
Si algo debo agradecerles a los lectores de este blog es que, además de los comentarios que dejan, también envían buenos datos que, una vez que puedo corroborarlos, se pueden lanzar por esta vía.
El dato va como sigue. El País de España sacó un editorial sobre las primeras medidas del nuevo presidente paraguayo Fernando Lugo, sacerdote proveniente de la Teología de la Liberación. El texto es del jueves 22 de agosto de 2008:
Hace hoy justo una semana el ex obispo Fernando Lugo asumió la presidencia de Paraguay, con dos principios fundamentales de credo político: honestidad y austeridad. Lugo, que venció las elecciones presidenciales el pasado abril al frente de una heterogénea coalición de izquierdas llamada Alianza Patriótica para el Cambio, con lo que se puso fin a 61 años de poder absoluto del Partido Colorado, quiere, al parecer, moverse con prudencia sin precipitar choques con la minoría político-empresarial que controla el depauperado país suramericano de seis millones de habitantes.
Es inteligente de su parte no provocar inmediatamente grandes convulsiones -la prudencia quizás venga influida de su pasado eclesiástico-, pero debe ser consciente de que si realmente quiere realizar las transformaciones radicales de transparencia y honradez que Paraguay necesita, y que el nuevo jefe del Estado ha prometido, va a tener que enfrentarse a los sectores privilegiados.
De momento, el nuevo presidente ha constituido Gobierno y relevado al jefe nacional de la policía. Antes de su investidura anunció que tenía intención de decretar una subida de impuestos, llevar a cabo una reforma agraria (apenas 200 familias poseen el 70% de la tierra), perseguir el contrabando y mejorar el nivel de vida del funcionariado y de la policía para tratar de erradicar el gran cáncer de la corrupción rampante generada por el poder omnímodo del Partido Colorado.
Las expectativas que ha generado el cambio son enormes. Más del 75% de los paraguayos cree que el país mejorará con el Gobierno de coalición y el 60% piensa que los resultados de la gestión del nuevo presidente se notarán muy pronto. Así, pues, la presión social va a hacer muy difícil a Lugo moverse con cautela, pero tendrá que bregar duro para sacar leyes de un Parlamento en el que los colorados siguen siendo la primera formación.
Lugo pretende moverse en la ambivalencia de un modelo de izquierda que no será copia exacta del de Venezuela, Bolivia o Ecuador, pero tampoco de Brasil, Argentina o Chile. Con los brasileños tendrá que resolver, como ya anticipó durante la campaña, la delicada papeleta de revisar la tarifa de suministro eléctrico que prácticamente Paraguay vende a sus vecinos a precio de coste. El nuevo mandatario paraguayo quiere acabar con ese privilegio que goza Brasilia desde 1973.
Pues bien, hoy lunes 25 de agosto de 2008 La República se manda con un editorial también sobre Fernando Lugo. Y si bien no utiliza exactamente los mismos términos, pues queda claro que las ideas y el orden de enunciar las mismas son bastante parecidos:
Se cumplen 10 días desde que Fernando Lugo –ex obispo católico que colgó la sotana para dedicarse a la política en beneficio de los pobres– asumió la presidencia de Paraguay con un mensaje en el que definió como pilares de su gobierno los principios de honestidad y austeridad. Como se sabe, Lugo venció en las elecciones generales de abril a la cabeza de una heterogénea coalición de izquierda, la Alianza Patriótica para el Cambio.
El triunfo de Lugo acabó con 61 años de poder absoluto del Partido Colorado, el más cercano equivalente al PRI cuando era partido identificado con el Estado, pero con todos los defectos de la agrupación mexicana y ninguna de sus virtudes. Lugo, con un mensaje político de cambio, ha de moverse con cuidado para avanzar sin alienarse por ahora a la minoría político-empresarial que es dueña del país y la maquinaria burocrática del coloradismo.
