El señor de la foto se llama Jaime Rodríguez Villanueva y es el Presidente Regional de Moquegua, región convulsionada en estos meses debido a la disputa del canon minero con Tacna. Y justamente, tendrá que dar explicaciones por un tema bastante extraño que tiene que ver con el canon.
Vayamos por partes. Como saben, a inicios de este gobierno se inició el llamado Programa Minero de Solidaridad con el Pueblo, un aporte voluntario de las principales empresas mineras para contribuir con el desarrollo de las regiones más cercanas a sus actividades y que estaban en situación de pobreza. Entre las empresas que suscribieron estos convenios, se encuentra Southern Peru Cooper Corporation, de capitales mexicanos, y que tiene operaciones en Tacna y Moquegua.
Para el manejo de este fondo, que, de acuerdo con el convenio firmado con el Estado, es de carácter privado, se constituyó la Asociación Ayuda del Cobre, presidida por Óscar Gonzáles Rocha, directivo de Southern. En el marco de esta Asociación se estableció una serie de Comisiones Técnicas de Coordinación con las instancias locales y regionales con las que operaría el fondo. Estas Comsiones tienen representantes del Gobierno Regional, de los gobiernos locales y de las empresas. Y las decisiones se toman por consenso de los miembros participantes en las sesiones de la Comisión.
Uno de los proyectos ejecutados por el Fondo es el mejoramiento de aulas en la Región Moquegua. Y aquí es donde viene el ”pequeño problema”. La obra fue ejecutada por la empresa El Portillo SRL. Y su valor fue de S/ 7′034,614.00.
Según la partida electrónica de esta empresa, los socios de esta empresa se llaman Luis Rolando Rodríguez Villanueva y Jaime Rolando Rodríguez Mamani. El Gerente General es el primer mencionado, mientras que el Gerente es Rolando Eliseo Rodríguez Mamani.
Según información que hemos podido corroborar, estas personas son, nada menos, que el hermano y los sobrinos del Presidente Regional de Moquegua.
Las personas que, de acuerdo a los informestécnicos del Ministerio de Energía y Minas, pertenecían a la Comisión Técnica Regional de Moquegua en el 2007, año en que se desarrolló esta obra fueron: Manuel Sierra López, Miguel Castañeda Loayza, Felipe Gonzáles Gonzáles (representantes de Southern Perú), Oscar Azcona Zevallos (representante de la Municipalidad Provincial de Mariscal Nieto) y Manuel Quispe Quispe, quien fue el representante del Gobierno Regional de Moquegua.
En resumen, la empresa perteneciente a familiares directos del Presidente Regional de Moquegua se benefició con la concesión de una obra de infraestructura hecha con plata derivada de las ganancias de la empresa minera más importante de dicha región, obra y contrato aprobados por una Comisión Técnica en la que tiene participación un funcionario del Gobierno Regional y en la que las decisiones se toman por consenso.
Algo que el Presidente Regional de Moquegua y las personas antes mencionadas deberán aclarar.
Digamos, una declaración de este tipo, creyendo quien escribe en el mercado - no a ultranza -, parece ser la repetición del catecismo de paporreta, antes que un acto de fe meditado, constrastado con la realidad y verificado no solo con los discursos optimistas de AGP, que tanto recordaban al positivismo, no al de Comte, sino al de Belmont.
Por ello, caben hacerse dos preguntas.
La primera, tiene que ver con cuál es el sentido de la economía. Los dogmas acerca del mercado me recuerdan mucho a los que, hace apenas 30 años, se tenía desde la Unión Soviética en torno al rol del Estado como ente planificador de la vida, obra y milagros de cada poblador. Ambos, como sabemos, son igualmente nocivos porque, por un lado, recortan la libertad de actuación, y, del otro, olvidan que el centro de la economía - que, no olvidemos, es una ciencia social - es el ser humano. Y el énfasis puesto en los instrumentos es el que nos ha alejado del fin de la economía: administrar la escasez de recursos.
La segunda tiene que ver con las medidas que el país viene haciendo para que los efectos del libre mercado puedan llegar a todos. Hace buen tiempo que no se habla de un TLC hacía adentro, que implica la elevación de la competitividad del país y el establecimiento de compensaciones para los sectores que van a perder con estos tratados y requieren de un tiempo necesario para su reconversión económica. De ello, este gobierno no ha dicho nada y, peor aún, parece haber hecho poco.
