargas, el sobreviviente insospechado de esa carnicería absurda y enloquecida que fue la Masacre de El Frontón, de esos ríos de sangre de los que tanto hablaba Villanueva del Campo, ¿Se acuerdan? Sangre que mancha más que la tinta indeleble de las mesas de sufragio porque ha manchado para siempre –y diga lo que diga- las manos aspaventosas de Alan García que ahora se desvive por convencernos de la decidida lucha que –comandando a esa caterva abyecta de asesinos- dice haber librado por la pacificación.

Sentir miedo de nuevo cuando alguna autoridad vuelve a restarle importancia al rebrote terrorista y recordar automáticamente la imperdonable y criminal ceguera que hizo presa del honestísimo y gallardo presidente Belaúnde cuando, a inicios de los 80, se refirió a los sanguinarios senderistas como “abigeos” ¡Abigeos! ¡Es decir: ladrones de ganado! Abigeos que le costaron al país tantas decenas de miles de muertos que acaso se hubieran evitado –también- con gobernantes menos candelejones, tibios y cacasenos.

Sentir miedo cada vez que vemos aparecer otro absoluto cretino declarando sandeces inauditas y comparables a las que perpetraba Valentín Pacho, connotado líder sindical, conspicuo miembro de la Izquierda Unida y orgulloso delegado del Perú en todos los besamanos a Fidel, muy recordado por haber dicho en 1989 que de llegar su variopinta alianza al poder y en aras de la lucha contra la pobreza sería menester “fusilar a todos los empresarios”, comentario que, como puede verse, marca distancia de modo tajante con la lógica homicida de Sendero.

Sentir miedo de evocar las lágrimas viriles –y culposas- de Monseñor Cipriani al anunciar su hondo pesar de que todos los emerretistas de la residencia del Japón hubieran muerto (de un infame tiro en la nuca, ahora lo sabemos ¿lo supo él?). Pensar que pastor tan humilde de corazón y noble y bueno y misericordioso haya sido durante tantos años la única alternativa que tuvieron los ayacuchanos más pobres para defender “esa cojudez” que eran sus choleados derechos humanos, francamente, da indignación.

La misma indignación que, personalmente, me genera comprobar el nivel extraordinario y casi unánime de estupidez que exhiben la mayoría de comentarios hechos al informe Final de la Comisión de la Verdad por políticos, periodistas, analistas, columnistas y onanistas: que está sesgado, que refleja un enfermo deseo de venganza, que no hay que hurgar en las heridas del pasado, que nadie los ha nombrado jueces, que no existe la figura de responsabilidad política, que no condena suficientemente a Sendero, que no se puede poner en el mismo nivel a las Fuerzas Armadas o –por último y esta es mi favorita –que los comisionados cobraron mucha plata y que con esa plata la Municipalidad de Lima hubiera podido inaugurar nuevas obras. Ave María.

¿Quién dijo que el Acuerdo Nacional no era posible? Señoras y señores, bienvenidos a la soñada concertación: Paniagua, Fujimori y García, Flores-Aráoz, Cabanillas, Rey, la Chávez y Barrón, por fin todos en ronda y de la manito. Y en la angurria electoral, hermanitos. Suave, locos, aquí no ha pasado nada. ¿Cuántos muertos dijo? Nooo, imposible. Aguanta tu carro. Qué va a ser. ¿Sesenticuánto? No, no se pasen, pues.

No puedo creer que ese sea el tono de la discusión. No han entendido nada. O mejor dicho, no han aprendido nada. Todo lo que he escrito líneas arriba –aunque se queda irremediablemente corto –intenta describir el Perú que me tocó en suerte. Y si, yo hubiera querido vivir en un país en el que matamos sin cesar no fuera indispensable. En el que no hubiera que caminar chapaleando en sangre. Pero ya lo dije, esto es lo que me tocó. Un país sumamente rico en homicidas. Me subleva. Como a todos, espero. Yo creía que la guerra nos había legado 25,000 muertos. Ahora resulta que fueron más de 69,000 ¿vamos a enfrascarnos ahora en discusiones aritméticas? ¿Políticas, morales, religiosas, filosóficas? ¿Vamos a competir entre todos para saber cuál de nuestros asesinos es el menos asesino? La Comisión de la Verdad y la Reconciliación ha trabajado duro y parejo para poder darnos a los peruanos la peor de las noticias. Todos se quejan, en consecuencia. Todos chillan. El médico nos dice que tenemos cáncer y no se nos ocurre mejor cosa que pegarle. Es horrible lo que nos dicen. Pero nos jode tanto porque es verdad y desde esta página, sin influencia alguna, lo agradezco de veras. No sé si cobraron mucho o poco, no sé si se dejaron llevar en algún momento por su corazoncito progre, se están a favor o en contra de Toledo, no me importa. Les creo. A toda esa gente que se quemó las pestañas y se rompió los lomos para que ahora todos conozcamos esto que somos. A la practicante de leyes que se fue hasta la punta del cerro para recoger un testimonio olvidado, al testigo que venció el miedo y, estallando en llanto, contó su historia veinte años después, a la digitadota que, acaso, obvió la fiesta del sábado y se amaneció tipeando interminables listas de difuntos llamados “N.N. Juan” y N.N. María” o al estudiante de periodismo que aprendió a no tener miedo de seguir investigando. A todos ellos, eternas gracias. La Comisión de la Verdad nos ha revelado una auténtica tragedia: nos mataron miles de hermanos y, en vez de llorarlos, no se nos ocurre otra cosa que negarlo, que decir que es mentira, que debe tratarse de un error y que, por último, no es nuestra culpa. Pero nadie es inocente. Porque el asesino tiene nombre de país. Nos han revelado, como iba diciendo, nuestra hecatombe en todo su esplendor. Sorpresa. Todos estábamos muertos.

