Archivo de 19 Enero 2009

El tema de las torturas en Majaz no debe olvidarse y desde aquí lo recordaremos cada vez que sea necesario. Que en el país se torture a un grupo determinado de personas gracias a la Policía Nacional y a una empresa privada de seguridad pagada por una empresa minera no solo es una violación de derechos humanos, es un acto que debe sancionarse drásticamente.

De lo que he visto en la blogósfera, el artículo más completo y acertado lo ha hecho Wilfredo Ardito, un conocido activista de derechos humanos que cuenta todas las aristas del caso. Lo reproduzco en su integridad:

Conmoción e indignación han generado las fotos de los actos de tortura cometidos por los policías de la DINOES (Dirección Nacional de Operaciones Especiales) contra 28 campesinos piuranos, entre ellos dos mujeres, y el periodista Julio Vásquez de Radio Cutivalú. Lo más terrible es que no fue ni el primero ni el último crimen en el que están involucrados sean la DINOES o la empresa minera Majaz, ahora llamada Rio Blanco Copper.

Las torturas se produjeron en agosto del 2005, a los pocos días que Alejandro Toledo, en su mensaje a la nación, sostuviera que su gobierno “no se había manchado las manos de sangre”. En las fotos, aparece todavía con vida Melanio García, el campesino asesinado por los policías, como otras catorce personas durante el régimen toledista.

El centro de torturas fue el campamento que Majaz ha establecido ilegalmente en dos comunidades campesinas piuranas. Desde hace seis años, esta empresa parece creer que la mejor forma de convencer sobre las ventajas de su labor a los comuneros y a otros habitantes de Piura y Cajamarca es amenazándolos, denunciándolos por terrorismo y haciéndolos detener y torturar. Como se verá después en la cronología adjunta, su trayectoria deja a empresas como Yanacocha o Doe Run como un modelo de respeto por la vida y la dignidad humana.

A quienes creen que los crímenes cometidos en Piura fueron un exceso aislado de la DINOES, debemos decirles que en marzo del año pasado, sesenta habitantes de Andoas (Loreto) denunciaron haber sufrido maltratos similares por parte de los efectivos de la DINOES, quienes en este caso usaron las instalaciones de la empresa Pluspetrol.

Tortura, golpizas, detenciones arbitrarias también fue el modus operandi de la DINOES en Puerto Maldonado en el mes de julio, después del incendio de la sede del Gobierno Regional. Las víctimas no eran los autores, sino los dirigentes indígenas o todo el que por sus rasgos físicos pareciera indígena. También el Presidente de la Cámara de Comercio de la ciudad, el empresario de origen andino Manuel Cayoquispe, fue sacado de un restaurante por los policías, quienes le patearon con sus botas repetidas veces en el rostro y el cuerpo y luego lo torturaron en la comisaría.

¿Por qué en diversos lugares del país la DINOES actúa con tanta brutalidad hacia ciudadanos indefensos? Para explicar esto habría que recordar que cuando se consolidan las fuerzas policiales, en las primeras décadas del siglo XX, no estaban pensadas para actuar al servicio de la ciudadanía, sino de los sectores dominantes, es decir para proteger a unos peruanos de otros. A la llamada “ciudadanía” pertenecían en aquellos días, muy pocos peruanos. La policía actuaba obedientemente para reprimir con toda violencia una movilización por la jornada laboral de ocho horas, o a unos campesinos descontentos con el despojo de sus tierras.

La migración, la expansión de la educación, la Reforma Agraria, modificaron la estructura de la sociedad peruana, pero, a pesar de ello, muchos uniformados todavía dividen a los ciudadanos entre aquellos a quienes se les teme y aquellos de los que se puede abusar. La peor prueba de ello ocurrió durante los años ochenta, cuando se perpetraron en Ayacucho crímenes cuyos autores jamás habrían podido cometer en Surco o Pueblo Libre. Un caso más conocido fue la detención de Abrham Nina, César Cavero, Jorge Chávez y Daniel Tavera, cerca de Larcomar y su posterior tortura practicados en la comisaría de Miraflores.

La propensión de la policía a servir a los poderosos y ensañarse con las personas más vulnerables es muy conveniente a algunos intereses económicos. Muchos habitantes de Huamachuco, Quiruvilca y Tayabamba, en la olvidada sierra de la Libertad, se encuentran inermes frente a los abigeos, mientras amplios contingentes policiales protegen a las empresas mineras que allí funcionan. El año pasado, eso sí, la policía se hizo presente para matar a los obreros Manuel Yupanqui y Jorge Huanaco que protestaban contra los abusos laborales de la empresa Marsa.