De allí el que no me sume a estos coros triunfantes que desde TV Perú y Correo se dan en favor de lo que parece ser el nuevo credo aprista. Y con varios prestos a cantar la misma canción con Alan.
La hipótesis que el ex presidente Alejandro Toledo dice haber escuchado, según la cual la salida de Augusto Alvarez Rodrich de Perú.21 “está vinculada con intereses personales de algunos dueños de medios”, en alusión al Grupo El Comercio, no tiene nada que ver con la decisión unánime y estrictamente empresarial que tomó el Directorio sobre la desvinculación laboral del señor Alvarez Rodrich.
La misma hipótesis a la que alude Toledo, y que desliza una supuesta injerencia del poder político sobre los medios del Grupo, tampoco tiene asidero. El Comercio ratifica sus principios y prácticas de veracidad e independencia, así como la defensa de la libertad de prensa, que están consagrados en sus 169 años al servicio de nuestros lectores y del país.
¿Estrictamente empresarial? AAR dijo que fue una discrepancia editorial. Y a estas alturas ya parece extemporáneo este pronunciamiento del diario acerca de la partida de uno de sus principales miembros.
No hicieron una sino varias negociaciones. Rómulo León Alegría y Ernesto Arias Schreiber, como representantes de la compañía noruega Discover Petroleum International (DPI), negociaron la exploración y explotación de cinco áreas de energía geotérmica ubicadas en la región Tacna, confirmaron funcionarios del Ministerio de Energía y Minas (Minem) y del Instituto Geológico Minero y Metalúrgico (Ingemmet) consultados por La República.
Discover proyectaba la construcción de una central termoeléctrica con una inversión inicial de 81 millones de dólares. Como resultado de las gestiones de León y Arias Schreiber, Ingemmet incluso extendió una carta de intención a Discover, como paso previo para forjar una asociación.
Las gestiones de León y Arias Schreiber habían avanzado mucho y se cortaron imprevistamente cuando estalló el escándalo de los “petro-audios”. Curiosamente, en estas grabaciones no aparece mencionado el caso que ahora revela La República.
El millonario proyecto que aspiraban ejecutar León y Arias Schreiber se detectó al ser intervenida la computadora de la oficina del ex ministro aprista. Entre los numerosos correos electrónicos que remitió León, se halló uno que envió al presidente del consejo directivo de Ingemmet, Jaime Chávez Riva. Esa fue la punta de la madeja.
León y Arias Schreiber llegaron incluso a abonar 42 mil 820 dólares por cinco cartas fianza como parte del trámite para acceder a las cinco áreas de explotación geotérmica, en la zona conocida como Campo Borateras, en Tacna. Hasta ese momento, todo les había salido a pedir de boca. Pero no se esperaban que sus conversaciones salieran divulgadas por la prensa y el millonario negocio se echaría a perder.
Ojo que las reuniones con la gente de INGEMMET fueron a pedido de Juan Valdivia, ex Ministro de Energía y Minas mencionado en los petroaudios, quien vuelve a comprometer su situación a partir de este nuevo caso, dado que la propuesta recién fue rechazada una vez que se conocieron los audios del delito.
- La marcha anti Bush de ayer tuvo una asistencia bastante reducida. Y creo que ello no se puede achacar a represión, sino a que hay algo que no funciona en el sector político más radical. No creo que faltó “el aceite de Chávez”, como señala Cecilia Valenzuela, sino que su capacidad de organización y convocatoria es menor de la que piensan.
- Una respuesta al optimismo de García. Aunque màs bien son preguntas, vale la pena darle vueltas a lo dicho ayer por Carlos Basombrío:
¿Es qué tenemos un gobierno incompetente? Debe influir mucho, pero hay tantos otros por el estilo. ¿Hay injusticia y exclusión? Por supuesto, pero la hay también, y quizás más, en otros países de la región. ¿Desigualdad social y económica? Claro que sí, pero no somos los únicos y quizás ni siquiera los peores. Y así sucesivamente…
En resumen los peruanos, pese a los progresos económicos de los últimos años, somos entre los 18 países de la región, los que de lejos nos sentimos más insatisfechos con nuestra economía, nuestro Estado, nuestros representantes y nuestra democracia.
Descartemos la tesis que tanto gusta a Alan García de que somos unos desagradecidos y que no reconocemos los esfuerzos de nuestros gobernantes. Pensar así es más que una ingenuidad, una falta de respeto.
