
Una investigación de Gustavo Gorriti para Seguridad IDL pone los puntos sobre las ies respecto a las responsabilidades por el Moqueguazo. Como recordarán, el general Alberto Jordán fue declarado como el chivo expiatorio de una pésima actuación policial en dicho conflicto.
Lo que se revela es el Informe de Inspectoría de la Policía Nacional del Perú sobre lo ocurrido en Moquegua. Y las responsabilidades son bastante altas, tanto, que llegan al Director General de la Policía, Octavio Salazar, y al Jefe de Operaciones Policiales, Julio Vergara. ¿Motivos?
El documento contiene informes policiales y también recopila los testimonios de todos los generales y oficiales de las distintas unidades que participaron en el operativo. De acuerdo con ellos, la orden para lanzar granadas lacrimógenas sobre el puente Montalvo, que no lograron otra cosa que enardecer a la gente, fue dada por Salazar.
Es decir, el propio Director de la Policía fue quien dio una orden que casi mata gente y elevó la protesta.
El problema es que nadie puede investigar a Salazar dentro de la Policía. El ente a cargo de la investigación ahora es la Oficina de Asuntos Internos, ente creado en el intento de reforma policial hecho durante el gobierno pasado, y que debería tener cierta independencia. Sin embargo…
Su jefe, Carlos Alberto Chávez, es uno de los hombres de confianza del ministro del Interior. Fue regidor durante la gestión del aprista José Murgia como alcalde de Trujillo. Más tarde, en abril de 2007, Alva Castro lo habría traído desde Trujillo para designarlo como director de esa oficina clave del Mininter.
Bueno, este señor, además, tiene una denuncia en Trujillo por cobrar dietas de más en la época en que fue regidor, allá por inicios de los noventa. Y en este caso, el hecho de ser cercano a Alva Castro lo condena, dado que Salazar es un hombre de entera confianza de LAC.
Sin duda, este es un caso a investigar. Se trata de una negligencia policial que pudo costar vidas y que le costó la carrera a un oficial que cumplió con su deber. Además, compromete al jefe policial de más alto rango, que ha dado varias muestras de inoperancia y, ahora, de ineptitud. Y, sin duda, nuevamente deja a la gestión de Luis Alva Castro como una de las más desastrosas que se recuerde al frente del Ministerio del Interior.




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