Archivo de 30 Agosto 2008

No me parece un tema nada frívolo o meramente de farándula la serie de cuestionamientos alrededor de Bailando por un Sueño, el programa televisivo más exitoso del año y que ha permitido a Gisela Valcárcel tener un retorno triunfal al medio del que hace 3 años tuvo que alejarse por bajo rating.

Y no lo es solo porque la ética no solo sea un asunto de lo político o de facetas aparentemente serias de la vida, sino también porque hay un tema legal de por medio.

Para quienes no están al tanto, en el Perú los concursos o promociones comerciales están normados por el Reglamento de Promociones Comerciales y Rifas con Fines Sociales, dictado por el Ministerio del Interior. Esta norma establece que este tipo de eventos requiere de una autorización de la Dirección General de Gobierno Interior, para la cual se debe presentar una serie de documentos establecidos.  Asimismo, Gobierno Interior verifica que los premios se entreguen a tiempo, para lo que la empresa promotora debe presentar una serie de documentos que acrediten dicha entrega. Además, existen sanciones de tipo administrativo por el incumplimiento de estas normas, independientemente de los delitos en los que se pueda incurrir en este tipo de casos.

Por tanto, el realizar una acusación contra un concurso como Bailando por un Sueño, en el que los televidentes pueden acceder a ganar premios por sus votaciones telefónicas, no debe ser puesto a la ligera, dado que lo que ocurra puede tener serias implicancias legales para Panamericana Televisión y la empresa productora de Gisela.

Viendo el fondo del asunto, las acusaciones se dividen en dos. El hecho del desfase de la señal por momentos - que parece haber sido aclarado por la producción del programa - y la no contabilización de miles de votos. Es en este segundo punto donde las investigaciones deben concentrarse, a mi modo de ver, dado que se centran en el único medio que parece ser manipulable en este tipo de certámenes, dado que otro tipo de conjetura implicaría un juego en el que todos los concursantes y hasta el público del programa tendrían que prestarse a una gran farsa.

Por ello, más allá de cuestiones de difamación, comunicados entre canales y puyas entre famosos, lo cierto es que este tema tendrá que aclararse por un tema legal y ético. Lo cierto es que, luego de esto, la credibilidad de un o una conocido (a) personaj de la televisión va a quedar bastante mellada, sea porque engañaron al público o hicieron mal una investigación.

Por tanto, dudo que esta historia tenga un final totalmente feliz.

MAS SOBRE EL TEMA:

Utero de Marita: Bambeando por un sueño

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