Descartemos también razones simplistas e ideológicas, ya que por encima de nosotros están países con gobiernos de todas las orientaciones, colores y diseños. ¿Qué pasa entonces? Las razones parecen ser complejas y debemos discutirlas con seriedad si queremos tener futuro.
Y Alberto Padilla, el comentarista económico de CNN, ayer en Prensa Libre, fue claro: Mucho optimismo en el Perú. Anota, Alan.
LA REPUBLICA CAMBIA DE WEB
Si, ahora es www.larepublica.pe y el diseño es 2.0. Viene, por ahora, con 4 blogs (que hasta ahora no exploro).
Lo que no me cuadra del diseño: Que tengo que hacer malabares para encontrar la edición impresa entre tanta noticia de actualidad y que ahora solo se ve en Issuu, sin que se pueda leer la edición por links como antes. De hecho, me es aún más complicado encontrar las columnas de Mirko y Campodónico.
¿Esta es su segunda y última gestión presidencial? No, Dios no nos permite decir último, eso lo decide la divina providencia. Claro que me gustaría ser por tercera vez presidente del Perú. Y cuando veo gente que me quiere petardear, yo digo: hagan lo mismo que hicieron la otra vez y volveré más rápido.
Como alguien dijo, en política no se puede ser ingenuo.
Ayer Gustavo Gorriti escribió una de las mejores columnas que le he leido, dedicada a sus colegas que están viniendo a cubrir la pasacana de APEC, para que conozcan mejor al lugar al que llegarán durante estos días y del cual tienen pocas referencias. De todas las alusiones, ironías y puyas, me quedo con esta:
Aún ahora tenemos liderazgos cuyas historias parecieran emerger de la a veces buena literatura decimonónica de folletín. Nuestro presidente es un político capaz de vender, cuando está en campaña, refrigeradoras en el Polo Sur. Ha cambiado mucho de ideas, que expone siempre con la misma convicción. ¿Qué piensa en el fondo? No sé si él mismo lo conoce, pero si en el pasado su brillo nos llevó a la ruina, queda por ver –ahora que ha ganado peso con los años– si su madurez mejorará el progreso económico y la estabilidad democrática, o no.
A diferencia de Gorriti, quien se cuida mucho de dar un pronóstico o una sentencia final sobre un gobierno que no ha concluido - y uno podría pensar, hace bien dado el vértigo de los acontecimientos en el Perú -, lo cierto es este blogger considera que, justamente, el Presidente, a pesar del cambio de ideas económicas, sigue siendo el mismo líder decimonónico emparentado con los folletines que tanto gustaban a Madame Bovary. Porque, en esencia, Alan García tiene en su mp4 mental la idea del caudillo mesiánico bajo cuya influencia el país podrá salir del subdesarrollo - sea, en 1985, enfrentándose a la comunidad económica internacional, o, en el 2008, siendo su chico más engreido -. Y ello es letal para la democracia y para el desarrollo económico.
Me explico. En torno al aspecto democrático, la presencia de un personaje que pretende ser un mesías es un síntoma y un peligro a la vez. Síntoma de que algo falla en nuestras reglas electorales y nuestra cultura política que permitió el regreso de un personaje nefasto para el país en su primer gobierno y, ojo, no dudo que tenga ciertas posibilidades de regresar en 8 años. Peligro, porque el caudillo tiende a limitar todos aquellos controles institucionales internos y externos. En el caso de García, dichas limitaciones no vienen bajo la forma de una imposición, sino a través de caramelos, sea para los congresistas, los jueces o, más recientemente, para los medios de comunicación. Y de allí a la corrupción no hay nada más que un paso.
En cuanto a lo económico, el caudillo mesiánico ve en su proyecto la única salida a los males del país. No acepta consejos contrarios y trata mal a quienes disienten de él. Y ello se vuelve más grave en un converso. El problema es que García se convirtió tarde al mercado, se convirtió en un talibán del mismo, pero ya en tiempos en los que el mal llamado neoliberalismo venía de salida. Recogiendo la analogía que alguna vez hizo Carlos Iván Degregori sobre el AGP populista, parece que el presidente termina siendo un Baby Sinclair frente a los tiempos internacionales de cada ciclo económico.
