
Dilecto lector, ya ha transcurrido poco más de una semana del despido de Augusto Álvarez Rodrich de Perú.21 y aún se siguen oyendo voces sobre el tema. Para usted, que se perdió de estos ecos por APEC, le dedico el siguiente recuento (que, por cierto, también es una respuesta).
NECEDADES Y NEGOCIOS
Por el título, se habrá dado cuenta que he leído completo el artículo de Hugo Guerra del último sábado. Guerra niega que la salida de AAR se deba a cuestiones políticas. Del mismo, el siguiente párrafo pasará a la antología:
Basta, entonces, de crear más líos artificiales en un gremio profesional ya tan golpeado desde la época del montesinismo. No permitamos que el lobby de ciertos grupos de presión y algunas ONG trate de pescar en río revuelto. Que la politiquería barata, la desinformación y la irresponsabilidad no se adueñen de las salas de redacción serias, porque ya bastante daño hacen esos bloggers que pretenden hacer un necio periodismo de periodistas.
Vayamos por partes, apreciado lector.
Primera pregunta: ¿Por qué recién salir a responder a las críticas que se han hecho durante varios días sólo cuando Alejandro Toledo protesta por el tema? Digamos, el lector se merece algo de respeto y una explicacion (ahondaremos sobre esto más adelante).
Segunda interrogante: ¿Qué grupos de presión y que ong’s? Vamos, Hugo, anímese a dar los nombres. Con ello, los estimados lectores podrán conocer que intereses supuestos se mueven, si es que se mueve alguno. La verdad, aquí protesto como ciudadano, no como parte de ninguna entidad o grupo, como tanto suspicaz piensa por alli.
Pero, respetable lector, se que usted no es caído del palto y, felizmente, tiene algo de memoria. Quizás el señor Guerra, ahora que acabó la cumbre de APEC (un evento muy apreciado por él), tenga ahora más tiempo para recordar que los intereses políticos están detrás de este caso:
A quien Ampuero alude pero no menciona es a Hugo Guerra, de quien, en nuestro post anterior sobre el tema, hemos señalado claramente que es el defensor de los intereses del Primer Vicepresidente de la República, tanto en temas de derechos humanos como de presupuesto del sector Defensa. Y de quien el ex jefe de investigación del decano no se equivoca: en efecto, el Estudio de Abogados del cual es socio Guerra ha sido contratado por la Comisión Organizadora de APEC, en tres ocasiones, para dar servicios legales (ver aquí, aquí y aquí). Recordemos que esta comisión es presidida por Giampietri y, además, está exenta en sus contrataciones de los controles de CONSUCODE, gracias a las Leyes de Presupuesto 2007 y 2008. Hecho que, como bien señala el escritor y periodista, despierta las alarmas del suspicaz lector.
Pero también cabe mencionar, otra conexión gubernamental de Guerra:
La cercanía de Giampietri y Guerra se ha hecho más evidente aún a raíz del puesto del periodista como Director de Cátedra Perú, una entidad de la Universidad San Martín de Porres, que viene apoyando las actividades de la Cumbre de APEC, cuya organización es presidida por el Almirante.
Universidad que, como sabemos, es propiedad del Ministro de Educación. ¿Y la salida de AAR no es política?
Y Fernando Rospigliosi también recuerda al principal beneficiario de esta salida:
En un artículo firmado, en la misma página, el mencionado ayayero se despacha contra el “necio periodismo” de los bloggers, que han osado hablar de la “supuesta ingerencia gubernamental en las decisiones del grupo El Comercio”. ¡Faltaba más! Si todo el mundo cree a pie juntillas la versión oficial que la defenestración de Augusto Álvarez Rodrich de Perú.21 se debió a una muy inteligente decisión empresarial, porque ese diario se había convertido en el primero en su categoría en ventas e influencia. Sacar a AAR no tiene nada que ver con la nueva política del grupo, de minimizar la corrupción y reventarle cuetes todos los días al gobierno. Y todos creen también que el gobierno no ha tenido nada que ver en el asunto, así como Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos no tenían nada que ver con el control de los medios la década pasada.
El lector sabrá sacar sus conclusiones.
LA NO EXPLICACION DE PACO MQ:
Al dia siguiente, ayer domingo, Francisco Miró Quesada Rada tomó la posta de la defensa de El Comercio. En una columna editorial, Paco MQ también negó que el diario tuviera presiones políticas o económicas detrás y, escuetamente, sobre el caso de AAR, señaló:
Asimismo, con el señor Álvarez Rodrich se dio una confrontación circunstancial sobre el tema (la difusión de los petroaudios, nota de DTP), pero esta no fue la causa de su desvinculación laboral.
Veamos, Augusto ha dicho claramente que lo sacaron por una discrepancia editorial. El Comercio no da más explicación que esta “no explicación”. Y luego le piden a los suspicaces lectores que no lo sean. Como que poner a dos supervisoras de contenido para el hoy casi inexistente Perú.21 tampoco es muy democrático que digamos. ¿Qué quieren que supongamos, entonces?
OTRA SALIDA
Hoy Augusto Ortiz de Zevallos se ha sumado al núcleo de ex colaboradores de Perú.21. Y en Espacio Compartido da los motivos para su salida:
Desde la tarjeta roja de sus dueños a su director, este triste despropósito que ha pifeado el estadio entero porque sabe y huele a esos penales, tiros libres y off-sides regalados que los futboleros peruanos conocemos, PERU.21 es una parodia, de la que se han bajado casi todos los columnistas regulares. Yo he sido uno irregular, amateur y esporádico y quizá no me corresponda renunciar. Nunca cobré, nada me deben. Pero me bajo, porque además ya ni me podría leer. Ni yo mismo ni quienes me interesaba que me leyesen, los lectores del Perú.21 previo a este fantasma, que eran muchos y sumaban una apuesta por el Perú joven, nuevo, distinto, mestizo y plural.
