Archivo de 28 Febrero 2009

Este lunes, la mayor parte de escolares volverán a las aulas. Y, como cada febrero, el pan de cada día de las quejas ante los medios de comunicación se han centrado en los cobros de APAFAS y en la petición de útiles de determinadas marcas. En estos niveles es que se mueve el debate y el interés por la educación en estas semanas.

Sin embargo, es necesario volver la mirada a los temas de fondo de la educación peruana. Y ello han hecho un grupo de ex miembros del Consejo Nacional de Educación que han lanzado un pronunciamiento sobre los problemas educativos del país.  Los más importantes, a continuación:

Al mismo tiempo es manifiesta la falta de transparencia y la improvisación del sector educación en materias tan importantes como la evaluación y la formación continua de docentes, la implementación de la Carrera Pública Magisterial (CPM), la renovación del Diseño Curricular Nacional, la contratación de docentes, o en iniciativas como la municipalización de la educación y el programa alfabetizador. Deficiencias que lejos de corregirse se pretende negar y disimular, desinformando a la opinión pública, descalificando toda crítica, manipulando los escasos y esporádicos espacios de concertación y menospreciando el valor del consenso como fundamento de cualquier decisión de política que aspire a la sostenibilidad.

Los aumentos al sector educación no coinciden con el compromiso de elevar anual y sostenidamente el presupuesto correspondiente; además, según fuente del MEF, el año pasado sólo se gastó el 81.7% del presupuesto asignado, evidenciando problemas en la gestión de los recursos. La innecesaria política de enfrentamiento con los maestros, ha producido efectos negativos como desvirtuar las posibles bondades de la Ley de CPM, devaluar la evaluación docente con la aplicación de pruebas mal diseñadas y alejar la posibilidad de contar con los docentes como aliados y agentes de cambio en sus aulas y en cada escuela.

El año escolar 2009 se iniciará con un magisterio desmotivado y con agravantes como los siguientes:

- Un tardío proceso de contratación de 40 mil docentes, determinado solo por una prueba escrita aplicada dos semanas antes del inicio de clases, significará repetir un escenario con muchos niños iniciando sus clases sin docentes a su cargo y un procedimiento que no permitirá seleccionar a los mejores.

- Muchas DREs y UGELes siguen siendo foco de corrupción y de inoperancia en la gestión institucional y pedagógica.

- La apresurada aplicación del nuevo Diseño Curricular Nacional (DCN), que provocará confusión en la distribución de horas y en el desarrollo de la actividad académica escolar.

- Muchos miles de estudiantes asistirán a instituciones educativas con locales precarios, sin servicios elementales y desprovistos de elementos mínimos para la enseñanza y el aprendizaje.

- Transcurrido año y medio del sismo en las provincias de Pisco, Chincha e Ica, decenas de miles de alumnos seguirán estudiando en módulos provisionales.

Estos puntos resumen el descuido de la educación peruana y la visión que el gobierno actual tiene sobre la misma. Y esa visión parte de una contradicción grande: hacer oficial un Proyecto Educativo Nacional que no se cumple y buscar reformar la educación sin contar con la opinión de sus principales agentes: profesores y alumnos.  E incluso, hablar de intentos de reforma por parte del Ministro Chang, cada vez más encerrado en un ministerio tan precario como los locales en los que se encuentra repartido, resulta ser una sobrevaloración.

Esta semana, el gobierno ha dado señales claras sobre su visión de fondo sobre los contenidos de la educación peruana. Y lo ha hecho con los gestos de sus Ministros: no Museo de la Memoria, lo que implica no recordar críticamente los años de la violencia, lo cual era congruente con los intentos de censura de textos por parte de la actual ministra del Interior. Digamos que de allí a la educación cubana, llena de alabanzas a Fidel, sin ningún intento de crítica, solo hay un paso.

Y desde hace tiempo, da señales igualmente penosas en lo que se refiere al uso de nuevas tecnologías, puestas en práctica con poca transparencia. Hace algunos meses, Eduardo Villanueva comentaba:

Por el bien de los beneficiarios, de los entusiastas tecnológicos y sobre todo de la educación peruana, sería bueno que consideren los siguientes puntos:

1. Objetivos: ¿cuáles son? No en términos vagos o emocionales, sino de manera que puedan ser convertidos en metas y métricas.
2. Metas: ¿las hay? Primero que nada, ¿cuáles son las metas de corto, mediano y largo plazo en términos educativos y pedagógicos? No me refiero a objetivos de implementación, por favor. Saber cuántas computadoras van a entregar no es una meta referida al objetivo central de este proyecto, la mejora sustancial de la educación peruana.
3. Evaluación: no me refiero a mediciones simplonas, sino a estudios de verdad, con línea de base, grupos de control y todo lo demás. No se necesita plata ni gente propia, porque estoy seguro que dada la originalidad de la materia, habría cola de donantes para financiarla y enviar gente para hacerla. El asunto es ¿se quiere?
4. Neutralidad: la única manera de convertir esto en política de estado, y que a mediano y largo plazo todos alabemos a Luis Chang y Oscar Becerra como el equivalente de Augusto Salazar Bondy (el último reformador decente de la educación peruana) es que el proyecto sea manejado abierta y neutralmente. Es indispensable airear el proyecto con gente que venga de sitios que no sean la comunidad hacker cercana a la USMP. Así de simple. Y se necesita observadores y evaluadores que no estén convencidos que esta manera de hacer las cosas es la solución a los problemas del mundo. Solo así creeremos los supuestos buenos o malos resultados.

En este estado, el lunes volverán millones de escolares a las aulas. Mientras que el Ministro parece ser más fantasmal que nunca, los problemas siguen allí, esperando que la lección, por fin, pueda ser aprendida.

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