Archivo de 1 Octubre 2008

Yo se que César Hildebrandt tiene adeptos y críticos. Y se que, además de su inteligencia, capacidad para la ironía y la pregunta, a veces convive un espíritu destructivo y lleno de varias fobias. Pero no deja de ser un referente. Y quizás escucharlo sea un modo de reflexión sobre las virtudes y los límites del periodismo. Esta suerte de monólogo registrado por Marco Sifuentes en dos partes refleja una visión sobre el periodismo. En algunas semanas, en este blog, ustedes podrán ver otras. Ya les contaré mayores detalles en los próximos días.


 

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Luego de los cuestionamientos ciudadanos por el tema de los gastos operativos, el Congreso de la República parece inclinarse por una solución: que los gastos operativos pasen a formar parte del sueldo.

Primer posible inconveniente: aumento encubierto y distorsión de la escala salarial

El Comercio hizo números y consultó con abogados laboralistas, con lo que el resultado sería el siguiente:

Actualmente, un congresista percibe 15.600 soles como remuneración bruta. A esta suma se le descuenta el 30% de Impuesto a la Renta. Al final, su sueldo mensual se reduce a 9.900 soles. A este monto hay que agregarle los 7.610 soles por concepto de gastos operativos, pero al aplicarle la retención del 30% de Impuesto a la Renta, quedan 5.320 soles. La suma de ambos conceptos arrojaría un ingreso neto de 15.220 soles.

Si recordamos la negativa de muchos de los legisladores de rendir cuentas claras del dinero que el Estado les asigna por concepto de gastos operativos, es legítimo considerar que este acuerdo no sería gratuito.

Consultado por este Diario, el abogado laboralista Richard Herrera advirtió que con esta fusión se corre el riesgo de que los congresistas ganen más que el presidente de la República, quien, según la escala remunerativa de los poderes públicos, es el que encabezada la lista.

“Los S/.15.220 que ganarían los congresistas son netos, pero el presidente de la República gana S/.16.000 brutos, a lo cual hay que restarle el Impuesto a la Renta. Entonces, terminarían ganando más que el presidente”, explicó Herrera.

Si a esto se le suma la honestidad brutal del vocero humalista Cayo Galindo, quien ha señalado que esto sí es un aumento encubierto, pues las cosas podrían tornarse negras para el Congreso, en cuestión de imagen pública.  Aquí AGP podría tener incluso un punto con el cual atacar a los parlamentarios, lo cual, en el estado de cosas actual, sería contraproducente. De hecho, la distorsión de la escala salarial es algo que no se ha contemplado en el análisis como opción y es algo que, en un Estado que busca reformarse, debería tenerse claro.

Marco Sifuentes tiene otra interpretación, que va de la mano con las obligaciones tributarias, pero que tampoco deja bien parado al Congreso:

Si se aprueba la propuesta, habría que descontar el IR a los gastos (ahora convertidos en “bonificación no pensionable”) y les quedarían 5 320 soles que, sumados al sueldo neto, hace un total de 15 220 soles. Es decir, si las cifras del Mercioco están bien, los congresistas recibirían S/. 2 290 menos que el total anterior. Multiplicado por los 120 congresistas y los doce meses del año da 3 millones 297 mil 600 soles de ahorro anuales. Y así, los otorongos pueden comprarse todo el pollo y los chifas que les dé la gana.

Y aqui viene el segundo posible inconveniente: la pérdida de control sobre los gastos

Ciertamente, la propuesta busca eliminar controles sobre un rubro que, con el pretexto de las labores parlamentarias, es utilizado para cualquier cosa. Augusto Álvarez Rodrich grafica bien el punto en su editorial de hoy:

Lamentablemente, sin embargo, con frecuencia se escuchan explicaciones de los congresistas que indican que el ‘gasto operativo’ les sirve para financiar los pedidos que les hacen sus electores reales o potenciales.

Ayudar a un enfermo, financiar un ginkana, apadrinar una feria, comprarle camisetas al equipo de fútbol del distrito de donde sale la gente que grita en sus mítines, o invitarle un chifa al guardaespaldas y al chofer, son ejemplos que los congresistas creen que es ‘gasto operativo’ pero que en realidad no lo son.

Entonces, la discusión debería ser menos apresurada e ir a tres preguntas para entender mejor el problema:

1. ¿Cuánto debe ganar un congresista, considerando su rango y la escala de sueldos del Estado?

2. ¿Son necesarios los gastos operativos y para que?

3. ¿En caso sean necesarios dichos gastos, como controlar su buen uso: control externo o interno?