Y ya emparentándo esto con lo ocurrrido en estos días en la prensa peruana, digamos que el estilo García no es exclusivo de Palacio de Gobierno. Al final de su reeditado libro sobre la historia de la televisión (En Vivo y en Directo, altamente recomendable), Fernando Vivas expone esta idea que me parece vital para entender lo ocurrido:
Persiste, aislado del resto del gremio agrupado en la SNRTV, en la figura de Genaro Delgado Parker, el viejo modelo patronal familiar del empresario que busca sacarle al poder todo lo que no le saca al mercado (me refiero al mercado de la televisión, pues estos empresarios han diversificado su inversión en otros rubros) y tener prerrogativas respecto a sus obligaciones sociales y tributarias. No importa, en este modelo, que su frente periodístico sea oficialista o críticos del poder político, sino que sea controlado en la medida lo posible por el empresario que - sin ser parte de la estructura periodística (lo que legitimaría de alguna forma su presión e intromisión) - busca imponer su punto de vista en cada decisión editorial.
¿Y donde se cruzan las líneas de ambos tipos de poder arriba descritos? Fernando Rospigliosi lo describe bien en Espacio Compartido:
Todo eso ha sufrido un cambio radical ahora. Se han combinado las disputas familares y las presiones de un gobierno intolerante, que es inepto para gestionar el Estado en bien de los ciudadanos, pero tiene una extraordinaria habilidad para utilizar el poder con fines perversos.
Y esto es lo que ha ocurrido. Ha sido el poder político incómodo por un diario que, sin ser radical, hacía una oposición coherente desde el liberalismo al gobierno, sumado al poder económico de varios negocios que podrían ser afectados en el corto y mediano plazo los que han liquidado a Perú.21. Y son los mismos que, vale decirlo ahora, están encaramados en las alturas del poder en el Perú. Tal vez siempre lo estuvieron pero, desde tiempos de Fujimori, nunca su actuación fue tan grosera, abierta y evidente.
Lo peor es que el estilo de hacer política y negocios en el Perú se parece mucho al de ciertos regímenes poco democráticos y transparentes, cuyos líderes vienen a Lima en estos días. Quizás sea por ello que el Presidente se sienta tan a gusto hablando en chino, mientras que no tenga nadie que lo haga hablar en perfecto castellano sobre aquello que lo incomoda.
Durante esta semana, se vienen realizando diversas reuniones en el marco de la cumbre APEC 2008. Estos eventos culminarán en la Reunión de Líderes, que se desarrollará el fin de semana en el Cuartel General del Ejército y, en el que estarán presentes los presidentes de Estados Unidos, Rusia, Japón y China, cuatro de las economías más importantes del mundo. ¨
Para entender realmente de que se trata y como puede repercutir este evento en la vida de la gente - además de las congestiones vehiculares, desvíos y feriados -, entendamos que las reuniones de esta semana, a diferencia de la cumbre ALC-UE de mayo, no es una reunión de Estados. APEC se define como una reunión de economías - ojo, no de países, por eso es que está Hong Kong y Taipei, no reconocida por China Popular como estado - vinculadas a través de negocios y de la apertura comercial entre las mismas.
Según lo colocado en la web oficial, este año APEC debía incluir nuevos temas en su agenda, tales como seguridad energética, seguridad humana - por eso es que probablemente habrá algo sobre terrorismo en la declaración final -, cambio climático y desarrollo sostenible. Pero claro, la crisis internacional ha redefinido prioridades y la pregunta de muchos está puesta en si en este foro, donde vienen varios líderes importantes, podrá alcanzarse una solución.
La respuesta es no. De hecho, en APEC se podrán debatir algunas medidas puntuales dentro de este bloque económico para paliar la crisis, pero, en realidad, ahorita se están poniendo parches hasta enero, cuando Barack Obama asuma la Presidencia de Estados Unidos. Recién será allí que se puedan dar los consensos necesarios para adoptar una nueva regulación del mercado financiero internacional.
Pero de allí dar a entender en la publicidad oficial que esto generará un desembalse de inversiones y soluciones al problema de la pobreza, desigualdad e inclusión, como también a los problemas de medio ambiente, efectos del cambio climático (sobre esto último se hará el anuncio de la constitución de un pequeño fondo por parte de la UE) y energía; hay una distancia bastante grande.
Sin duda, oportunidades de negocio habrán, pero, más allá de la foto, no se espera mucho de los acuerdos a los que se lleguen. Ojalá nos den la contra esta vez.