Naturalmente, la policía no está la única institución estatal que actúa como incondicional defensora de los intereses de algunas empresas privadas por encima de los derechos de los ciudadanos: una conveniente ley exonera a los agroexportadores de pagar CTS o gratificaciones a sus trabajadores. Las víctimas del derrame de mercurio de Choropampa siguen olvidadas por las autoridades. En Ayacucho, la Presidencia del Consejo de Ministros ha declarado el estado de emergencia, restringiendo numerosos derechos fundamentales de los campesinos para neutralizar su oposición a la empresa Perú LNG.

En otro país, los seis años de abusos cometidos y fomentados por la empresa Majaz habrían generado que sus actividades fueran suspendidas definitivamente. En el Perú, ha gozado de la protección de dos gobiernos democráticamente elegidos. Como lo grafican las fotografías, detrás de muchas violaciones a los derechos humanos cometidas en tiempos de García y de Toledo subyacen claros intereses económicos

MAS SOBRE EL TEMA:

Reflexiones Peruanas: Cronología del caso Majaz

Choledad Privada: A propósito de Majaz

Notas Desde Lenovo: La enésima mentira de AGP en campaña (documentada)

Comments 4 Comentarios »

Todo indica que las elecciones para la Secretaría General del Partido Aprista van a implicar no solo un cambio de dirigentes, sino también la comprobación de, hasta que punto, este grupo político piensa renovarse en serio y hacer un deslinde claro con la corrupción.

Hoy en La República aparecen las declaraciones de dos pre-candidatos al sillón ocupado actualmente por Mauricio Mulder, cuya única cuestión en común es haber sido Secretarios del Consejo Nacional de Derechos Humanos, el órgano gubernamental rector en la materia: Miguel Facundo Chinguel, cuestionado por ocupar dicho puesto y estar a favor de la pena de muerte y Luis Alberto Salgado, despedido por Alan García por oponerse a darle facilidades tributarias a Baruch Ivcher

En una pascana partidaria celebrada ayer en el Rímac, Facundo Chinguel dijo lo siguiente:

El ex ministro del Interior Agustín Mantilla debería retornar al Apra por haber sabido mostrar su “consecuencia” con el partido, planteó el dirigente Miguel Facundo Chinguel al lanzar oficialmente su candidatura a la secretaría general de dicha agrupación.

Mantilla puede aportar al partido su experiencia organizacional y su mensaje de fraternidad”, señaló Chinguel a La República, después de postularse como candidato durante una actividad partidaria en el Club de Tiro del Rímac. 

Esta idea es sintomática de lo que algunos apristas piensan sobre Mantilla: que fue un sacrificado militante que se comió 5 años en San Jorge por lealtad al partido, lealtad que incluye no revelar quien era el beneficiario de cuentas bancarias sospechosas y seguir negando su participación en el comando paramilitar de fines de los ochenta (caso por el que actualmente está procesado). De hecho, consigna la noticia de La República que lo propuesto por Facundo Chinguel fue aplaudido por centenares de miembros de las bases apristas. Entre eso y la frase “Mantilla es un hombre honorable“, solo hay un paso.

Desde la otra orilla, Salgado Tantte se manda con todo:

Salgado Tantte, quien se desempeñara como secretario ejecutivo del Consejo Nacional de DDHH, consideró que el partido afronta “la peor crisis de su historia”, motivada – indicó– por la cercanía con el fujimorismo.

Fue un error convocar como vicepresidentes a Luis Giampietri y Lourdes Mendoza del Solar por los antecedentes que tenían. La relación con el fujimorismo le hace enorme daño al partido. Confunde a la juventud”, dijo Salgado a este diario.

Curioso, estas declaraciones se dan luego que el fujimorismo salvara a los ex ministros apristas en el informe en mayoría del Petrogate y de que Alan García respaldara a Giampietri, luego de una semana en la que el almirante estuvo en el candelero por el tema del chuponeo (y eso que no cuento, por no ser aprista, el último desliz de Yehude Simon: nombrar como asesor ad honorem en educación a Alex Kouri, el cuestionado presidente regional del Callao y, además, presidente de Chimpún Callao, la agrupación política del Almirante).

Pero no ha sido el primer aprista en irse contra el pacto tácito. De hecho, hace un par de años, el disidente Wilber Bendezú se fue con todo contra las coincidencias con el fujimorismo. Una de las cosas, que, sin duda, le costaron su salida de la dirigencia.

Ambas declaraciones apuntan hacia un parteaguas que, además de la disputa económico - doctrinaria, debería ser materia del Congreso Nacional del APRA. ¿De qué lado finalmente estará Alan García?

Comments 10 Comentarios »

Creative Commons License
Desde el Tercer Piso by José Alejandro Godoy is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Sin obras derivadas 2.5 Perú License.