13 Respuestas a “UN EJERCICIO DE MEMORIA”
  1. Jorge dice:

    Es cierto que millones de peruanos vivimos atrapados en una vorágine de terror.Quién no tiene una herida en el tiempo porque vió caer a familiares,amigos o conocidos.También es cierto que los que iniciaron esta aventura truculenta fueron esos anarquistas que se desligaron de la izquierda legal para bañarse en sangre conduciendo al país al descalabro.
    Lo que se espera en estos tiempos de relativa paz,es una reconciliación real entre los peruanos que conlleva transitar por una etapa de amnistía que devuelva a la sociedad a quienes desde los dos bandos cometieron excesos de guerra y castigar con todo rigor a quienes cometieron hechos de sangre y crímenes de lesa humanidad.

  2. Juan dice:

    ” Cuando en 1.983 cayó la Dictadura militar en Argentina nos dijeron que nunca debíamos mirar atrás .
    Sí, hubo injusticias .
    sí, se cometieron errores .
    Pero si mirábamos atrás el dolor no cesaría , las heridas nunca cicatrizarían .
    Los Generales ya habían cambiado el significado de la palabra desaparecer.
    Para ellos las cosas desaparecían , las personas desaparecían.
    Pero ellos hablaban de hacer desaparecer a personas, desaparecer a sus enemigos.
    Habían cambiado el lenguaje y ahora querían hacer desaparecer el pasado.
    Nos dijeron que nunca debíamos mirar atrás.
    Pero hay que mirar atrás…
    Tenemos el deber sagrado de mirar atrás. ”

    Del Guión de la película “Imagining Argentina” dirigida por Christopher Hampton E.E.U.U. 2.003.

  3. Juan dice:

    DISCURSO DE PRESENTACIÓN DEL INFORME FINAL DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD Y RECONCILIACIÓN

    Ahora bien, tanta muerte y sufrimiento no se pueden producir y acumular, por el solo accionar mecánico de los miembros de una institución o de una organización. Se necesita, como complemento, la complicidad, la anuencia o, al menos, la ceguera voluntaria de quienes tuvieron autoridad y, por tanto, facultades para evitarlos. La clase política que gobernó o tuvo alguna cuota de poder oficial en aquellos años tiene grandes y graves explicaciones que dar al Perú. Hemos realizado una reconstrucción fidedigna de esta historia y hemos llegado al convencimiento de que ella no habría sido tan terrible sin la indiferencia, la pasividad o la simple incapacidad de quienes entonces ocuparon los más altos cargos públicos. Este Informe señala, pues, las responsabilidades de esa clase política, y nos lleva a pensar que ella debe asumir con mayor seriedad la culpa que le corresponde por la trágica suerte de los compatriotas a los que gobernaron. Quienes pidieron el voto de los ciudadanos del Perú para tener el honor de dirigir nuestro Estado y nuestra democracia; quienes juraron hacer cumplir la Constitución que los peruanos se habían dado a si mismos en ejercicio de su libertad, optaron con demasiada facilidad por ceder a las Fuerzas Armadas esas facultades que la Nación les había otorgado. Quedaron, de este modo, bajo tutela las instituciones de la recién ganada democracia; se alimentó la impresión de que los principios constitucionales eran ideales nobles pero inadecuados para gobernar a un pueblo al que se menospreciaba al punto de ignorar su clamor, reiterando así la vieja práctica de relegar sus memoriales al lugar al que se han relegado, a lo largo de nuestra historia la voz de los humildes: el olvido. http://www.cverdad.org.pe/informacion/discursos/en_ceremonias05.php