Los ex “Augusto - boys” que forman el proyecto son, además de Rospi, Carlos Iván Degregori, Luis Pásara, Carlos Basombrío, Jorge Bruce, Nelson Manrique y Santiago Pedraglio.
Tal como señalan sus autores:
Nuestra decisión individual de escribir en ESPACIO COMPARTIDO no nos compromete colectivamente con las opiniones de cada uno y no excluye en lo absoluto nuestra presencia en otros medios de comunicación de cualquier naturaleza. Paulatinamente, y en base al consenso de sus fundadores, ESPACIO COMPARTIDO irá incorporando a otras personas, así como diversificando y enriqueciendo los contenidos.
Por lo pronto, al momento de ver el blog, ya han publicado Luis Pásara, sobre el fin del proyecto Perú.21 y Fernando Rospigliosi, en torno a los sectores de extrema izquierda que quisieran adelantar las elecciones. Digamos, la variedad de temas y de enfoques está garantizada.
Y coincido con Sifuentes en la sugerencia: abrir su sección de comentarios. Martín Tanaka (otro ex Perú.21) ya demostró que un columnista de peso puede tener su blog y mantener el nivel del debate en los comentarios.
Bienvenidos de vuelta (y también al blogroll de este blog, sección “Los Especialistas”).
Parece, lamentablemente, que se ha convertido en moneda común las noticias sobre ataques a policías y militares en la zona del VRAE o en el valle del Vizcatán, causados por remanentes de Sendero Luminoso que se han convertido en los guardianes del narcotráfico. Como señala La República, en un año y medio, estos ataques han costado la vida de 35 personas.
De otro lado, en el Frente Huallaga, que es donde se localiza la otra columna subversiva de SL, los logros son mayores e importantes. De hecho, en los últimos días se incautó la agenda de Artemio, uno de los cabecillas de la organización, asi como otras pertenencias que, como en el caso de la cúpula senderista hoy en prisión, pueden ser vitales para su captura. Curioso, existen críticas muy duras hechas por el senderista a la CVR, a la que los radicales del otro lado acusan de pro-terrorista. Como siempre, los extremos tienen más coincidencias que semejanzas.
¿Cuál es la diferencia entre lo que ocurre entre un lugar y otro? Dilucidarlo es importante porque ambas zonas son las que concentran la mayor producción de droga del país y, en ambas, la estrategia contrasubversiva tiene resultados disímiles.
En el caso del Huallaga, Gustavo Gorriti ha señalado que se trata de la estrategia policial basada en los logros obtenidos por el GEIN la que ha dado resultados. Se trata de operaciones de inteligencia objetiva que van teniendo resultados en obtener datos para dar con la ubicación de las columnas existentes y, en combate, con su eliminación. En ningún caso se viola derechos humanos y los oficiales policiales trabajan esforzadamente, a pesar del poco reconocimiento que tuvieron bajo la gestión de Luis Alva Castro.
Mientras que en el VRAE, la situación es distinta. Aquí tenemos la situación a cargo de las Fuerzas Armadas, pero, en este caso, las posiciones militares de Sendero son más claras. Y, según las quejas de las autoridades, no ha operado en términos reales el Plan VRAE, planteado por el ex Ministro de Defensa Allan Wagner para mezclar los operativos militares con apoyo social. Como señala Gorriti, aquí el problema mayor es la inoperatividad y la dejadez del Ejército.
¿Qué hacer? Muy simple. En el Huallaga, continuar respaldando al puñado de oficiales que viene haciendo las operaciones de inteligencia selectiva. El respaldo del comando policial al GEIN y la paciencia en obtener resultados fueron claves para la captura de Guzmán y compañía. Lo mismo debería resultar en el caso de Artemio y sus cada vez más menguadas huestes.
Y en el VRAE, dejar el control de la lucha a la policía, aplicando la misma estrategia con apoyo de las Fuerzas Armadas en las incursiones más díficiles. En este caso, la dificultad mayor se encuentra en los celos institucionales, pero los ministros de Defensa e Interior deberán ser lo suficientemente capaces de decirle a sus respectivos directores y comandantes que la única forma de acabar con este flagelo es que quien tenga el comando es el encargado de la seguridad interna - la Policía - y que las Fuerzas Armadas operen bajo su mando y colaboren con la logística con la que cuentan. Eso sí sería un giro diferencial real, amén de los temas sociales que competen, en realidad, a los ministerios de cada sector, con los que debería coordinarse más.
