
El viernes de esta semana - casi desapercibida para la mayoría -, el Presidente de la República estuvo por Lurín y, además de defender a los militares acusados por violaciones de los derechos humanos (como parece ser su malsana costumbre, se refirió a otro tema que viene apareciendo en varios diarios: el tráfico de gasolina en la Policía Nacional. Perú.21 recogió sus declaraciones:
“Hay algo más que un sano propósito de purificación o (de) política anticorrupción. Hay un deseo oculto de hacer retroceder las armas de la democracia, las armas de la Constitución y de la ley o, tal vez, hay un complejo profundo que busca minimizar, (…) aniquilar, las capacidades de acción de quienes tienen uniforme”, expresó el jefe de Estado durante la ceremonia de inauguración de una comisaría en Lurín.
Luego de exigir respeto por la labor policial, García pidió que se circunscriban los hechos “al tema exacto de donde nacen”, si son negativos; “pero no como a veces, (que) nos acostumbramos a lanzar cosas genéricas que hacen sospechar de todos los uniformados”, anotó.
Paralelamente, en San Borja, asumía la jefatura del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas el general Francisco Contreras Rivas. El general Contreras, curiosamente, también está involucrado en un asunto de corrupción de alto octanaje: el tráfico de gasolina en el Ejército Peruano. Contreras entorpeció las investigaciones y, además, fue cercano a Luis Cubas Portal, el cuñado de Montesinos que tuvo un fuerte poder en el Ejercito al final del fujimorato.
Claramente, vemos aquí los signos ominosos de una conducta presidencial tendiente al ocultamiento, cuando se tratan de asuntos vinculados a la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.
Resulta mas curioso este comportamiento cuando, en el escándalo de la gasolina policial, el denunciante no fue ni una ong ni un diario a los que el gobierno está acostumbrado a atacar, sino el congresista aprista Edgar Nuñez, que no es amigo de ni de unos ni de otros. Uno podría pensar que el gobierno podía haber acogido una denuncia proveniente de su propio partido de otra manera. De hecho, en un inicio, García parecía estar dispuesto a investigar el tema, pero, conforme han ido creciendo las denuncias, el Presidente parece haber retrocedido.
De hecho, el escándalo, hasta ahora, ha tenido episodios comprobados por la prensa de comisarías enteras haciendo el carrusel de gasolina, con aparatos para maniobrar el kilometraje incluidos. E incluso en Chosica, el comisario, involucrado en el asunto, cuenta con el apoyo del controvertido alcalde distrital, quien, además, es dueño de un grifo en la zona, establecimiento que se presta para este tipo de maniobras.
Todo este escenario, por cierto, fue diagnosticado hace años por el equipo de reforma policial encabezado por Fernando Rospigliosi, pero ni Toledo ni menos García fueron capaces de implementar coherentemente las medidas propuestas, que hubieran evitado que una práctica instaurada desde el fujimorato se consolidara. Pero, además, este hecho sale a la luz en un contexto de ascensos manipulados y broncas cada vez más frecuentes entre el Presidente de la República y su Ministro del Interior.
Mientras, que, en el caso del Ejército, la inicial investigación de Gustavo Gorriti no solo provocó una investigación fiscal, sino también una indagación de la Contaloría que involucra a los ex comandantes generales del Ejército César Reinoso y Edwin Donayre, asi como a otros altos oficiales. La misma debe seguir su curso y no verse afectada por estas declaraciones que lindan con la impunidad.
Tanto el Presidente de la República como sus ministros no terminan de entender que las denuncias realizadas se practican a personas y no a una institución determinada. Y que, por tanto, las mismas deben ser dilucidadas lo más pronto posible para que las Fuerzas Armadas no sean más afectadas. Lejos de pensar que con el encubrimiento se pueden proteger a las instituciones, la mejor protección que las mismas pueden tener es que los culpables sean sancionados.
Mientras tanto, el Presidente se convierte en el primer encubridor de la Nación.




Entradas (RSS)