Archivo de 29 Setiembre 2008

El sábado comenté que era muy probable que El Comercio tuviera un giro político hacia la centroizquierda, luego del nombramiento de Francisco Miro Quesada Rada como director. Y aunque deberán pasar más días para percatarnos si es que el giro va en serio, lo cierto es que la página de Opinión resulta ser, por lo menos el día de hoy, bastante más “cívica” de lo normal. En los editoriales, el caso del procesamiento al alcalde de Pucallpa Luis Valdez por el asesinato del periodista Alberto Rivera (uno de los casos más groseros de impunidad en el país) y su audiencia pública sobre problemas en el sistema de justicia lo evidenciarían.  

Pero lo que me ha llamado más la atención es la columna del propio Francisco Miro Quesada, en la que habla sobre la posibilidad de la revocatoria presidencial. Luego de todo un rollo largo sobre la democracia y el poder - que conviene leer para comprender la Encuesta del Poder de Apoyo que sale hoy - dice estas frases, impensadas en El Comercio hace solo unos días:

Un grupo de ciudadanos ha planteado la revocatoria del presidente en nuestro país. Es una propuesta política y democrática, como muchas otras, por ejemplo la de los congresistas. Pero para que proceda se tendría que reformar la Constitución, porque de acuerdo con nuestro ordenamiento constitucional, solo pueden ser revocadas las autoridades regionales y municipales.

 

Ha causado preocupación esta propuesta argumentándose que puede generar inestabilidad política y afectar la gobernabilidad. Sin embargo, para lograr un equilibrio entre el poder del pueblo y el poder del presidente, la solución a mi modo de ver es que se establezcan causales, de esta manera el presidente solo podrá ser revocado en caso que incumpliera esas causales. Así como las autoridades tienen límites en el ejercicio del poder, también el ciudadano debe tenerlos.

Hace pocas semanas se habría satanizado esta propuesta de revocatoria presidencial, en lugar de hacer lo que hace FMQ, que es colocar la misma en su justa dimensión y limitarla a causales específicas, que sería la única manera real que un mecanismo como la revocatoria - que es una forma de decirle al Presidente, “oiga, no lo está haciendo bien” - pueda funcionar en un país como el nuestro en el que, por un lado, una figura como esta, sin controles o causales específicas, podría generar gran inestabilidad y, por el otro, en el que el Presidente de la República es visto como un monarca en nuestro país, tanto en términos legales como culturales.

¿Los oficialistas llamarán “humalista” al nuevo director de El Comercio?

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