Bueno, veremos que pasa mañana. Mi diagnóstico, la verdad, no es muy optimista.

MAS SOBRE EL TEMA:

Henry Pease: Deben eliminarse los gastos operativos en el Congreso

Mariella Balbi: Congreso inoperativo

Enrique Bernales: Se busca institucionalidad

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Para algunos, ego trip. Para otros, un indicador confiable. Lo cierto es que el grupo Apoyo ha institucionalizado como tradición su Encuesta del Poder, que se viene realizando ininterrumpidamente por 27 años. Los resultados de este año, en dos cuadros presentados por Perú.21:

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Comentarios:

1. Las semejanzas entre los líderes de opinión y el público en general:

- La Presidencia de la República es vista como la institución más poderosa del país. Y lo es en términos legales, simbólicos y factuales. De allí que la aprobacion presidencial, en los últimos años, sea tan baja, pues las expectativas sobre lo que puede hacer el Presidente de la República, así como el lenguaje popular y especializado sobre el mismo, son bastante más altos de lo que, en realidad, esta persona puede hacer.

- La importancia de los Presidentes del Consejo de Ministros. Mayor en democracia que en dictaduras. Y, en el caso específico de Jorge Del Castillo, ayudan dos factores: su alto perfil y el hecho de ser el número 2 del APRA.

- El peso del Alcalde de Lima, presente en ambas muestras. Las preguntas específicas con Castañeda Lossio son las siguientes: ¿se debe al cargo en sí o a su peso específico? ¿esta percepción le alcanzará para una carrera política hacia la Presidencia?

- Ningún militar entre los 10 primeros. Curioso en un país donde el Primer Vicepresidente, un ex marino, parece tener bastante influencia.

2. Las diferencias entre los líderes de opinión y el público en general:

- La Iglesia: Cipriani figura en el séptimo lugar para los encuestados de siempre, mientras que para la gente simplemente ni figura entre los 10 primeros. Preguntas sueltas: ¿la Iglesia pierde su peso específico?, ¿es por el “carisma” del personaje?, ¿hay alguna relación con el incremento de los evangélicos?  

- Política vs. empresariado: Para la gente común, los políticos tienen más poder que los empresarios. Para los líderes de opinión, al revés. Pero se repite un nombre: Dionisio Romero, epítome del poder económico en el Perú. Fácil que es porque los Brescia y los Benavides aún mantienen su perfil bajo.

- Vargas Llosa: Presente para el público, ausente para los líderes. Quizás sea porque, a pesar del prestigio de quien debería ser este año Premio Nobel, varios periodistas y empresarios le sienten lejano de los problemas del Perú.

- Ollanta Humala: Fenómeno inverso: nombrado por los líderes, no por la gente. Eso de 16 millones de peruanos en búsca de un candidato sería un título perfecto en estos momentos. Humala, como siempre se supo, representa un malestar, no a él en si mismo.

3. Fujimori: Caso peculiar, pero explicable. Los guiños al APRA y su representación como la encarnación del autoritarismo en un país poco institucionalizado lo hacen ver como poderoso. Triste saber que un delincuente sentenciado mantiene esas cuotas de manejo pero, como sabemos, las mafias también son un poder. Habrá que ver como le va con las sentencias de los próximos meses.

4. Sectores:

- Sinceramiento de la encuesta al recoger a profesiones antes no incluidas: lobbistas, artistas, deportistas y maketeros. Y en el ítem de artistas, la inclusión de personajes como Fernando de Szyzslo al lado de Gisela Valcarcel o Magaly Medina.

- El poder de PPK: Ya no está en el MEF, pero sigue siendo el más influyente. Tal vez por su peso específico, tal vez porque sus dos sucesores han tenido perfil bajo.

- Abogados: La sorpresa no es el repetitivo primer lugar de Jorge Avendaño, sino que por primera vez en mucho tiempo tengamos a dos jueces en la lista: Francisco Távara (presidente del PJ) y César San Martín, presidente de la sala que juzga a Fujimori. César Nakasaki eleva su puesto en comparación al año pasado.

- Congreso: Sin variaciones mayores, salvo entre los apristas. Lo cierto es que, a diferencia del año pasado, no hay ningún congresista de la oposición en la lista. Signo de los tiempos.

- Intelectuales: La lista que menos varía. Y no se ve un recambio generacional ad portas.

- Periodistas: En su día, digamos que las cosas no han variado mucho, salvo en televisión, donde Rosa María Palacios ha tomado el liderazgo. ¿Cambiarán las cosas con los giros mediáticos de las últimas semanas?

Y ustedes, ¿qué opinan de la encuesta en cuestión?

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