Archivo de 23 Febrero 2009

Creo que no es un secreto para ninguno de los lectores de este blog que, a estas alturas del partido, no espero nada de este gobierno. Nada bueno, se entiende. La verdad, es que la lógica del mal menor se impuso y terminamos teniendo a la cabeza a un presidente conservador, sin vocación de reformas políticas y económicas de fondo, que nos permitieran mejorar nuestra convivencia como peruanos o la situación de exclusión que vive el país. Una oportunidad más se ha perdido.

A pesar que los empresarios digan lo contrario, el Presidente no ha aprendido nada de su primer gobierno, sobre todo, en un aspecto que le interesa poco recordar. Y esta historia justo trata de ello: de olvidos selectivos.

Hace varios meses, cuando se realizó la Cumbre ALC-UE en Lima, El Comercio presentó estas declaraciones:

La canciller alemana Ángela Merkel señaló hoy en una entrevista concedida a la agencia de noticias DPA que la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) en el Perú ha realizado un gran aporte a la superación de las consecuencias de la violencia política sufrida por nuestro país durante 20 años.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación hace un gran aporte a la superación de las consecuencias de la violencia“, indicó Merkel que será la primera canciller de Alemania que visitará al Perú luego de 30 años para participar en la V Cumbre de países del ALC-UE.

Merkel, casada dos veces, doctora en Física por la universidad de Leipzig y criada en la zona campesina de Brandeburgo, sostuvo que en el Perú “los pagos estatales por concepto de reparaciones a las víctimas de las violaciones de los derechos humanos no podrían ni deberían hacer olvidar el pasado, pero pueden ayudar a la configuración del futuro“.

De la visita de Merkel a Lima, surgió una propuesta del gobierno alemán y que se la hizo saber al gobierno peruano a través del Ministerio de Cooperación Internacional: la donación de más de dos millones de dólares para la construcción de un Museo de la Memoria, en el que, entre otras piezas, se exhibiría de modo definitivo la exposición fotográfica Yuyanapaq, que, por cierto, fue ocultada a los asistentes a la Cumbre ALC-UE, a pesar que se encontraba en el Museo de la Nación, el lugar donde se realizaba la muestra.

Pues bien, el gobierno peruano ha rechazado la donación alemana, lo que demuestra su poco o nulo interés en realizar esta obra. Como se imaginarán, esto ha caido bastante mal en el gobierno alemán, representante de un estado que ha vivido dos guerras mundiales, el genocidio del pueblo judío y su división por el comunismo durante 45 años. Alemania recuerda todos estos acontecimientos en sus principales ciudades y confiere un especial interés a los espacios de la memoria, dado que son conscientes que es necesario recordar lo ocurrido para que no se vuelva a repetir y para sacar las lecciones adecuadas del pasado. Que el gobierno de un país que ha pasado por un conflicto armado interno bastante fuerte le tire la puerta en la cara en estos temas es casi una afrenta.

Lo peor es que no es la primera vez que ello ocurre. En el gobierno de Alejandro Toledo, se rechazó un canje de deuda externa por reparaciones, dado que dicha administración quería que la deuda se condonara, pero sin un destino específico. Al negarse el gobierno alemán a ello, la administración Toledo, en la época en que Pedro Pablo Kuzcyznski era Presidente del Consejo de Ministros, rechazó la oferta teutona.

Siendo el caso de Toledo bastante grave, la negativa dada por Alan García tiene un nivel de gravedad mayor por varios motivos, además de los ya mencionados. En primer lugar, porque fue uno de los tres presidentes durante cuyos gobiernos se desarrolló el conflicto. Gobierno sobre el que la CVR dijo cosas como ésta:

92. La CVR considera, sin embargo, que la llamada «masacre de los penales» ocurridas los días 18 y 19 de junio de 1986 en los centros penitenciarios de Lurigancho y El Frontón marcó una inflexión en el esfuerzo del gobierno del PAP por imponer desde el poder civil un nuevo esquema de respeto de los derechos humanos por las fuerzas del orden. La CVR ha constatado que, a partir de los sucesos mencionados, las fuerzas armadas actuaron con mayor autonomía en su actividad contrasubversiva, sin que el Poder Ejecutivo ni el Poder Legislativo las proveyeran de un marco legal para ello.

93. La CVR encuentra grave responsabilidad política en el gobierno del PAP en relación con estos casos, sin perjuicio de otras responsabilidades individuales que sean determinadas en otras instancias judiciales nacionales o internacionales.