  4. Cronopio dice:

    Faltó la canción Los Condenaditos de Los Fabulosos…

    No tiene q ver con el tema pero puede ser de interés:

    http://apuntesmundanos.blogspot.com/2009/02/el-apra-toma-la-direccion-nacional-de.html

    EL APRA TOMA LA DIRECCIÓN NACIONAL DE INTELIGENCIA

    El ex viceministro del Interior Danilo Guevara, flamante jefe del órgano de inteligencia, tiene notorios vínculos con el partido de gobierno. Y su reciente designación estuvo precedida de una extraña campaña de “guerra sucia” en contra de los salientes directivos de esa entidad, y de gestiones de un sector del oficialismo a favor de que Guevara ocupe ese cargo. ¿Simples coincidencias?…

  5. LUIS ALBERTO dice:

    Gracias Beto, aun no termino de comprender, que estas lagrimas que salen para adentro, es una nueva herida o las viejas que aun no cicratizan. Luis Alberto.

  6. Angel dice:

    Corría el año 1986, una noche cualquiera que dejó de ser cualquiera. La televisión confirma una noticia respecto de la cual sólo habíamos recibido información vaga, confusa. Al día siguiente, otra vez en la tele, vemos al presidente Alan García en la carcel de Lurigancho, “aquí se ha cometido un crímen en masa, o se van ellos (los responsables) o me voy yo”. Enérgica declaración que, sin embargo, las miradas candorosas de aquel entonces, la mía entre miles, no lograbamos distinguir que se buscaba lo de siempre, que la pita se rompa por el lado más debil. Una porfunda sensación de vacío e incertidumbre invadió mi ser (podría apostar que lo mismo sintió la mayoría de peruanos). “No debió decir eso” me confesaba dias despues en una conversación informal el General Mercado Jarrín, de regreso a casa luego de sostener, dicho oficial, en una conferencia en el IEP, que el desarrollo desarrollo de los países del primer mundo, ubicados en el hemisferio norte, obedecía a, entre otros factores, consideracíones geográficas; “no diga usted eso general, las sociedades no se mueven por determinismos” fue mi comentario.

    Cualquier observador se dara cuenta que el comportamiento político de Alan García estuvo (lo está aún hoy) condicionado por los luctuosos hechos de aquel entonces. Tal el caso de la estatificación de la banca, o sus mensajes contradictorios durante su primer gobierno, una veces haciendo apología de “la entrega ejemplar de los jovenes senderistas”, otras condenandolos con similar energía. Me pregunto si desde aquel entonces el presidente García logra conciliar el sueño. Decisiones posteriores confirman lo dicho, la conformación de su plancha presidencial por ejemplo, concordante con los realineamientos de fuerzas a escala mundial que operaron como consecuencia de los sucesos del 11 de Setiembre.

    El problema para Garcia y las fuerzas mas retardatarias del país es que los tiempos cambian, los vientos ya no corren en la misma dirección. Mucha agua ha corrido bajo los puentes, el bloque comunista ya no existe, tampoco su contraparte, el paradigma ultraliberal, los movimientos sociales continúan su curso, la democracia se fortalece en diversas partes del mundo. En el propio Estados Unidos están operando cambios, Obama no es lo mismo que Bush ¿o sí? ¿Qué hace posible dichos cambios en los EE.UU? la suma de varios factores, una clara delimitación entre estado y gobierno por ejemplo, la presión internacional, abierta de parte de los pueblos, sutíl de parte de algunos gobiernos de Europa. Europa podría resultar la proxima victima de aquellos que se niegan a hacer política, de quienes no terminan por entender, o aceptar, que ésta se basa en acuerdos. En el fondo europa y asía, africa inclusive, más allá de las diferencias de desarrollo, de orden cultural ú otras, son un mismo contienente.

    Es dentro de este contexto que debería evaluarse la pertinencia del Museo de la Memoria. Deberían prevalecer los interéses las país, del propio estado peruano, de nuestras fuerzas armadas, no de unas cuantes personas. Dentro de las relaciones a escala mundial Europa (no solo Alemania) ocupa un lugar preponderante. Ningún gobernante tiene derecho a alejarnos de nuestros aliados.