Este inicio con cautela para no abrirse frentes innecesarios acaso sea imprescindible en este momento de transición, pero el nuevo mandatario ofreció transformaciones marcadas en la sociedad paraguaya y si decide hacerlas deberá chocar, más temprano que tarde, con los intereses de los sectores minoritarios privilegiados. Por el momento, el nuevo Presidente ha constituido un Ejecutivo plural y ha destituido al jefe nacional de la policía, implicado en casos de corrupción.
En la plataforma electoral de Fernando Lugo figuran la realización de una reforma agraria (200 familias de la oligarquía poseen el 70% de las tierras cultivables del país), la persecución del contrabando –que es un vicio nacional a partir de las amplias zonas fronterizas de este país mediterráneo– y erradicar la corrupción tolerada y auspiciada por el poder inmenso acumulado por el Partido Colorado.
La expectativa que provoca Lugo en los seis millones de paraguayos puede medirse en función de ese 75% que considera que el país mejorará con su gobierno y ese 60% que espera que los primeros resultados de la nueva gestión presidencial se hagan sentir muy pronto. Pero esta espera puede resultar contraproducente en su afán de pretender resultados inmediatos. Máxime si se recuerda que el gobierno no es mayoritario en el Congreso, en el que los Colorados siguen siendo la primera fuerza. Por lo pronto, ya se han registrado invasiones de tierras
Si bien el gobierno de Lugo forma parte de los regímenes de izquierda elegidos por vía democrática en el continente, el antiguo obispo intenta situarse en un camino intermedio similar al de Uruguay. No busca una repetición de Venezuela o Bolivia y tampoco siente atracción por Argentina, Chile o Brasil, con quien tiene un contencioso por resolver, pues quiere revisar los costos de la energía eléctrica generada por Itaipú, que vende desde 1973 a su gigante vecino a precio de costo. Lugo quiere invertir la nueva cuota en desarrollo. Le deseamos suerte.
Saquen ustedes sus propias conclusiones.




Entradas (RSS)
25 Agosto 2008 a las 4:06 pm
Bueno que se puede esperar de un periodico en el que trabaja un caricaturista pagado por el gobierno aprista con el dinero de los peruanos
25 Agosto 2008 a las 4:57 pm
Como quiera que siempre es conveniente recurrir a la fuente procedí a revisar el texto del Editorial de La República del día de hoy (pag 18). Dígase de paso leo ininterrumpidamente La República desde su primer número. Encuentro que, efectivamente, el texto en lo fundamental ha sido reproducido tal cual. Eso no está bien. A propósito de La República, puedo observar que el Señor Marcos insiste en hacer gala de su compromiso político, no solo ni fundamentalmente con el partido aprista sino sobre todo con el perverso modelo en curso. Señor Marcos ¿No le da verguenza? Si desea apoyar a los gobiernos de turno está en su derecho, para ello existen espacios naturales. Una vez más: el caricaturista político tiene como natural misión el cuestionamiento del poder político, sea este del color político que fuere. Es ese su rol social, no otro.
25 Agosto 2008 a las 9:22 pm
Los editorialistas de la República, son unos ociosos, eso es lo que se ve y es lo menos que se puede comentar. Soy asiduo lector de La República, del diario de “papa” Mohome, rebelde, protestón y de una linea clara de oposición a los gobiernos de turno y a la corruptela. Este periódico de hoy me llena de desaliento. Lo busco y no lo encuentro y es que claro, Mirko Lauer es amigo de Alan Garcia y Alfredo es ademas de amigo un asalariado del gobierno alanista, un asalariado solapa, que no engaña con sus mensajes a favor del gobierno y que intenta seguir igual, es decir solapa y sin arrugarse. No la vergüenza es ajena, el caricaturista de los calatos es un sinvergüenza.
26 Agosto 2008 a las 10:55 am
SE VE Q TRABAJAN MUCHO EN LA REPUBLICA.
ACERCA D ALFREDO EN CUALQIER MEDIO D COMUNICACION CON INDEPENDENCIA LO BOTABAN A PATADA.S