Archivo de 29 Enero 2009

Abel Salinas. Ex Ministro de Energía y Minas, del Interior y de Economía del primer gobierno de Alan García (remember los paquetazos). Ex candidato presidencial del APRA en el 2000. Y, ojo con el dato, actualmente es Director del Banco Central de Reserva del Perú, es decir, uno de los 7 funcionarios que decide la política monetaria del país.

Bueno, don Abel - a quien todos los programas cómicos de los 80s apodaban “Caín” - ya había sido protagonista de un anterior petroaudio, en el que Rómulo le comentaba sobre el tema de hospitales y la intervención de la OEI en este tema. Claro, Salinas negó cualquier participación en un tema ilegal, cuestión que podía sostener… hasta hace unas horas.

Hoy Pablo O’Brien publica su primera investigación derivada de los nuevos petroaudios: una empresa de amigos de Rómulo León Alegría ganó un proceso para transportar gas por el litoral de modo irregular. La empresa en cuestión se llama Chartchil LTD/Seases S:A. /Agencia Marítima Naviera Marking S.A. Y el rol de Salinas fue el siguiente:

De acuerdo a la información contenida en las grabaciones, Eric Stucchi, Gerente General de la Agencia Naviera y Marítiima Marking SA; y los hermanos Pedro y Germán Reátegui, representantes para Stucchi y José Cassina, uno de los dueñosde Seases y propietario y jefe del departamento de contratos de la empresa chilena Sociedad Marítima Chartchill Ltda, buscaron a León Alegría y a Salinas para que les dieran una manito.

Al parecer, los costos de este consorcio eran más altos que los de su competencia. Por tanto, eran permanente dejados de lado en los concursos a los que se presentaban. Dada esta situación, habrían recurrido a Salinas y León Alegría para que con sus conocimientos e influencias los ayudaran a hacerse con el transporte de gas en el litoral nacional.

A su vez, la dupla habría encontrado en el gerente general de Petroperú, Miguel Celi, la palanca necesaria para favorecer a Chartchil-Sease-Marking.

El tema es que, además de las presiones, de acuerdo a lo indicado por el periodista en su investigación, el negocio hubiera sido perjudicial para la empresa petrolera estatal. De hecho, una vez conocidos los petroaudios - en su primera tanda -, el contrato fue anulado. Ya se habían generado deudas importantes en contra de Petroperú.

Abel Salinas ha procurado desmentir su participación en este entuerto, pero las Conversaciones 17, 24, 32, 60 y 66 (en esta última, ojo, se habla de sobres de dinero) describen el faenón y dejan mal parado al ex ministro aprista.

Solo me queda recordar lo que dice la Ley Orgánica del Banco Central de Reserva:

Los Directores sólo pueden ser removidos por la comisión de delito o de falta grave.

El acuerdo de remoción debe ser adoptado por una mayoría de dos tercios del número legal de legisladores y ser necesariamente precedido por una investigación, dentro de la cual se otorgue al Director un plazo no menor de diez días para presentar sus descargos y la facultad de realizar su defensa oral ante el pleno del Poder Legislativo.

Señores del Congreso, por una vez en su vida, hagan su chamba.

MAS SOBRE EL TEMA:

Archivo de DTP: El gas mexicano de Rómulo León y todo sobre Mario Diaz Lugo

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A estas alturas, no resulta ser una casualidad que las pistas de investigación del Petrogate - aunque parece que el prefijo “petro” ya va quedando grande a lo que parece ser una lista de negocios mayor que la de Dionisio Romero - conduzcan hacia México.

Dos de los protagonistas de la historia, Rómulo León Alegría y Hernán Garrido Lecca, tienen conexiones con empresarios mexicanos. Otro de los personajes del faenón es mexicano: Mario Diaz Lugo, ex director de la empresa petrolera estatal Pemex, cuya voz es escuchada en la Conversación 44 de la “colección O’Brien” y es mencionado en otras. Y los periodistas que han venido siguiendo el caso han coincidido en que el espionaje político - industrial tenía como principal foco negocios mexicanos vinculados al cemento, los celulares, la banca y el petróleo.

Hoy, en su columna en Caretas, Gustavo Gorriti aporta una importante prueba que cierra el círculo mexicano. Citamos la historia desconocida hasta hoy, y contada a partir de uno de los correos electrónicos cursados entre los protagonistas del mayor caso de corrupción de este gobierno:

En mayo de 2008, Fortunato Canaán envió, desde su gmail, un correo electrónico a Francisco Garza, el muy alto ejecutivo de Cemex.

Es un mail de queja. “Me encuentro en la obligación” escribe Canaán a su ‘estimado Francisco’, “de enviarte esta carta para informarte acerca de ciertos y más bien extraños y desagradables eventos…”.

Canaán se refiere a lo que ocurre en el “proyecto Perupetro y el otorgamiento a Discover Petroleum de ciertos lotes” para explorar y explotar petróleo y gas en el Perú.