  7. Jhon Waraka dice:

    Ni olvido, ni perdon!!! esa sera la consigna, para hacer un nuevo Peru, no olvidarnos nunca de la masacre de peruanos por otros peruanos, y castigar a los culpables, LOS DELITOS DE LESSA HUMANIDAD NO PRESCRIBEN, como no prescribira jamas de la memoria colectiva, y asi habra esa catarsis que necesita el pais para reencontrarse entre todos, e incluirnos a nosotros los cholos, indios, cetrinos, pobres, quechuablantes, en el corazon de los otros que controlan en Peru como politicos, empresarios, ricos e intelectuales, asi habra nacido el nuevo Peru. Tanta belleza, sera posible????

  8. Nayus dice:

    Que tal barajo el del primer comment

  9. tvbruto blog dice:

    cuando el año pasado el ejercito financió con nuestro dinero el film “vidas paralelas”, flores araoz no se acordó de los niños con hambre.

    http://tvbruto.blogspot.com/2009/02/la-miseria-humana-del-premier-simon-de.html

  10. Robert Pando Sánchez dice:

    Es la segunda vez que te emplazo a fin de que retires estos comentario injuriantes sobre mi persona o en todo caso pongas al descubierto al cobarde que escribe este tipo de calumnias para poder ejuiuciarlo, salvo que desees que accione contra ti, ya que desde tu “tercer piso” de cobarde aprovechas para tener personas alimentando con falsedades. Espero tu pronta y correcta respuesta, te dejo esta notificación caso contrario tendras que vertelas conmigo en los tribulnales para que respondas como mereces. NOTIFICADO 21 DE JULIO 2011

  11. Jose Alejandro Godoy dice:

    Señor Pando: Es la primera vez que recibo un comentario suyo. El mismo ha sido retirado. Le doy mis disculpas y esto no se volverá a repetir.

  12. Robert Pando Sánchez dice:

    Bueno, me hubiese gustado que descubras al cobarde que escribio esas injurias. pero en fin creo que debo sentirme por lo menos atendido y espero, ojalá atiendas mi pedido de descubrir a este facineroso, de todos modos creo que debo aceptar tus disculpas porque en fin por lo menos tarde pero al fin lo hiciste. No sabes que de algun modo me causo dificultades.

  13. Victor Cuadros Paredes dice:

    Beto Ortiz. No te parece que eres demaciado dramatico en tu razonamiento terrorifico. La pregunta es ¿quien o quienes propician el terror en el Mundo?. No es acaso el poder economico que ejercieron ayer y hoy como el neoliberalismo fracazado?. No es cierto que hace màs de medio siglo atras se daban enormes guerras y batallas por quitame esta paja y morian miles de ciudadanos. ¿ Que paso con el genocidio que propicio Hitler en Alemania, Musolinni en Italia y todos los Nacis que sin piedad alguna asesinaron a malsalva y a sangra fria a millones de seres humanos?. Esa barbarie a la que pretendes igualar lo sucedido en el Peru, sin precisar quienes la magnificaron. Cometes un garve error de magnificar a Sendero Luminoso como el Autor, cuando tu sabes que quienes realizaron esos actos criminales, son los militares cubiertos y encubiertos manejados por Bladimiro Montesinos, un psicopata resentido que se dio el lujo de hacer trizas hasta los falsos izquierdistas “Revolucionarios de pacotilla”, luchadores de cafetin a los que jamas les falto un pan en su mesa. Conosco a mucha gente miserable que terminaron de furgon de cola de los mediocres Gobernantes, incluyendo a Fujimori. Conosco a muchos llamados senderologos, que no son otra cosa que miserables oportunistas que ayer hablaron de hagarrar las armas a lo estilo Luis de la Puente Uceda y terminaron de criticones y dis-que, analistas o senderòlogos, solos se desenmascararon y les dieron en la torre, como dicen los mexicanos. Consoco a esa gente que traiciono a Alfonso Barrantes Lingan y rompieron el ARI, para cerrarle el paso al Tooskista Hugo Blanco y no dudaron en traicionar a Barrantes. Lo dejaron morir solo en Cuba y nadie tenia dinero para repatriar su feretro al Peru. Conosco mucha gente como tu- que se han olbidado de los miles de peruanos que no solo dieron su Vida, su Trabajo y quedaron en el abandono hasta el dia de hoy, por luchar por el restablecimiento de la Democracia y mandar a su casa al dictador Francisco Morales Bermudez Cerrutti, que dispuso el despido masivo de mas de cinco mil trabajadores, en su mayoria Dirigentes Sindicales. ¿ Que me dices querido comentarista sobre estos hechos y muchos otros con los que te puedo lavar el cerebro. No andes lloriquenado como plañidera por lo sucedido. Nadie esta de acuerdo con ello y seria mejor no andar habriendo heridas, lo que hay hacer es buscar a los verdaderos responsables y la mano negra que siempre esta detras de actos terroristas por intereses y poder.

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