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En la madrugada de hoy, Yehude Simon obtuvo el voto de confianza del Congreso para desempeñarse como Presidente del Consejo de Ministros. Aunque parecía previsible dicha votación por como habían anunciado las bancadas que votarían, algunas cuestiones interesantes de analizar se desprenden de las 2 horas en las que habló. (Del debate parlamentario, salvo intervenciones puntuales, todo se redujo a las puyas de siempre).

Una primera impresión es que Simon aún no se ubica en el rol del Presidente del Consejo de Ministro de un gobierno que se encuentra a la mitad de su periodo. Y es que, por momentos, el mensaje de ayer me sonó a agosto de 2006, cuando Jorge del Castillo exponía las grandes metas a cumplir por el gobierno, muchas de las cuales se han repetido en este mensaje. O al mensaje de un candidato presidencial que pretende hacer grandes cosas para convencernos de que votemos por él en el 2011.

El tema es que, conociendo ya en claro como es este gobierno y este Presidente, la verdad es que muchas de las metas bien intencionadas de Simon parecen ser irrealizables. Y otras se cumplirán a medias. Mucho ánimo de reforma no existe. Tampoco el de mover mucho la economía - a pesar que el Presidente se confiese fan de Keynes -. Para García, mientras le salga bien la cumbre de APEC y no le reviente algo tipo Tacna en lo que queda del año o salga otro audio - bomba se dará por bien satisfecho. Es allí donde este gabinete - parchado, por lo demás - tiene sus grandes limitaciones.

Gran escepticismo produce, por ejemplo, el Plan Nacional contra la Corrupción. Mejor dicho, estoy escéptico con que se lleve a cabo. No porque a Simon le falte voluntad, sino porque, ya con la experiencia de lo que fue poner en el desvan a la Iniciativa Nacional Anticorrupción hecha durante el gobierno de Paniagua, esto de crear planes rimbombantes que no se cumplen por la poca voluntad de los Presidentes y de los funcionarios encargados de los controles. Ojo, si se cumple, en buena hora, será lo mejor para el país.

Otra cuestión que me produce preocupación es este anuncio de adelantar la vigencia del Código Procesal Penal en Lima. Como se sabe, la vigencia de este cuerpo legal se haría de modo gradual, para ir corrigiendo errores e ir capacitando a los magistrados en esta tarea. Ahora quiere acelerarse para aplicarse a los casos de corrupción. Los chicos de Justicia Viva recuerdan que la improvisación no es buena consejera en este caso:

Hemos dicho ya reiteradas veces que comenzar a aplicar el nuevo modelo supone la adopción y ejecución de un plan de acción serio, que incluya aspectos como: infraestructura y tecnología moderna, capacitaciones a fondo en temas teóricos y prácticos, nuevo personal administrativo capacitado, cambios a nivel de organización y gestión, niveles altos de coordinación y acuerdos entre los actores del sistema, entre otros.

Estos aspectos no son fáciles de implementar; no se trata de decir: “comencemos” y dar por hecho que todo está listo para ello. Estamos, en efecto, ante un cambio de mentalidad y una modificación casi absoluta de las normas y criterios que por muchos años han utilizados los operadores del sistema. Cambiar requiere, entonces, de planificación, esfuerzo y tiempo.

Ello más aun cuando estos aspectos deben abordarse en todas las instituciones vinculadas, como lo son el Ministerio Público, el Poder Judicial, la Defensoría de Oficio y, sobre todo, la Policía, que cambia de modo sustancial sus funciones, dejando la investigación del delito en manos del fiscal. ¿Acaso eso se puede lograr de inmediato porque la Ministra se ha enterado que algunos casos se resuelven rápido? No. Nosotros sabemos (porque lo hemos visto) que el nuevo modelo genera problemas y tiene altos riesgos si no hay preparación; riesgos que aumentan en distritos judiciales complicados y numerosos, pero aparentemente esto es poco relevante para la Ministra y eso preocupa.

