Archivo de 2 Enero 2009

Nunca me ha agradado la Revolución Cubana. Lejos del romanticismo con el que algunos amigos mios la siguen viendo, nunca me han gustado aquellos movimientos de cambio por la fuerza que aspiran a construir “sociedades nuevas” sobre la base de la restricción de las libertades. Y menos aún que esos supuestos movimientos de cambio, ya instaurados e institucionalizados en aparatos de poder, sean el símbolo de la inmovilidad total.

Es cierto que la dictadura cubana tiene avances que exhibir en lo social. Sin embargo, me sigo preguntando si la educación que no enfatiza espíritus críticos o que te enseña la historia de modo tal que termines adorando a papa Fidel es una educación realmente de calidad. Y claro, dejar de ver que no se respeta las libertades básicas y que la economía cubana es un desastre es un defecto que muchas de nuestras izquierdas - afortunadamente, no todas - arrastran en sus pasivos.

Ayer, cualquiera que viera Telesur podía seguir las austeras celebraciones por los 50 años de la “Revolución Cubana”. El Pais explica porque dichas celebraciones fueron de perfil bajo  

Deliberadamente, las autoridades quisieron este perfil bajo, y ello tiene varias explicaciones. La primera es que Cuba todavía intenta recuperarse de las secuelas de los huracanes Gustav e Ike, que arrasaron el país dejando pérdidas por más de 10.000 millones de dólares -el 20% del PIB en 2007-, y 500.000 viviendas dañadas severamente (un 15% del total), según las cifras oficiales. A ello se suma la crisis financiera internacional, agravada por la bajada de los precios de las materias primas que Cuba exporta y la subida de los precios de los alimentos, que ha exacerbado las tensiones económicas y ha puesto a la isla contra las cuerdas.

Para muchos cubanos, no hay demasiados motivos para celebrar. Otros dicen que el que la revolución haya llegado a medio siglo ya es “una victoria”.

Una “victoria” que no es reconocida por los más jóvenes e incluso por personas que siguen simpatizando aún con el régimen, como el cantautor cubano Pablo Milanés. Y ya en el campo de lo que, felizmente, aún sale de oposición en Cuba, hace algunos días, la celebre blogger cubana Yoani Sánchez escribía:

Yo la conocí cadáver, se los digo. Aquel año 1975 en el que nací, la sovietización había borrado toda la espontaneidad y nada quedaba de la rebeldía que evocaban los mayores. No había ya pelos largos ni euforia popular, sino purgas, doble moral y delación. Los escapularios con los que habían bajado de la montaña estaban ya proscritos y aquellos soldados de la Sierra Maestra, se habían vuelto adictos al poder.

El resto ha sido el prolongado velatorio de lo que pudo ser, los cirios encendidos de una ilusión que arrastró a tantos. Este enero la difunta cumple un nuevo aniversario, habrá flores, vivas y canciones, pero nada logrará sacarla del panteón, hacerla volver a la vida. Déjenla descansar en paz y comencemos pronto un nuevo ciclo: más breve, menos altisonante, más libre.

Y quizás es lo que muchos esperamos para Cuba. Que sea realmente libre, lejos de sus captores socios de Batista, lejos de sus explotadores del día de hoy.

MAS SOBRE EL TEMA:

Virtú e Fortuna: Cuba y la izquierda

Augusto Álvarez Rodrich: Medio siglo

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El lunes, cuando aún estábamos en el 2008, Alejandro Guerrero se presentó en el juicio a Alberto Fujimori. ¿El motivo? La presentación de una entrevista suya realizada en 1993 al fallecido general José Picón Alcalde, entonces Presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar. Pero, como bien afirmó Marco Sifuentes:

No, perdón, no era una entrevista. Era una patraña, un engaño, como casi todo el fujimorato. El entrevistado era el general José Picón Alcalde, entonces un alto mando de la justicia militar, quien aparecía “desbaratando” las solitarias denuncias del general Rodolfo Robles contra el grupo Colina.

Y, peor aún, había una misteriosa aparición:

Pero hay una tercera persona en la entrevista: Vladimiro Montesinos, cuya voz inconfundible se escucha dictándole el guión a Guerrero y a Picón.

Esto fue lo que demostró La Ventana Indiscreta en un reportaje de Silvia Cuevas y César Hildebrandt Chávez, difundido en junio del 2008:

Volvamos al lunes. Con su credibilidad ya maltrecha por otras denuncias, Guerrero fue a la Sala Penal Especial de la Corte Suprema, negó que Montesinos le dictara las respuestas al general Picón y dijo que La Ventana Indiscreta habia manipulado el master del video, para dejarlo bastante mal. Detalle: Guerrero dijo que la entrevista duraba 14 minutos.

Pero el veterano periodista no contó con dos detalles. El primero, que el master colgado por Agencia Perú dura 46 minutos. Y el segundo, un reportaje del blogger Juan Carlos Goicochea que termina de desbaratar las inexactitudes dichas por Guerrero en su declaración judicial.

Lo cierto es que, si estuvieramos en Estados Unidos, alguien tendría que ser investigado por no decir toda la verdad en un proceso judicial. Videíto manda.

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