El empresario dominicano de la visitada suite en el Hotel Country afirma que el ingreso de Petromarker y Discover Petroleum se realizó de común acuerdo con Garza, de Cemex. Pero, añade, tiene que “poner en conocimiento de las dificultades *(sic) que estamos encontrando con tu representante y mi socio, Ing. Mario Díaz Lugo”.

“Al final de Diciembre, 2007 (sic)” continúa Canaán, “me pediste que nos contactemos con el Ing. Mario Díaz Lugo, como tu representante y de Jostein (Kjerstad) … Debido a mis contactos en Perú (yo he venido manejando tus proyectos de ingeniería civil importantes por dieciocho meses) y por mi experiencia en la exploración de hidrocarburos, vimos una muy buena oportunidad para unir esfuerzos…”.

Como representante de Garza, escribe Canaán en su correo electrónico, tuvo la mayor carga de trabajo, pero, añade, “gracias a mis muchos muy buenos contactos, especialmente con Jorge del Castillo y el Presidente Alan García fui capaz de organizar varias reuniones con los más altos líderes en materia de hidrocarburos en Perú”.

Sigue una larga relación de las gestiones de Canaán ante, sobre todo, Perupetro, “que concluyó”, escribe, “quedando solamente pendiente recibir las cartas de intención para Discover, en otras palabras, la parte más difícil había sido completada”.

Luego, lamenta Canaán, “las dificultades comenzaron a surgir”. “Después de celebrar nuestro éxito con Champagne (sic) durante la cena en mi suite y felicitarnos por el gran futuro, los días pasaron y no escuché más de Mario (Díaz Lugo) y, de repente, sin saber por qué, Mario, mi socio en este proyecto (con tu aprobación), rompió nuestros acuerdos, dejándome de lado y actuando directamente en tu nombre en Perú”.

Canaán también se queja de Rómulo León, “que ahora quiso hacerla de Pepe el vivo y (…) quien ahora ha empezado, a través de Mario, a representar a Discover detrás de escenas (sic) no le puedo perdonar esto. Por más que tú quieras protegerlo yo no lo aguanto más”. El mensaje termina solicitándole a Garza una reunión urgente, para arreglar el asunto.

Es decir que, en los momentos previos al “faenón”, Canaán había sido puesto de lado, y eso le ardía como los diablos.

Reconstruyamos las historias.

De un lado, el negocio cementero. Una importante cementera peruana puso una fábrica en el sur de Estados Unidos para competir directamente con Cemex. Como devolviendo el golpe, Cemex ingresa al mercado peruano, de modo coincidente con una rebaja de aranceles cuestionada por economistas de distintas tendencias. Varios achacan la rebaja de aranceles, firmada por Alan García y Luis Carranza, a Hernán Garrido Lecca. Ese fue el momento en que se habrían activado las antenas chuponeadoras.

De otro lado, Fortunato Canaán estaba buscando hacer negocios en el Perú. Comenzó por el tema de infraestructura, sobre todo en hospitales, pero bajo un modus operandi notorio: vincularse con los políticos más importantes del país. Primero, a través de Peggy Cabral, importante miembro de un partido dominicano cercano al APRA y, posteriormente, ya bajo contrato, con Rómulo León Alegría, quien tenía los contactos políticos y, a la vez, ya tenía contactos mexicanos con Carlos Slim y otras empresas, según apuntan todos los indicios.

A finales de 2007, las historias se cruzan. Garza, el número 2 de la corporación Cemex y socio de Canaán en varios negocios, le indica al dominicano que incursione en el negocio petrolero en el Perú. Para ello lo pone en contacto con Diaz Lugo. Es allí donde se produce el encuentro en Madrid, en diciembre de 2007. En febrero de 2008, ambos personajes firman un contrato privado para repartirse las ganancias y los lobbies. Rómulo entraba al negocio como el facilitador ante las autoridades peruanas. Allí es donde entran Alberto Quimper, Daniel Saba y César Gutiérrez. Las conversaciones Quimper - León fueron las más chuponeadas, debido a que usaron sus teléfonos fijos y celulares. 

Paralelamente, Canaán y Rómulo insistían con el tema de hospitales, sobre todo, ante Hernán Garrido Lecca y Jorge del Castillo.

En mayo de 2008, la relación se rompe de mala manera. Coinciden, a mi modo de ver, dos factores. De un lado, el conocimiento del Presidente de la República del chuponeo y de las reuniones de sus ministros con Canaán. Carajeada mediante, los apristas rompieron los tratos con el dominicano. Del otro lado, Rómulo “hizo click” con Diaz Lugo y los noruegos, dejaron de lado a Canáan y el faenón llegó a buen puerto en septiembre. A las pocas semanas, estallaría el escándalo.

Como vemos, entre marineras y rancheras, esta historia va quedando aun más clara.

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