Conforme los dias avanzan, uno comienza a preguntarse por algunos cambios en la política y la economía peruanas. Ya no es solo saber si el polló finalmente bajó de precio o si el aceite sigue subiendo - cuestión que a todos nos tiene bastante intranquilos - sino el ver como algunas orientaciones económicas de antaño se vienen dejando de lado, al menos en apariencia.
El primero en hacerlo en estos días es el ex presidente Alejandro Toledo. De visita en Lima por algunos días, para celebrar el aniversario de Perú Posible, el posible candidato presidencial se mandó con un repertorio contra el gobierno que le da en la línea de flotación económica. Ayer lo escuché en Prensa Libre y fue bastante crítico con García. Un resumen de lo que ha dicho en estos días, en el editorial de Álvarez Rodrich:
En ese camino, este fin de semana le dijo al presidente Alan García, con micrófono en mano para que se oiga bien, y con la música de fondo de “urgente, urgente, Toledo presidente”, que: “El Perú no está en venta”, “usted no es el dueño del Perú”, “lo han elegido para gobernar el Perú, no para regalarlo a sus socios”, “el Perú es más grande, más profundo, más generoso, más guerrero que sus amigos ricos de los que se rodea ahora”, en fin, como se ve, artillería pesada que coronó con la amenaza de mover las calles si el gobierno observa la derogación de la ley de los decretos selváticos.
La cuestión no siguió allí. En una entrevista al diario paraguayo ABC, Toledo dio algunas redefiniciones sobre su postura económica y política:
–¿Podría ser el socialismo del siglo XXI una amenaza?
–No hay ningún socialismo del siglo XXI. Yo tengo demasiado respeto por las izquierdas de Latinoamérica, como para pensar que Chávez es de izquierda.
–¿Por qué?
–Soy respetuoso del socialismo o del comunismo de Fidel Castro, no lo comparto, pero tiene contenido. Yo soy socialista como lo es el presidente Lula, como la presidenta Bachelet, el presidente Vázquez, ellos sí tienen contenido, Chávez solo tiene plata.
Al acercarse a la socialdemocracia - pues es allí donde en realidad se ubican los presidentes mencionados - Toledo no solo manda un mensaje al exterior, en el que queda claro que Hugo Chávez no es su pata, sino que, en realidad, intenta terminar de reubicarse en la política peruana, en un espacio bastante lejano de lo que parecen ser las ideas de Alan García. Digamos, decirle a la gente que no deja de tener preocupaciones sociales y a los empresarios que no deja de creer en el mercado. Todo ello en el terreno del cálculo político, pues quienes recordamos bien el gobierno de Toledo, sabemos que, sin llegar a los extremos de Alan, tan lejos de la CONFIEP no estuvo.
El gobierno ya acusó el golpe. Ministros se le van encima, en el Congreso se reactivan acusaciones y los amanuenses de García atinan a recordar que Toledo estudió Educación Económica y no Economía, algo que era conocido hace buen tiempo. Error total, porque le han dado en la yema del gusto a un personaje que funciona mejor con entornos adversos antes que cuando las condiciones le están dadas para tener éxito.
Claro que cuando Toledo entre a la lid electoral - porque no tengo duda alguna que estará en el partidor del 2011 - habrá que hacerle las preguntas consabidas: si ha aprendido de sus errores políticos, si ha dejado la frivolidad a un lado, si tendrá un mayor acento social y si hará las reformas que dejó pendientes de su anterior administración. Hasta el momento, este parece ser un primer intento de giro electoral.
Pero si ya Toledo sorprende definiéndose como socialdemócrata, ver el titular de hoy de Gestión - por cierto, ¿para cuando una versión gratuita en la web? - me sorprendió a medias. Según informa el diario de economía y negocios, el Partido Aprista Peruano ha presentado un proyecto de ley para limitar la inversión extranjera en algunas áreas.
En efecto, entrando a la web del Congreso, me topo con el proyecto de Ley 2665/2007-CR, presentado nada menos que por el almirante Luis Giampietri, primer vicepresidente de la República. El proyecto busca la modificación de la Ley Marco para el Crecimiento de la Inversión Privada, una norma que data de tiempos de Fujimori, estableciéndose que “el Estado en resguardo del interés nacional podrá aplicar en casos excepcionales, medidas restrictivas para acceder a los mercados” y podrán adoptarse medidas proteccionistas similares a las de otros países en defensa de la inversión nacional.
El documento, aunque tiene una matriz económica, no deja de estar marcado por la impronta castrense del almirante, dado que vincula mucho el tema de las empresas estratégicas y de las nuevas amenazas a la seguridad exterior del país con el tema de la protección de la inversión nacional y con mencionar que el mercado no lo es todo. Y aquí hay un giro que no deja de ser contradictorio, de un lado, con la propia orientación económica del gobierno y, de otro, con el papel de Giampietri como presidente de APEC Perú 2008, evento que supuestamente va en la línea de una mayor apertura económica y comercial.
Ambos sucesos, sin dejar de tener en cuenta que se han debido a intereses particulares de por medio - lo electoral y lo castrense, en cada uno de estos casos -, nos vuelven a poner la pregunta sobre la cabeza: ¿cuál es el modelo económico que tendrá el Perú en los siguientes años? El 2011 vuelve a aparecer como un momento en el que la duda puede ser resuelta o, como ahora, nuevamente postergada.
MAS SOBRE EL TEMA:
El Instituto Peruano de Economía explica porque el proyecto Giampietri es nefasto






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