Archivo de 19 Setiembre 2008

No me extraña que el Congreso de la República le haya negado a Perú.21 la información sobre los gastos operativos de 5 congresistas. Y menos aún que lo haya hecho con el mismo pretexto que le dio a Rosa María Palacios hace algunos días. Y tampoco será raro que el nuevo Director de Administración del parlamento me niegue mi solicitud de información sobre el primer vicepresidente Luis Giampietri.

¿Por qué? Ensayo una respuesta. Pues básicamente porque en el Perú nuestros funcionarios públicos, electos y no electos, no están acostumbrados a rendir cuentas a la población que los eligió y/o paga sus sueldos con sus impuestos. La carencia de ciudadanía efectiva en el país, sumada a la situación casi de impunidad con la que parecen vivir el Presidente, los Congresistas y demás, hacen que se generen temores una vez que se produce una campaña para que se hagan más transparentes las cosas en la política peruana.

Peor aún, algunos temores crecen más, como señala Laura Arroyo Gárate:

Pero, ¿qué es lo que ocurre que incluso con ley incluida la información se guarda bajo siete llaves? Por un lado podría pensarse que el gobierno se muere de miedo ante la palabra transparencia no solo por lo que ella implica, sino por las consecuencias que podría tener que la ciudadanía realmente tenga presente los derechos que tiene. Si me pongo en los zapatos de García (¡que desastre!) debo admitir que se empieza por una campaña que pide gastos operativos, lo cual es legal y legítimo, pero que de hechos no queda solo en eso ya que, logrado ese primer objetivo, uno piensa en lo que se puede avanzar. Y ello es positivo para nosotros, pero incomodísimo para el gobierno de turno.
El problema para los políticos es que algo ha cambiado en el Perú y, por lo menos para un grupo de ciudadanos, la transparencia en el ejercicio del poder sí importa. Ya vemos los costos de lo que fue una dictadura corrupta como la de Alberto Fujimori. Y, en democracia, con todos los controles activos, es necesario que cada uno de nosotros pueda tomar conciencia de que, si no controlamos al poder, nos van a estafar de lo lindo.
A raíz de lo que sería una posible negativa al pedido masivo de bloggers que se han sumado a la campaña Adopte a un Congresista, Alfredo Vanini ha dejado un comentario bastante interesante sobre que hacer ante una respuesta como ésta:
¿Qué hacer? Una idea podría ser contraatacar por el lado legal y demostrar la ilegalidad de este rechazo e insistir e insistir. Esto por el lado jurídico. Por el lado periodístico se podría investigar a fondo y por otras vías los gastos de estos señores para demostrar que se encubre algo al negarse a dar la información (cosa que es lo más probable). Tres, y por el lado ciudadano, se podría empapelar la ciudad con la foto de cada uno de estos congresistas con el texto: “Congresista que no cumple con la ley” o “Se niega a responder al pueblo” o “¿Cuánto plata de los peruanos gasta usted? o algo así. Así como nos llenan la ciudad cuando hay elecciones, creo que también nosotros podríamos pegar afiches exigiéndoles nuestro derecho y desenmarcararlos. Hágamos una chancha para los afiches: yo me apunto encantado. En fin, acciones simples, directas y constantes hasta obtener de ellos lo que nos corresponde saber por ley. Las leyes están hechas para cumplirse, y mucho del drama peruano es que las leyes no se cumplen.
Sobre lo primero, es claro y aquí lo reiteramos. La Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública solo restringe el acceso cuando se trata de: a) información cubierta bajo seguridad nacional, b) intimidad personal o c) un procedimiento sancionador. Ello no ocurre en el caso de una auditoría, por lo que la excusa dada por el Congreso es inválida y, tanto el Presidente del Poder Legislativo como el Director de la Oficina de Administración - ahora, el señor Víctor Guerrero de los Ríos - son responsables por ello. Por cierto, nos queda la demanda de hábeas data. En su momento, ya les comentaré sobre esta alternativa.
En cuanto a lo segundo, Prensa Libre obtuvo la información por otras vías que no eran la Ley de Transparencia. Y tal parece que será la buena voluntad de funcionarios del Congreso la que nos brinde más información.
Y referido a lo tercero, bueno, por lo pronto, creo que iremos preparando nuestros banners con un nuevo mensaje: Congresista poco Transparente.
Luego los otorongos se quejan sobre porque el Congreso tiene la aprobación que tiene. Ahí tienen una respuesta.
DOS VIDEOS SOBRE EL TEMA:

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Foto: Erick Campos

Ayer comentamos un reportaje de Caretas en el que se indicaba la posible venta de Panamericana Televisión a un empresario bastante cercano al clan Sánchez Paredes, investigado por narcotráfico.

Paola Ugaz ha indagado más sobre el tema y, de lo escrito por ella, hay varias preguntas que quedan sueltas, en relación a esta posible operación que, como ella misma dice, fue alertada a los Schutz por un rival económico de Lorenzo Souza Debarbieri, el posible comprador de Panamericana.  Veamos cada interrogante.

1. ¿Quién es el verdadero dueño de Panamericana Televisión?

