
Ayer El Comercio difundió una investigación a la que se le dio poca importancia pero que puede ser clave para entender de mejor modo lo ocurrido en el tema del espionaje telefónico: las vinculaciones entre dos de los ex oficiales de Marina detenidos con el Servicio de Inteligencia de la Marina durante la década de 1990.
En efecto, Elías Ponce Feijóo - el amigo de Giampietri - y Carlos Tomasio de Lambarri, dos de los detenidos en este caso estuvieron vinculados al entorno más cercano a Américo Ibárcena Amico y Manuel Arriarán Medina, los dos jefes de la Dirección de Inteligencia Naval en esos años, en los que Vladimiro Montesinos dominó la escena.
Es más, Tomasio participó en dos eventos bastante extraños: la compra de equipos de chuponeo en el año 2000 - cuestión que ha sido corroborada por Gustavo Gorriti - y en 1996 era visitante frecuente del narcotraficante Vaticano y de Abimael Guzmán, en sus celdas de la Base Naval. El ex oficial habría participado en el “ablandamiento” al narcotraficante, quien había declarado que le daba cupos a Montesinos para poder operar su negocio con normalidad.
En sus columnas de Caretas de las últimas semanas, Gorriti también ha revelado varios detalles que llaman la atención y que van completando un marco bastante amplio de investigación:
- El Presidente García habría conocido del chuponeo en mayo de 2008. Quienes le informaron del mismo habrían sido Ricardo Vega Llona y Julio Favre. Ambos empresarios están ligados a Forza, empresa de seguridad también vinculada a la Marina de Guerra, al seguimiento al Padre Arana y a las torturas en Majaz. Para completar el círculo, Gisella Gianotti, otra de las involucradas en el chuponeo, fue pareja de Wilson Gómez Barrios, director de la mencionada empresa. Ambos acudieron a la famosa reunión en la que informaron a Alan sobre el supuesto atentado en su contra, reunión armada por Giampietri.
- Ponce Feijóo no solo tenía conexiones con Giampietri, quien no puede negar la cercanía al investigado. Gorriti señala que era fuerte el lobby, no solo por parte del vicepresidente, para que el hoy detenido chuponeador sea el jefe de inteligencia del país. Algunos dirigentes apristas también lo habrían apadrinado.
- Las hipótesis sobre el chuponeo. Hay dos fuertes, que pueden incluso coincidir o, mejor dicho, superponerse. La primera, es la hipótesis política, en la que la grabación y aparición de los petroaudios habría tenido por finalidad desestabilizar al gobierno, para crear un vacío de poder. Aquí resulta sintomático el hecho de que sea la DINANDRO, cuyo jefe es cercano al Presidente, quien se haya encargado de la investigación. La segunda, tiene que ver con espionaje industrial, en la que varias empresas habrian estado solicitando información de sus competidoras, para saber cuales son sus secretos y, también, trampas empresariales. Ello configura, en verdad, un cuadro nada halagueño, dado que, de ser cierta una o otra (o ambas hipótesis), establecería que en el Perú hay muchos intereses poco santos alrededor del poder.
Como vemos, todos estos datos nos van configurando un tema bastante amplio de investigar, con muchas aristas, pero en el que será bueno conocer la verdad, de lo contrario, ahí si la gobernabilidad del país podría salir bastante dañada.
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La República: Chuponeo alcanzó a políticos
Utero de Marita: Más allá del chupón




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