
Suenan las campanas o las alarmas del celular para anunciarnos que el 2009 ha comenzado.
Siempre el inicio de un año nos permite hacer un balance del anterior, procuramos disfrutar del tránsito anual sea en la superjuerga o en una reunión más tranquila - dependiendo de los gustos - y al amanecer (o apenas despertemos de la celebración) el ánimo, por lo general, es de renovación, nuevos propósitos y metas que todos procuraremos cumplir, aunque algunas de las cuales son, para muchos, un clásico de la procastinación anual.
Luego de algunos días, en los que la celebración se prolonga y en el que acostumbrarnos - en medio del calor, en el caso de los peruanos - a nombrar al nuevo año, la rutina vuelve, todos volvemos a los trabajos habituales y, claro, los políticos peruanos vuelven a meter la pata. Aunque claro, en mi país, lo hacen hasta el 31 de diciembre.
¿Qué quisiera para el Perú en este 2009? Algunas cosas se me vienen a la mente:
- Que la crisis económica no nos afecte tanto, sobre todo, a los más pobres.
- Que los empresarios no crean que su solución a la crisis sea despedir gente.
- Que se rectifiquen los nombramientos inadecuados en la administración pública, siendo el más reciente el del Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, involucrado en el escándalo de la gasolina.
- Que, por fin, se emprenda la reforma del Estado, para mejorar los servicios que se dan a los ciudadanos.
- Que Alberto Fujimori sea sentenciado, en un proceso que mantenga hasta el final las garantías del debido proceso.
- Que tengamos presente - en teoría y práctica - la importancia de todos los derechos humanos.
- Que la educación peruana deje de ser un páramo librado a las “grandes ideas” del Ministerio de Educación y del SUTEP.
- Que enfrentemos los problemas ambientales de mejor manera, recordando que somos un país megadiverso en ecosistemas.
- Que los canales de televisión alcancen la estabilidad empresarial que requieren para operar con independencia y que discrepar en un medio de comunicación no sea causal de despido
- Que se esclarezca hasta el final lo ocurrido en el Petrogate y en los negocios mexicanos que iniciaron su investigación.
- Que a Mario Vargas Llosa le den, por fin, el Nobel
- Que tengamos una política deportiva seria.
- Que los blogs sigan dando la hora, pero mirándose cada vez menos el ombligo.
- Y, finalmente, que el Presidente de la República emule más a Ramón Castilla y menos a Augusto Ferrando.
Y claro, que el 2009 sea bueno para todos nosotros, con los retos que conllevará, las dificultades que se presentarán y las alegrías que vendrán.




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