Como vemos, hablamos aquí de una estrategia que da resultados concretos, que no vulnera derechos fundamentales y que, además, es necesaria para que cientos de compatriotas puedan vivir, por fin, en paz.
El domingo 15 de abril de 2007, Augusto Álvarez Rodrich publicó un editorial que, visto a la luz de los hechos resultó ser bastante premonitorio de algunas cosas.
En aquella oportunidad, AAR denunció la existencia de un file en su contra elaborado desde la Presidencia del Consejo de Ministros, durante la gestión de Jorge del Castillo, para ser repartido durante la interpelación del caso Pandolfi. Del Castillo ha negado su intervención en ese hecho, pero varias fuentes han reiterado al editor de este blog que el mismo existió y que fue puesto en los escaños de los 120 congresistas el día de la interpelación.
Ya allí se venía en claro que la tónica de este gobierno frente a las críticas sería la de la intolerancia y no la de la saludable distancia que debe existir entre los medios y la prensa, en todo Estado democrático.
Publico la columna completa y verán que cobra actualidad en estos días.
En una reunión con un grupo de periodistas realizada en abril del año pasado, entre la primera y la segunda vuelta, uno de los presentes sostuvo que, si hubiera que decidir el voto pensando en su efecto sobre la libertad de expresión, se debía votar por Alan García.
Yo me permití relativizar esa opinión. Estrictamente, desde el punto de vista de las condiciones para ejercer el periodismo con libertad, mencioné que lo peor que podría pasar con Ollanta Humala sería que este intentara estatizar los medios -lo que a estas alturas ya es muy difícil- o que sus militantes -que en ese momento se mostraban belicosos- te amenazaran, lo cual se podría contrarrestar con precauciones de protección personal. El problema con García es que a él le gusta establecer buenas relaciones con los propietarios de los medios, y eso, agregué, puede llegar a ser un exocet para el ejercicio libre del periodismo.
Nueve meses después de iniciado el gobierno aprista, tengo la sospecha de que, lamentablemente, no estaba tan desencaminado.
Claro, hay propietarios y propietarios. Hay los que defienden el ejercicio decente del periodismo, lo que implica independencia y autonomía frente al poder político o económico. Pero también hay los que usan un medio de comunicación como mecanismo para acercarse a los poderosos y obtener prebendas de ellos.
Yo he tenido la suerte de trabajar en el periodismo siempre bajo las primeras condiciones. Así ocurrió durante las más de dos décadas en las que estuve en Apoyo, y así ocurre ahora en Perú.21. De acuerdo con los Principios Rectores del Grupo El Comercio, preparados por Alejandro Miró Quesada Cisneros, la independencia representa el factor primordial para alcanzar la veracidad y la credibilidad, pues solo con ella el medio tendrá la autoridad necesaria para orientar a la comunidad.
Con el fin de apuntalar dicho objetivo, el mismo documento -que rige la conducta de nuestros periodistas- establece lo siguiente en relación con los directores periodísticos de los medios del grupo: “Cuentan con autonomía para plantear, aplicar y desarrollar la línea editorial del medio. Esto implica la correspondiente autonomía para decidir qué informar en sus medios. Solo así pueden ofrecer líneas informativas originales y de interés para sus lectores. Esta autonomía debe ser ejercida dentro del cumplimiento de los Principios Rectores“.
Puedo dar testimonio de que, en todo este tiempo al frente de Perú.21, desde su fundación hace más de cuatro años, esto se ha respetado cabalmente, lo cual no habla necesariamente bien de mí sino del grupo empresarial en el que trabajo.
También es así en RPP, donde me ofrecen las condiciones para preguntar a los entrevistados, cada mañana, con independencia y pensando en lo que creo que le interesa a la audiencia.
Y también me ocurrió así durante la última campaña electoral cuando participé en el programa Dos dedos de frente de Frecuencia Latina, donde tuve la posibilidad de entrevistar a casi todos los candidatos presidenciales sin que nadie me impusiera un guión.
Estoy seguro de que en los tres casos antes indicados, no siempre los propietarios coincidieron plenamente con los enfoques que desarrollé. Pero siempre los respetaron.
Lamentablemente, eso no sucede en todos los grupos editoriales peruanos, algunos de los cuales poseen una invicta vocación de ofrecerse al gobierno de turno, cualquiera que sea este, tal como se viene constatando, otra vez, en estos días.
