Archivo de 24 Agosto 2008

Esta mañana me enteré de la noticia de la partida de Doris Gibson.  No era cualquier mujer en el país, y no solo por ser la fundadora de Caretas, una revista que, para bien o para mal, ha marcado al periodismo peruano de los últimos 60 años.

Como bien lo ha anotado Paola Ugaz, doña Doris hizo más por las mujeres que muchas de sus defensoras de derechos. Y lo hizo con el ejemplo: crío a un hijo sola, fue la musa inspiradora de ese genio llamado Sérvulo Gutiérrez, fundó una empresa periodística que forjó escuela, se enfrentó con coraje a todas las dictaduras que vivió y, sobre todo, fue ella misma, cuestión que en sus tiempos y en los nuestros parece ser una rara avis.

Jimena Pinilla, una de las más talentosas cronistas que he leido - tempranamente desaparecida -, reflejó lo que era Doris Gibson en esta anécdota familiar:

“Yo me daba cuenta que era guapa. En la calle andaba preocupado por la atención que llamaba”, confiesa Enrique. El periodista no tiene muchos recuerdos infantiles con su madre porque pasó largos años estudiando afuera. Primero un internado en Chile y luego uno en Estados Unidos obligaron a que, en el último caso, dejaran de verse tres años completos. Se fue a los 15 y regresó a los 18. “Mi madre no me reconoció”, recuerda Enrique. No le dice mamá y no sabe si alguna vez la llamó así. Para él, ella es Doris. “Es como su logo”, comenta. “No me digan abuela, llámenme Doris”, recuerda Drusila que les dijo siempre a los nietos. Solo con los bisnietos cedió, para ellos, Doris es la bisa.

Sin duda, una bisabuela moderna, que, como muchas de las mujeres de su época, supo evolucionar con el tiempo y abrir puertas para que sus pares de género que se sientan frente a una computadora para dotar de sentido a las palabras e informar, no sufran discriminación alguna por hacerlo.

En pocas oportunidades puedo decir esto. Sin duda, estamos ante una persona que se fue con su misión cumplida.

MAS SOBRE EL TEMA:

César Hildebrandt: La señora Gibson

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