Otra área por la que existe preocupación es la económica. Y en ello, sigue preocupando que todos los actores - Alan, Yehude y Valdivieso - expresen un optimismo a prueba de balas. Quizás Valdivieso es el más cuerdo, al decir que la economía se desacelerará y que, de hecho, ya lo está haciendo. Pero, la verdad, suena demasiado optimista decir que el Perú se convertirá en el centro que atraerá inversiones en momentos de crisis. No hay necesidad de alarmar a la gente - de hecho, creo que la economía tiene mucho de psicológico -, pero tampoco le contemos el cuento de la Caperucita Roja, que a estas alturas parece anacrónico.

Pero también existieron anuncios importantes ayer que esperemos que se cumplan: el impulso a la formación de por lo menos dos macroregiones antes que termine el gobierno y la creación de un consejo coordinador interregional, la aplicacion del Plan Integral de Reparaciones a las víctimas del conflicto armado interno, un mejor trabajo de inteligencia en la zona del VRAE frente a los remanentes de Sendero y la mejora de la central de prevención de conflictos sociales. Si se cumplen con estos anuncios, Simon podrá exhibir logros concretos, antes que las promesas que dijo ayer.

Como dijo Luis Galarreta, lo de ayer parecía un voto de esperanza antes que de confianza.

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3 Respuestas a “HEY, YEHUDE!”
  1. Angel dice:

    El desarrollo económico (con inclusión social y reducción de la pobreza) y la lucha frontal contra la corrupción constituyen dos de los seis de los pilares de la gestión de Yehude Símon. El desarrollo económico, para ser considerado como tal, necesariamente debe implicar inclusión social y reducción de la pobreza. El desarrollo económico implica desarrollo social. De no ser ese el caso nos encontraríamos solo ante una situación de crecimiento económico. Valga sin embargo el añadido como una manera de precisar qué implica el desarrollo económico. Naturalmente es mejor crecer que no hacerlo. Pero esa no es la disyuntiva, menos en un país como el nuestro en el cual subsisten graves diferencias económicas y sociales. Veamos a continuación algunas cifras referidas a la pobreza. Según la Encuesta Nacional de Hogares realizada por el INEI en el año 2007, la tasa de pobreza alcanzó el 39,3%. De este porcentaje el 25,6% son pobres y el 13,7% extremadamente pobres. Aplicando dichos porcentajes a la población de nuestro país en el mismo año (28′167,851) tenemos 7′224,516 de peruanos pobres y 3′866,245 de peruanos extremadamente pobres. En total: 11′090,760. Es verdad que la tasa de pobreza ha disminuido en los últimos años y que la población, sobre la cual se aplica dicha tasa, ha aumentado. Pero tambien es verdad que en terminos absolutos el número de pobres y pobres extremos no ha dismuido considerablemente. Así tenemos que, por ejemplo, en el año 1994 el número de pobres ascendía a 10′769,541. En todo caso, pese a la disminución de la tasa de pobreza, aún hoy continuamos en los ultimos lugares de America Latina en lo que se refiere a niveles de pobreza y pobreza extrema ¿qué nos demuestran estas cifras? Sencillamente que el desarrollo económico es todavía una aspiración. Profundizemos un poquito más el tema de la pobreza analizando en qué medida este sector de nuestro país participa de la distribución del ingreso. Asumamos hipotéticamente que los 11′090,760 de peruanos se encuentra en el umbral de la línea de pobreza (con un gasto mensual por persona ascendente a S/.260.00). En tal caso el gasto anual total equivaldría al 10,14% del PBI del año 2007. Si hacemos los calculos considerando por separado a los pobres y a los pobres extremos el gasto total equivaldría al 7,89% del PBI del año 2007. Ambas cifras son realmente dramáticas ¡11′090,760 apenas si se encuentran en condiciones de gastar, en el mejor de los casos, el 10,14% ó el 7,89% del PBI! ¡En realidad el nivel de gasto es aún menor! Hace algún tiempo Mirko Lauer, a propósito de este tema, dijo textualmente lo siguiente en un desaparecido programa de televisión, en Canal N “¡Hay que ser bien sinverguenza para, luego de un período de gobierno, mostrar básicamente las mismas cifras de pobreza!” Estas cifras evidencian una distribución regresiva del ingreso nacional. No es casual que desde hace ya muchos años no se realicen estudios referidos a la distribución del ingreso nacional (los últimos tienen una antiguedad mayor a los 30 años, correspondiendo su autoría a Richard Web y Adolfo Figueroa). No ignoro los esfuerzos de APOYO y del propio INEI, pero estos son insuficientes. Para el año 2011 se proyecta una tasa de pobreza del 30%. De concretarse esta meta el número de pobres ascendería a 8′970,399 (se considera una tasa de crecimieto poblacional constante del orden del 1,5% anual) ¿saben ustedes cual sería el nivel de gasto de este sector? ¡6,14% del PBI! Las cifras nos muestran que se mantiene una distribución regresiva del ingreso. Algunos Economistas sostienen que “no queda otra”. El profesor Waldo Mendoza sostenía hace algunos días en una conferencia que “el grado de incidencia del estado peruano en el crecimieto de la economía es de sólo el 5%” (esta cifra no fue refutada por Felix Jimenez y Oscar Dancourt, entre otros economistas). Aceptar esto sería como aceptar que la actuación del Estado es irrelevante dentro del actual modelo económico. Entonces cerremos la puerta y que apague la luz el último en salir ¡no pues! El Primer Ministro debe disponer la revisión de las metas consideradas en el Marco Macroeconómico Multianual para el período 2008-2011). Yerra al afirmar que la política económica se mantendrá inalterable. No ha negociado debidamente (políticamente se entiende) su nombramiento como Primer Ministro. Estoy convencido que, sin pretender grandes cambios, existe un espacio para generar consensos mínimos para mejorar las condiciones de vida de un importante sector de peruanos. Yehude Símon ha anunciado que en 45 días presentará un Plan Integral de Lucha contra la corrupción. Seria conveniente que, en el mismo plazo, presente un Plan Integral de Lucha contra la pobreza y pobreza extrema. El estado cuenta en demasía con los profesionales necesarios para ello, es cuestión de ponerse a trabajar, tomando en cuenta las recomendaciones de economistas independientes como los antes mencionados, éntre otros.