94. La CVR considera el encubrimiento de la matanza de Cayara, ocurrida en mayo de 1988, como paradigmático de la nueva actitud del partido de gobierno frente a la actuación de las fuerzas armadas en la lucha contrasubversiva. La comisión investigadora conformada en el Senado de la República, presidida por el parlamentario del PAP Carlos Enrique Melgar, dictaminó que la matanza no había ocurrido, mientras que la minoría de dicha comisión y un fiscal aseguraban lo contrario. El dictamen, no obstante, fue aprobado por la mayoría aprista. Las investigaciones de la CVR confirman la matanza de Cayara y encuentran responsabilidad política en el PAP por colaborar en el encubrimiento de dicha masacre.

Y en segundo lugar, porque durante el conflicto armado interno la vida de cientos de apristas se perdió, por el simple hecho de serlo, en manos de Sendero Luminoso. Y, al olvidar a todas las víctimas, también olvida a sus compañeros de partido. Algo que, por cierto, el APRA tuvo presente al momento de concluir el trabajo de la CVR:

Transcribimos la primera conclusión del informe de la CVR, referida al gobierno aprista: “La CVR expresa su reconocimiento especial a todas las víctimas pertenecientes al PAP, muchas de las cuales fueron autoridades locales que permanecieron en sus puestos a pesar de la intensidad de la violencia. La CVR resalta también, el esfuerzo realizado por el gobierno del presidente Alan García Pérez por preservar el sistema democrático, las elecciones locales y generales y la libertad de prensa, en el contexto de una difícil situación en medio del peor conflicto armado interno de la historia republicana del país”.

El APRA ha sido el Partido con el mayor número de víctimas en la guerra demencial que el terrorismo desató contra el Perú. Es conmovedor certificar que las más de mil víctimas apristas de la violencia terrorista fue producto de una campaña de aniquilamiento selectivo contra los miembros del PAP, que empezó precisamente con las primeras víctimas: el alcalde aprista de Curgos, distrito de la provincia liberteña de Sánchez Carrión, Genaro Castillo Vásquez y el alcalde provincial de Tingo María, Tito Jaime Fernández, en los años de 1983 y 1984 respectivamente; pasando por decenas de Alcaldes, Gobernadores, Prefectos, Presidentes de Corporaciones de Desarrollo como Marcial Capeletti, Félix Ortega Arce y Ricardo Ramos Plata e inclusive Ministros de Estado como nuestro querido Ministro de Trabajo, Orestes Rodríguez Campos y el General Enrique López Albujar, Ministro de Defensa, asesinado por el MRTA; mujeres del pueblo como Maria Moya de Huapaya y centenares de dilectos compañeros.

Pero también sorprende el silencio que sobre esta materia ha tenido el Presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon. Sì, él, que fue víctima de una prisión injusta durante 8 años, por causa del conflicto, no ha dicho esta boca es mía sobre el tema. Y con su silencio, avala lo hecho por el Presidente de la República. Bueno, a estas alturas sabemos que el principal don de Simon no se encuentra precisamente en la coherencia.

Cuando la semana pasada Alan García saludó el triunfo de la película de Claudia Llosa, quien escribe soltó una frase recogida por Luis Torres Montero en La Primera: “Si Alan está entusiasmado por la película de Claudia Llosa, ¿por qué no le regalamos su versión abreviada del Informe Final de la CVR?”. Luego de ver esta negativa y todo lo que ella supone, creo que no solo cabría regalárselo, sino también recordarle que su antecesor le dejó 9 tomos de dicho Informe en Palacio, que bien haría en leerlos exhaustivamente.

Esta historia nos demuestra no solo que tenemos un Presidente mediocre, sino a una persona que no ha aprendido absolutamente nada de su propio pasado. Una persona que ha preferido olvidar sus errores, pero no para enmendarse, sino para ser poco consecuente con la causa de los derechos humanos que su partido dice defender. Un pusilánime que no se atreve a reconocer que cometió muchos errores y que cogobierna con los que están haciendo todo el esfuerzo posible por hacer que los peruanos olvidemos el pasado. Pobre gente. Dan asco.  

MAS SOBRE EL TEMA:

Comunicado Público de protesta al que cualquier ciudadano puede suscribirse

Jorge Bruce: La memoria asustada

Ricardo Vasquez Kunze: ¿Derechas humanas?

Juan Sheput: Museo de la Verdad: para que no se repita

Susana Villarán: Alan García y el olvido cómplice

Gonzalo Gamio: De espaldas a la justicia

La Pieza Incorrecta: Y si moriste, no me acuerdo (ni quiero acordarme)

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