
En teoría, hoy a las 4:30 pm Genaro Delgado Parker debería dejar la administración judicial de Panamericana Televisión.
Y digo en teoría porque ya el broadcaster ha señalado que no se irá del canal que fundó hace 50 años. La familia Schutz ya manifestó que entre mañana y pasado sacarán una medida judicial para tomar el canal y, la verdad, se prevee que dicha toma no sea pacífica. Así que probablemente veremos sucesos bochornosos como baldes de pintura, matones y broncas en la denominada “Esquina de la Televisión”. Mientras tanto, el tema de fondo, la propiedad del canal, sigue estando en el limbo, en medio de tantas medidas cautelares.
Pero hay una arista en este problema que de cuando en cuando se toca: la situación de los trabajadores de Panamericana Televisión.
Las condiciones de trabajo de muchos de ellos son realmente penosas. Hace algunos días, Pamela Acosta escribía:
Ultimamente, cada vez que me encuentro con unos amigos de Panamericana, nuestras charlas suelen ser sobre el mismo tema, pero esta vez no solo los escuché, también los observé, el camarógrafo sufrió muchísmo para armar su trípode, un armazón de fierros destartalado que debió darse de baja hace ya buen tiempo, y su cámara, una Betacam SP - formato analógico superado por los digitales DVCam y DVCpro - remendada por todos lados, daba vergüenza. Sentí mucha pena por ellos, porque, pese a que sus problemas son conocidos, nadie da la cara por ellos, ni una autoridad del gobierno, ni un ministro, nadie.
Ya eso hace la situación dramática, pero es aún peor por lo que ya conocemos todos: la falta de pagos de quincenas, gratificaciones, CTS y AFP que la administración judicial de Panamericana tiene acostumbrados a sus trabajadores. Hace un par de días, José Mariño, periodista que trabaja hace 18 años en el canal, reclamó públicamente el pago y describió la situación laboral:
Hoy, por reclamar, a Mariño lo mandaron “de vacaciones”, que le correspondían en realidad en octubre. Ello, a todas luces, constituye un acto de represalia laboral por reclamar lo que son derechos ganados desde hace mucho tiempo.
De hecho, el Ministerio de Trabajo ha visitado varias veces Panamericana, ha comprobado las irregularidades cometidas por la administración judicial - que, ojo, tiene entre sus responsabilidades legales la de velar por los derechos de los trabajadores - e incluso ha impuesto multas (que, claro, Genaro no ha pagado). Sin embargo, ante los reiterados incumplimientos, los trabajadores se ven desprotegidos ante tanta burla de parte de la administración judicial. Y muchos de ellos, lamentablemente, no quieren iniciar un juicio dado que tienen miedo a perder el empleo (o a que, como a Pepe Mariño, los manden “de vacaciones”).
Como saben, hace un tiempo dije que no deseaba que Schutz o Genaro se queden con el canal que cumplirá 50 años este octubre y que lo mejor sería que entre un inversionista lejos de cualquier interés político y que sanee las finanzas del canal. Esa opción, por el momento, parece lejana. Por lo que, esperemos que, sea quien fuere el bando administrador, cumpla con los trabajadores quienes, ajenos a cualquier vaivén empresarial, son quienes sostienen una empresa que, a pesar de su historia, se viene cayendo a pedazos.
Ojalá, luego de los comerciales, lo que veamos sea el cumplimiento de derechos.




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