Dicha vocación se refuerza por el hecho de que incluso los gobiernos de origen democrático, apenas se ven envueltos en problemas complejos, empiezan a establecer alianzas con medios que ponen a su servicio sus contenidos para los ataques que pretenden realizar a quienes los critican.
Este hecho lo he constatado con frecuencia cuando Perú.21 ha tenido una posición crítica frente a alguna decisión del Gobierno -el actual o el anterior-, como ha vuelto a suceder esta semana a propósito de los cuestionamientos formulados por este diario al nombramiento indebido de Alberto Pandolfi.
Antes de contestar las observaciones con argumentos, el Gobierno ha pretendido desprestigiar a sus críticos. Eso es lo que ha estado haciendo, en contra de lo que ha sido su conducta habitual, el premier Jorge del Castillo, acusándome -además de a otras personas- en diversas declaraciones de “no tener autoridad moral” para criticarlo por el hecho de haber sido miembro de una comisión del Indecopi y del consejo directivo de Osiptel durante el gobierno de Fujimori.
La justificación del premier implica desprecio por el funcionario que presta un servicio en el Estado, pues asume que cada integrante de la burocracia es un militante político.
¿El premier cree que todos los actuales integrantes del Indecopi o de los organismos reguladores de servicios públicos son responsables de la orientación política del Gobierno? ¿Eso fue lo que le pidieron a la comisión Webb que consiguiera? ¿Asume el premier que todos los que trabajan en el sector público comparten la responsabilidad por el nombramiento de alguien acusado de corrupción como Pandolfi; por la presencia cerca del Gobierno de alguien tenebroso como Juan Carlos Polar; por las sugerencias de Rafael Rey de pedirle consejos en asuntos de gobierno a Vladimiro Montesinos y Agustín Mantilla; por los robos en la compra de ambulancias y patrulleros; por el intento de debilitar a las ONG y de reimplantar la pena de muerte; o por las coincidencias sospechosas con el fujimorismo; para solo mencionar algunos problemas del Gobierno durante los primeros nueve meses? Eso no lo comparte ni siquiera buena parte del gabinete ministerial.
Para que lo sepan los que tratan de desprestigiarme injustificadamente, yo ejercí funciones autónomas e independientes en Osiptel e Indecopi, con honestidad y dedicación. En esta última, incluso, también lo hice durante los gobiernos de Valentín Paniagua y Alejandro Toledo, y nunca me sentí ni militante ni socio de sus administraciones. Hace dos décadas, incluso, participé en el directorio de un banco estatal durante el primer gobierno aprista. Siempre tuve, además, la independencia para criticarlos en los asuntos con los cuales discrepé. Dejé toda función pública cuando opté por contribuir, desde su dirección, en el año 2002, a la fundación y el desarrollo de Perú.21.
Guardo el mejor recuerdo de las responsabilidades que he desempeñado en el Estado peruano -no en los partidos que llegaron al poder-, y por la decencia e integridad de las personas con las que tuve la suerte de compartirlas. Nunca he tenido una acusación de ninguna índole por las funciones públicas que desempeñé.
Eso debería saberlo muy bien el premier porque él se ha encargado en estos días de hacerme un file de 51 páginas con el resumen de mi participación en la administración pública, en el que aparecen nombramientos, contratos, bibliografía, etc., el cual se distribuyó, en la reunión realizada en la Presidencia del Consejo de Ministros, a los congresistas de su bancada con el fin de tenerlo a la mano como estrategia de destrucción durante su presentación ante el Congreso por el caso Pandolfi.
No es la primera vez que me investigan de ese modo. Por ejemplo, ya antes lo había hecho, solicitando la misma información, el entonces congresista Jorge Mufarech -ex ministro de Fujimori- durante el gobierno de Toledo. Tampoco pudieron encontrarme nada sucio porque, sencillamente, yo no tengo rabo de paja.
Lo más curioso de todo es que el contenido de dicho file apareció la semana pasada publicado en varias páginas injuriosas de un diario de escasa circulación con el fin de desprestigiarme, del mismo modo como pretendieron hacerlo hace poco con el congresista Carlos Bruce, y como Mercedes Cabanillas alertó recientemente que iban a hacer con ella.
