La huelga médica llegó a su tercer día, con un incidente entre los médicos y el Ministro de Salud, Hernán Garrido Lecca. Como dice cierto narrador deportivo, hablan las imágenes (vía Perú.com):
A la paralización se han sumado los médicos de Essalud, cuyos dirigentes gremiales han acusado a Garrido Lecca de usar a los pacientes para enfrentar a los médicos con la población.
Yendo al fondo de la paralización, dos visiones contrapuestas se han visto enfrentadas. De un lado, aquella que enfatiza el carácter público de los servicios de salud - y el descuido por parte del Estado sobre esta materia - y como el mismo, conforme se asciende en capas sociales, se vuelve más privado. De otro lado, la visión que señala que los estímulos a los médicos y la mala atención de los hospitales del Estado y del seguro social es responsabilidad no precisamente de los máximos directivos del Ministerio de Salud o de Essalud. Los comentarios de Roberto Bustamante y Marco Sifuentes, en la blogósfera, han encarnado dichos pensamientos:
Nótese que ni siquiera están pidiendo un aumento, sino que se aumente el bono extra que les pagan si atienden a más pacientes (dentro de su horario regular, no por horas extra). Uno imaginaría que la idea es que un médico del seguro del Estado debería atender a la mayor cantidad posible de personas, sin que esto signifique una merma de la calidad de la atención y sin necesidad de que haya un bono que los incentive. Pero, bueno, les dan el bono y ahora paran porque no es suficiente.
Disculparán que haya amanecido poco demagógico, pero si alguna vez han padecido el seguro social supongo que también les costará entender reclamos así. Por supuesto -aquí viene el mantra del blog otra vez- seguramente lo justo se encuentra a medio camino entre sus reclamos y lo que están dispuestos a ceder los jefes de Essalud. Lo mismo, al parecer, ocurre con los médicos del Minsa (vean diferentes portadas de la prensa al respecto aquí, aquí y aquí). La ventaja para los huelguistas del ministerio de Salud es que ellos tienen como adversario a Garrido Lecca. Y eso, de por sí, ya los hace ganadores.
Lo de la huelga médica era algo que se venía. Tanto el sistema público de educación como el de salud han colapsado hace tiempo, y nadie sabe qué hacer con ellos. Ciertamente, en ambos sistemas se ha priorizado (mal) la lógica del servicio social, de la atención a los más necesitados, los más pobres, pensando tal vez que los que tienen plata pueden acceder al sistema privado (una suerte de sistema híbrido, donde aquellos que van escalando niveles socioeconómicos dependen cada vez menos del estado). Es decir, ser menos pobre te aleja de la “ciudadanía” y te convierte en cliente. Se manejan los ministerios de salud y educación como si fueran programas sociales, y no como entes prestadores de servicio público.
Encima, se plantea tugurizar el servicio, aumentando tanto la cantidad de pacientes por turno médico y ampliando las horas de trabajo. Si uno revisa los comentarios aquí o allá, notará que la población está muy enfadada con los médicos, llamándoles aprovechados, entre otras cosas. Uhm. No es gratuito. El médico termina siendo la cara mala del sistema. Y el ministro Garrido se ha aprovechado de eso en su “campaña por una mejor salud”. Entiendo totalmente que quieran vacarlo. No entiendo para nada a Federico Salazar convirtiéndose en mediador en el noticiero de la mañana y reprochándole a los médicos su pedido. De periodista a cura.
Vayamos por partes. Coincido con Roberto en que no existe una política de salud pública. De hecho, dos signos evidentes de ello son el bajo presupuesto que ha tenido el sector durante este gobierno y la presencia de dos ministros altamente inoperantes, como Carlos Vallejos y Hernán Garrido Lecca. Las grandes inauguraciones de nuevos hospitales han sido dejadas a Fernando Barrios, presidente de Essalud y amigo del Presidente de la República. Y sí, se ha dejado de lado un aspecto importante: que la salud pública y el seguro social son utilizados por la clase media, la cual no necesariamente puede pagar (o requiere) un seguro privado. Por ello es que se prioriza la atención masiva vía el Seguro Integral de Salud - lo que no está mal per se -, pero en detrimento de un servicio de calidad que cubra de mejor manera los problemas sanitarios del país.
Y nuevamente se cometió el mismo error que Constantino Carvallo advertía en torno a la educación: hacer un “intento” de reforma sin tomar en cuenta a los actores y menospreciándolos. Las visitas inopinadas de Garrido Lecca, pretendiendo presentar a los médicos como si fueran una manga de holgazanes, han culminado en la agresión del día de hoy. Pura y baja politiquería.
Sin embargo, creo que Marco acierta en colocar el tema de la falta de calidad humana de algunos médicos - y, yo diría, de administradores y personal administrativo de hospitales - que todos alguna vez hemos padecido. Hay cuestiones en las que, sin duda, el MEF deberá soltar el codo, sobre todo, para mejorar la infraestructura de salud y cumplir con los compromisos pactados por los médicos. Pero la falta de estos implementos no deja de lado que la calidad de atención, en términos estrictamente de trato, es pésima y ello no se debe a una falta de sueldos o de estímulos, sino a una carencia de compromiso con el trabajo que vienen llevando a cabo. Ello no se cambia con plata, sino que parte de un tema de mística profesional que uno no sabe si con este Ministro o este Presidente de Essalud se tendrá en cuenta.
La salud es un derecho humano. Que no se les olvide a todas las partes en conflicto.




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