
Conforme transcurren las horas, se van conociendo más detalles de la negativa del gobierno de Alan García para aceptar una donación de Alemania para la construcción de un Museo de la Memoria que recuerde a todas las víctimas del conflicto armado interno. Hoy El Comercio, en su versión web, reproduce lo investigado por la Agencia EFE:
Las fuentes diplomáticas alemanas señalaron que la oferta de su país se gestó el pasado marzo, cuando la ministra alemana de Cooperación Económica y Desarrollo, Heidemarie Wieczorek-Zeul, visitó la exposición fotográfica Yuyanapaq (Para recordar), que se exhibe actualmente en el Museo de la Nación.
Esta muestra consiste en 200 fotografías que ilustran la violencia que vivió Perú por parte de los grupos terroristas y de las fuerzas regulares o irregulares que los combatían, y desde un principio fue concebida como el germen que sustentaría ese proyecto de “Museo de la Memoria”.
La oferta alemana fue concretada el pasado septiembre durante las negociaciones para el acuerdo bilateral de cooperación entre Perú y Alemania en Lima, y la donación propuesta sería gestionada principalmente por la Defensoría del Pueblo peruana.
Eduardo Vega, primer adjunto a la Defensoría, dijo a Efe que “ha transcurrido un buen tiempo desde el ofrecimiento alemán y hasta hoy no tenemos una respuesta oficial de la negativa; si la hubiera, nosotros lo lamentaríamos como Defensoría”.
Para Vega, dentro del Estado peruano hay personas que creen “que no es bueno echar más leña al fuego”, si bien su institución aboga por preservar la memoria como tarea necesaria para un pueblo.
La cancillería peruana, que es la que hasta ahora ha centralizado las negociaciones con la parte alemana, no quiso dar su versión de los hechos, pese a haber sido requerida en varias ocasiones.
Según Vega, los argumentos esgrimidos hasta ahora por el Gobierno de Perú en las distintas rondas de conversaciones se centraban en que el Ejecutivo peruano prefería destinar la donación a proyectos asistenciales directos para las víctimas de abusos, a lo que los alemanes respondían que estaban dispuestos también a financiar esos proyectos, sin por ello renunciar al museo.
Con ello nos queda claro que:
1. El gobierno alemán tiene una política integral de financiamiento de iniciativas para la reconciliación. Las mismas pueden incluir temas de reparaciones económicas o colectivas, como la formación de sitios de memoria, como sería el Museo planteado.
2. Alemania tiene interés desde el gobierno de Alejandro Toledo en apoyar al gobierno peruano en estas iniciativas.
3. El gobierno peruano ha querido poner peros a la formación del Museo. De hecho, quería oponer las reparaciones colectivas a la construcción del Museo (de hecho, esta fue la versión que filtró a varios medios y que reprodujo el sábado Perú.21), pero los alemanes fueron claros: también vamos a financiar los proyectos de asistencia comunitaria, lo que no quita que sigamos firmes en nuestro interés en que se haga el Museo de la Memoria.
4. Torre Tagle ha hecho mutis sobre el tema. Y ha sido el gobierno alemán el que ha comunicado la negativa peruana. El Canciller García Belaúnde y nuestro embajador en Alemania ni siquiera se han atrevido a contradecir dicha versión. Joselo, actualmente en Tokio, debería dar una explicación sobre el tema.
5. Eduardo Vega da la explicación más clara sobre los verdaderos motivos del gobierno para no aceptar la donación. Y que se complementa con lo dicho hoy por Augusto Álvarez Rodrich en su columna:
Como solo algunos alocaditos podrían pensar que Merkel es terruca, ¿qué podría motivar al gobierno del presidente Alan García, del vicepresidente Luis Giampietri y –¡qué vergüenza!– del premier Yehude Simon a rechazar esta donación, lo que evidencia la voluntad de cancelar el museo?
Sin duda, escasa convicción del gobierno sobre el respeto a los derechos humanos pero, peor aún, el susto que sus autoridades civiles les tienen al cardenal o a los militares. Es el mismo susto que llevó al INC aprista a censurar la exposición de Piero Quijano, y es el mismo susto que los paralizó ante los desplantes del general Edwin Donayre.
En pensar que los derechos humanos son una cojudez, el gobierno es absolutamente consecuente desde el inicio. El APRA nunca presentó propuestas sobre este tema en su Plan de Gobierno. Y apostó por llevar a personajes cuestionados en su plancha. Ahora, coherentemente con ello, nos ha hecho pasar uno de los papelones internacionales más grandes que se puedan dar cuenta en la historia de la Cancillería.
Signos de tener un gobierno con pasado.





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