Lectoría que esta estupidez pierde y que nos devuelve al viejo sabor mediocre, rancio y pretencioso del periodismo feudal. Fue el primer logro (y no solamente intento) de una lectoría plural en edades, nivel económico, procedencia, estilo de vida.
Lo fue tanto que fue frenado para que no hiciera competencia a otros periódicos de su grupo, bastante más caros y vacíos. Todo esto, además de agredir nuestra inteligencia es por ello un absurdo empresarial. Habrá menos lectores, menos credibilidad. Solamente lo pueden explicar cuentas hechas en otros territorios de interés.
Justamente, creo que este es el fondo de este tema. Si varios hemos protestado por la salida de Perú.21 es porque se perdió un medio de comunicación crítico al gobierno, que estaba soltando varias cosas sobre corrupción y porque, con sus errores y virtudes, el diario ejercía un saludable ejercicio de pluralidad editorial, donde convivían Giacosa, Bullard, Manrique, Tanaka, Castagnola, Rospi y Degregori, por mencionar solo a algunos.
REPERTORIO DE PROTESTA
Finalmente, estimado lector, se ha suscitado un debate en torno a los medios de protesta en torno a Perú.21, protagonizado por Gonzalo Gamio y Carlos Melendez. Ambos coinciden en que lo ocurrido en torno a este caso supone una violación de la libertad de expresión, pero discrepan radicalmente sobre el repertorio de protesta y sobre si esta es una causa como para levantarse.
Si fuese cierta la hipótesis – ciertamente discutible – de que a la gran mayoría no le interesa lo sucedido en Perú 21 - ¿Ello descalificaría la actitud de quienes (en tanto lectores y ciudadanos) consideran preocupante que se saque del medio a un diario crítico e independiente? ¿Convierte en absurda la idea de cancelar la suscripción de quien la tenía? Creo que miramos (e imaginamos) demasiado lo que supuestamente piensa “la mayoría” – así, planteada falsamente como una entidad homogénea y unánime -, y meditamos menos en el punto de vista que cada uno tiene del asunto. Creo que un ciudadano responsable se forma una opinión razonada sobre algo, antes de plantearse si su opinión “enganchará” con la perspectiva de los demás. Y si no “engancha”, pues ¡Qué se le va a hacer! Pero estos cibernautas piensan que si uno no tiene esta sintonía-permanente-y-casi-mística-con-la-mayoría “no es de izquierda”. Esto es absurdo (además de profundamente antidemocrático).
La indignación y sus causas parecen concentrarse en determinado grupo social, al igual que lo que sucede con el crecimiento económico que tanto se critica. No creo que exista otra manera de redistribuir la indignación si no existen organizaciones políticas que las incluyan en sus plataformas. Las iniciativas cívicas e individuales me parecen secundarias, precisamente por su aislamiento, porque no congregan (hasta pueden repeler solidaridades, precisamente por sus formas excluyentes), porque tienen un alcance limitado, tanto en la convocatoria como en su duración, y porque aumentan la brecha del “Gini de indignación”. Creo que todas las causas son justas, pero algunas más urgentes que otras precisamente porque afectan a más ciudadanos, en especial a los que no se les reconoce su capacidad de indignación, ignorándolos o llamándolos “antisistémicos”, “vándalos”, “violentos”.
Creo que ambos tienen razón, solo en parte. De un lado, Gamio acierta en el hecho de que una protesta o presión ciudadana no debe medirse en téminos de mayorías o minorías. Me parece un tipo de descalificación que no soporta el mayor análisis en un Estado Democrático de Derecho, pues todo el mundo tiene derecho a protestar (desde comunistas hasta fujimoristas). Pero también convendría analizar porque este tipo de “causas cívicas” no tienen más adeptos, aparentemente, que los “mismos de siempre”. Algo sobre ello se puede ver en el debate sobre el liberalismo de izquierda en el Perú. Mi intuición me dice que hay que variar algo en el “repertorio de protesta”.
De otro lado, coincido con Melendez en que la canalización de la protesta vía partidos es crucial para consolidar la democracia y en que hay causas que son vistas con una mirada limeñocéntrica que, sin duda, ejerce una valoración sobre que es lo que se apoya y que no. Sin embargo, creo yo que, más que una crítica hacia lo que podría ser “manifestaciones ciudadanas del sector AB”, convendría analizarlas mejor para entender lo que una parte de este sector (la otra, por cierto, está con García) privilegia algunas causas o algunos modos de acción antes que otros. (Explicaciones que van más allá de los epítetos, por cierto).
Por lo demás, y con esto concluyo, no estoy a favor de boicot alguno. Me leo la mayor parte de diarios, incluyendo a algunos que están en las ántipodas de lo que pienso, porque creo que informar supone conocer las opiniones de quienes no piensan como uno. Y, además, existe mucha gente valiosa en el grupo El Comercio que trabaja decentemente, a pesar de sus directores, y que no merecería ser castigada económicamente. Pues, en el fondo, un boicot los castigaría, antes que a los Miró Quesada.
Y dicho esto, estimado lector, digo hasta mañana.
(El logo necio es una genialidad de Heduardo)
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