Ugaz señala claramente que, a estas alturas, es díficil saberlo. Y ello porque entre Genaro Delgado Parker y los Schutz se han licuado varias veces las acciones de modo mutuo.

Lo cierto es que la versión más verosimil sobre las acciones la tuvo Fernando Vivas hace algunos años, en la que señaló que Ernesto Schutz Landázuri se asoció con la sucesión Héctor Delgado Parker y con Manuel Delgado Parker para sacar del camino a un hijo extramatrimonial de Héctor, cuyo porcentaje de acciones, sumados a los de Genaro, hacían que tuviera el ex mandamás de Panamericana tuviera que ejercer su derecho de preferencia. Como Martín Delgado Salinas fue sacado de esta operación por un proceso sobre sus acciones, GDP no ejerció la opción de compra y Schutz se hizo de las acciones.

2. ¿Cómo fue la operación de negociación?

En Reportaje al Perú se indica que la operación habría sido recomendada por gente allegada a Delgado Parker, del siguiente modo:

El grupo (asesor de GDP, nota de DTP) elaboró un informe en el que se realizaba una valorización  del canal que ascendió a 100 millones de dólares y en la elaboración de una propuesta de contrato de 5 páginas, en la que se determinaba la “venta gradual” del canal de la avenida Arequipa donde el primer pago iría a GDP, luego a Shutz y la tercera parte, consistía en la compra de un porcentaje que GDP tenía la opción de retener con la idea de no desprenderse del canal de sus amores, y convertirse en el socio del futuro comprador.

Así, desde enero pasado, GDP ha ofrecido el canal 5 a diversos grupos interesados entre los que han desfilado, Brany Zavala, Azteca TV ( a través de Ricardo Ghibellini), O’Globo de Brasil, el grupo La República, el grupo Dyer y el propio Lorenzo Souza, que en un principio se presentó solo ante los chicos de Panamericana.

Desde ese momento, Souza se vendió como el hombre ideal para lograr lo que se veía como imposible: que GDP y Shutz lleguen a un acuerdo económico, pero le pidió tiempo para concretar dicha tarea.

Souza habría llegado ya a un preacuerdo con Delgado Parker. Pero aquí vino el suceso extraño:

Lo que le ocultó Souza a GDP, es que cuatro días antes, el 6 de setiembre, entre sashimis y sushis del Costanera 700, se había reunido con Simón Sánchez Alayo que llegó en el vehículo ROP-403 (BMW blanco X-5), con Orlando Sánchez Miranda en el vehículo ROS-580 y Augusto Larco; donde finiquitaron un supuesto trato de compra de acciones que ascendía a 42 millones de dólares.

El nexo entre los Schutz y los Sanchez Paredes, existiría a través de una pareja sentimental de uno de los hermanos Sánchez Alayo.

De acuerdo a los allegados a Souza, esta operación fue planificada a la perfección y en la que todos salían ganando: Schutz se queda con su plata y sale del casi eterno litigio con GDP, Genaro también se iría y los Sánchez Paredes tendrían –por fin- un medio a su disposición.

El tiro a Souza, que ha dado mas de tres versiones, de esta supuesta compra: que lo pagaría con su plata; que lo harían dos empresas norteamericanas ó que aún no tiene nada concreto, parece que le salió por la culata; porque el caso Panamericana es tan enmarañado, que la única salida legal posible es elaborar nuevos documentos donde se plasme el acuerdo Schutz-GDP y se parta en dos partes iguales, la posesión del canal para que cada uno reciba la mitad de la futura compra.

Y, además, los Schutz han negado cualquier negociación con Souza. La versión de ellos es que esto es una cortina de humo tejida por Hernán Garrido Lecca, amigo de Genaro y protagonista de una reciente presión contra el área de prensa de Panamericana para que lo traten bien.

3. ¿Quién es Lorenzo Souza Debarbieri?

De lo que se conoce de él, se trata de un empresario dedicado al rubro turístico, siendo dueño de Peruval, una empresa que ha tenido litigios sobre su control hace poco tiempo, disputa en la que incluso hubo matones de por medio.  Souza tambien estuvo vinculado a Lan Perú y ha sido coautor del libro El Capital Ausente, una suerte de repaso histórico de la economía peruana.

Pero el dato más resaltante sobre este personaje lo consignó el diario La Primera, dado que fue mencionado en el Informe Kroll hecho sobre el patrimonio de Alberto Fujimori. Allí se le puso como uno de los personajes a investigar:

“Lorenzo Souza y Peruval. Kroll investiga con énfasis a ese empresario peruano. Sobre todo el papel de su empresa en las privatizaciones durante los años 90. “Las fuentes señalan con certeza que existían relaciones comerciales y de amistad entre el Grupo Peruval y Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y otros funcionaros del gobierno”, dice el informe”.

 

En Cusco, se registra que tiene un proceso penal, e incluso fue detenido y se dio a la fuga una vez que fue capturado, hace apenas dos meses. Digamos, candidato a canonización no es.

Como vemos, aun hay bastante madeja por desenredar.

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