    Solo un comentario breve sobre la corrupción. Hace poco la inteligente periodista Patricia de RPP le preguntó al ex contralor cuanto perdía el Estado por actos de corrupción. El Sr. Matute evadió una respuesta clara, afirmando que la mayor pérdida era “por los elevados costos de transacción”. Sobre el particular son varias las estimaciones existentes. Hay quienes sostienen que anualmente se pierde en actos de corrupción alrededor de S/.3,000′000,000 (esto equivale aproximadamente al 1% del PBI). Otras estimaciones hablan de cifras aún mayores. En todo caso, de ser esa la cifra correcta ¡estariamos hablando de un monto cercano al gasto anual de los 3′866,245 de peruanos que viven en situación de pobreza extrema!

    Nota.- Pobres son las personas cuyo gasto percápita, valorizado monetariamente, no supera el costo de la canasta alimentaria y no alimentaria, expresado como el umbral o línea de pobreza. Pobres extremos son las personas cuyo gasto per cápita, valorizado monetariamente, no cubre el costo de la canasta de alimentos. El costo de la canasta alimentaria y no alimentaria varía según el lugar de residencia.

  2. Angel dice:

    En mis comentarios que anteceden escribí erróneamente “Yerra el Sr. Simon”, tendré que echarle la culpa a la hora. Debe decir: “Se equivoca el Sr. Simon”

  3. Global Voices Online » Peru: New Prime Minister Faces Skepticism dice:

    […] opinion on the matter and many are against Simon. José Gody of Desde El Tercer Piso [es] writes Hey, Yehude! Una primera impresión es que Simon aún no se ubica en el rol del Presidente del Consejo de […]

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