
(Este post quizás me saldrá algo personal, pero creo que, en este caso, bien vale la pena)
INTERNET
Hace un par de semanas, el router de mi cuenta en Speddy hizo caput, a pesar que algunas horas antes había estado funcionando perfectamente. Llamada a Dr. Speedy para ver que pasaba y la recomendación: consigan un router en Telefónica para que vía telefónica les ayudemos a configurarlo. Los viejos fueron a la oficina más cercana y no tenían stock. Regresaron y la siguiente llamada a Dr. Speedy fue contestada por una chica que se negaba a dar el pase para comprar el router a través de ellos - que fue la otra solución que nos dieron -, por razones que hasta ahora no me logro explicar. Luego de reclamos y anuncios de “me voy a la competencia”, finalmente la persona que atendía la llamada nos dio el pase. Eso sí, 5 días sin Internet, que, obviamente, exigimos que no nos cobraran.
Dos días antes que me entregaran el nuevo router - que, a decir verdad, funciona mejor que el anterior - llamé a Dr. Speedy para que me dijeran como iba el procesamiento de mi pedido. Me atendieron cordialmente pero, oh sorpresa, a los dos minutos me llamó un operador de la Telefónica para hacerme una encuesta sobre el servicio que me habían dado. Evidentemente, le expresé mi queja por lo que había sido el maltrato de hacía unos días y, claro, algunas sugerencias sobre buen trato al cliente y mejora del servicio de Internet que, digamos, podrían ser aprendidas en el próximo entrenamiento del equipo de Telefónica. Aparentemente, las tomaron de buen grado. ¿Si las aplicarán? Ahora tengo mis dudas.
Hace un par de días, la conexión de Internet vía Telefónica se interrumpió por algunas horas. los españoles dijeron que era una falla regional, pero Sandro Marcone de la RCP nos indica que algo más que fallas tecnológicas hubo en este problema y ellas tendrían que ver con la poca capacidad de previsión de la empresa para afrontar las mismas. Ello me recuerda a lo que ocurrió con las comunicaciones durante el terremoto del año pasado (donde, curiosidad, lo único que no se cayó fue Internet). Mientras que Hector Daniel nos da una explicación técnica que, sin dejar de responsabilizar a Telefónica, pone las cosas en cierto equilibrio.
Por cierto, Osiptel ya señaló que podría haber sanciones a Telefónica.
MOVISTAR
Mi celular era Bell South y, con la absorción de la compañía por Telefónica, obviamente, mi celular pasó a esta compañía. Primera dificultad con el cell: finales del 2006, un buen día, mi celular simplemente no prendió. Ir a la oficina de Telefónica a dos cuadras de mi casa para que me digan “señor, su celular está muerto y tenemos que cambiarlo por otro. La falla en el equipo es “de origen”. Se demorará 5 días porque hay que sacar los equipos de la aduana”. Se imaginan, vísperas de año nuevo, yo con necesidad de comunicarme con medio mundo y con ganas de estampar contra la pared a los españoles.
La segunda, ya se imaginan, fue el día del terremoto, que me releva de mayores comentarios. Salto rápidamente a la tercera: hace 4 meses, luego de grabar un video con un amigo, me llama el entonces enamorado de una amiga para preguntarme un fono, respondo el pedido, cuelgo mi celular y, a los 20 minutos, noto que se había apagado. Al prenderlo, noto que los números que estaban grabados en el teléfono - los del chip se salvaron - se habían borrado. ¿Motivo? Solo Dios y la Telefónica saben. En esos momentos agradezco mantener la agenda a mano para la mayoría de teléfonos.
Ayer, a las 7:30 pm, en Pueblo Libre, cojo mi celular para ver la hora y el mensaje “SIM no disponible”. Tuve que sacar el chip, volverlo a poner, prender de nuevo el celular para que, oh maravilla, vuelva a tener comunicación.
Luego de esto, estoy pensando seriamente migrar a la competencia (y ello que no reporto la serie de veces que he querido llamar a alguien y, simplemente, la llamada no entraba).
COLOFON
Fallas en el servicio como las antes reportadas son letra común todos los días. Y, de hecho, las oficinas de Telefónica, Osiptel e Indecopi están plagadas de quejas como ésta. El problema es que hay algo que no está funcionando bien, tanto en el servicio como en el procesamiento de reclamos, lo que hace que el usuario de servicios públicos como estos - por más que estén en manos privadas - se sienta evidentemente descontento.
Sin duda, creo que algunas cosas buenas ha traído la Telefónica, pero las condiciones en que se negoció su venida fueron las causantes de que brinde el servicio que brinda. Si el Estado tuviera la capacidad suficiente para renegociar condiciones y sobre todo, regular mejor el mercado de telecomunicaciones, abusos con los usuarios como los antes mencionados podrían evitarse. Y si los usuarios dejamos de vernos como clientes y más como ciudadanos, evidentemente, algunas cosas podrían ciertamente mejorar. De lo contrario, post como este o quejas como las que escucho en las colas para pagar los servicios de Telefónica seguirán siendo el pan de cada día.