Las difamaciones que me han hecho esta semana se repiten de vez en cuando, desde que empecé a trabajar en Perú.21, en otros medios de comunicación y por parte de otros políticos, y coinciden con momentos en que este diario critica al Gobierno, al actual o al anterior.
Nunca quise responderlas en el pasado principalmente porque creo que los periodistas, para procesar bien las noticias, debemos evitar ser la noticia.
¿Por qué un Gobierno ataca a un periodista? Para asustarlo y, de ese modo, callarlo; para desviar su foco de atención periodístico desde los políticos hacia uno mismo; y para desprestigiarlo ante el público, haciéndolo poco creíble o confiable.
Por este motivo, por esta vez, he optado por responder las difamaciones que estoy recibiendo desde el Gobierno y medios de comunicación afines al mismo. Por respeto a los lectores, porque debo defender la credibilidad del medio que dirijo y mi trayectoria, porque no tengo rabo de paja, para dejar constancia para el futuro, porque siento que tengo una obligación con el público que cotidianamente nos sigue, porque creo que son parte de una agresión a la libertad de expresión, y para decirle a quienes hoy nos atacan que no les tenemos miedo ni lograrán que retrocedamos en nuestras convicciones y posiciones. Viniendo de quien vienen, tomo sus agravios como una condecoración a quienes trabajamos en Perú.21.
El gobierno del presidente García tiene todas las condiciones para desarrollar una excelente gestión especialmente en materia económica y social. Lo que debe impedir es caer en la tentación que seguramente algunas fuerzas le sugieren para perder el tiempo y perderse, así mismo, en teorías conspiratorias y en luchar contra fantasmas inexistentes. Y ello implica entender cabalmente el valor real de una prensa independiente.
Desafortunadamente Augusto, en esa tentación involucrado hasta el fondo este gobierno. Y justamente, el valor de la independencia de los medios es lo que este gobierno no entiende.
Mercedes Araoz, tan admirada por muchos por su belleza y por sus políticas a favor del libre mercado. Sin duda, es uno de los personajes de este gobierno con mejor imagen y mayores pergaminos.
Hoy, sin embargo, quedó expuesta en una de sus mayores contradicciones.Juan Zegarra, editor de la sección económica de El Comercio, la entrevistó a raíz de la cumbre de APEC. En la última parte del diálogo, Zegarra le inquirió por la lenidad de la posición peruana frente a los severos problemas que tiene China en materia de democracia y derechos humanos. Estas fueron las sorprendentes respuestas de Araoz:
Por cierto, ¿cree que hay libertad en China? Es un país en proceso de convertirse en economía más moderna. Cada vez hay más participación política. Yo no puedo opinar sobre ese proceso.
Así como hace la crítica de Bolivia por su retroceso económico, puede dar su opinión sobre China. Hay mucho más autocracia, hay un politburó.
Es una dictadura, hay un partido único. Pero hay elecciones.
¡Elecciones en el partido único! Pero es una opción política de ese país. De hecho ellos están yendo en el camino más democrático.
¿En China hay prisión para disidentes? Por supuesto que ese es un tema que debe ser eliminado en el mundo. Pero veo un país que camina hacia una mayor democracia.
¿No será que su análisis económico eclipsa su visión de una dictadura? No. Lo he visto allá. Uno ve que cada vez hay mayor participación. Me contaban cómo mejoraban las acciones para la educación pública e integraban a las regiones, y lo hicieron vía elecciones.
¿Con otro partido?
Obviamente no hay otro partido. Tú eres alguien tan superdotado para decir que esta es la mejor opción o la elección nuestra de tener partidos.
Así como cree en la libertad económica, también hay que creer en las libertades individuales, prefiero el paquete completo. Para mí es mejor la opción de muchos partidos. Pero no puedo prejuzgar a ese país como no prejuzgo a Bolivia en su decisión ideológica. Pero tampoco que no me paren en mi decisión ideológica. Además, Bolivia eligió democráticamente a su presidente.
A Hu Jintao no. Pero ellos tienen otro mecanismo que han planteado. Hay que permitir a las naciones que ellas elijan.
Digamos, los argumentos de Araoz me recuerdan a los dados por el ex canciller fujimorista Fernando de Trazegnies, hace 10 años, para justificar las trapacerías del régimen al que representó.
No cabe duda, varios de nuestros liberales económicos no se compran la otra parte del componente liberal, que consta de derechos humanos y democracia. Más que a Milton Friedman, la Araoz necesita leer urgente a Amartya Sen.