Me queda una sensación de deja vu en torno a lo ocurrido desde ayer en Moquegua. Como algunos ya sabrán, ayer nuevamente se tomó el Puente Montalvo que une ese departamento con Tacna, hay varios heridos y se han secuestrado nuevamente a policías. Tan igual como hace unos meses, en lo que se llamó el Moqueguazo.
La paradoja en este caso, como se ha mencionado en otros lares, es que quien ahora es Ministro del Interior, Remigio Hernani, fue el principal crítico de como se manejó la Policía en Moquegua en dicha oportunidad. Y de hecho, las investigaciones policiales parecen determinar que el propio Octavio Salazar fue el principal responsable en la serie de torpezas y errores estratégicos en el operativo que terminó con policías cautivos. ¿Cómo va a resolver el tema el nuevo Ministro, teniendo en cuenta estos antecedentes?
La respuesta no le va a ser fácil al Ministro por dos razones: la primera, el antecedente del Moqueguazo. Si se termina con un resultado como el que Hernani criticó en su momento, pues su gestión, ya polémica por los dimes y diretes de la semana pasada, quedará bastante maltrecha. Lo que me conecta con la segunda razón, la precariedad del Ministro en su puesto. Sobre esto, ha comentado Carlos Basombrío:
Ahora bien, más allá de los criterios generales esbozados, ya específicamente la decisión de Hernani puede leerse de diversas maneras. Podría ser el caso de un ministro dispuesto a poner en práctica nuevas políticas y que para ello requiere poner gente que le dé viabilidad a su visión del sector; pero, también, podría ser algo mucho más trivial: un ministro policía que no puede sustraerse a las broncas y viejas rivalidades interpoliciales y hasta entre grupos y promociones de la ex PIP. De ser lo segundo, que es lo que muchos temen, el ministerio agregará a la incompetencia del previo ministro, el ser un precario escenario de feroces batallas de todos contra todos.
Al final, en otra muestra más de improvisación, a Salazar lo han pasado a situación de disponibilidad y adscrito a Palacio de Gobierno. Eso es ilegal. La ley es taxativa: cuando se designe como director general a un oficial de menor antigüedad, el pase a la situación de retiro por renovación se produce de forma extraordinaria e inmediata. (Art 50, Ley 28857). Tendrán que enmendar la nueva metida de pata, pero ocupémonos del mensaje político que la fórmula encerraba. A saber, que Salazar quedaría bajo la protección de Alan, en Palacio, sea para regresar al cargo o, por qué no, al propio ministerio. Por allí que los plazos que tienen en mente son mucho más cortos de lo que se cree y Salazar ya ha pedido cita al doctor Pun para que le pueda quedar el fajín.
Pero hay aquí otro problema mayor. Los protestantes moqueguanos han vuelto a hacer la misma práctica que hace algunos meses. Ello nos lleva a preguntarnos: ¿por qué el repertorio de protestas de estos pobladores ha llegado, nuevamente, a lo ocurrido hace algún tiempo? Aquí tendría que analizarse los límites de esta política de firma de actas que no se cumplen y que, para muchos, tienen sabor a mecida. Este ya no es tema del Ministro Hernani, sino de la Presidencia del Consejo de Ministros.
Finalmente, queda claro que la norma por la que reclaman los moqueguanos - y por la que los tacneños van a protestar a partir de hoy - debería darles la razón a los habitantes de este departamento. Lo que no se termina de entender es porque se llegan a estos extremos. Se supone que la democracia implica persuación de ideas, no chantajes con toma de rehenes, por más que, en este caso, se pueda tener la razón. Como alguna vez un viejo y honesto político - de los que aún existen - me dijo: el medio condiciona la resultante. Y aun no sabemos como terminará esta historia.
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