Aun lo siento como si fuera ayer. Trabajaba en el sótano de la biblioteca de la PUCP mientras intercambiaba impresiones con un amigo vía Internet cuando todo comenzó. Recién 20 segundos después atiné a salir del lugar. Percibía que no era como otras veces en las que podía ponerme en el dintel de una puerta. Eso era más fuerte. Era un terremoto.

Los segundos fueron interminables y, debo confesar, en algún momento sentí que en ese instante todo acabaría para quienes estabamos allí. No era para menos. Entre los rostros que veía, las piernas temblando y la tierra que no paraba de moverse, solo lamentaba no haberme despedido como hubiese querido de las personas a las que más quiero. Cuando todo concluyó y estuvo en calma, solo sentí que si bien la desgracia parecía no haber tocado a ninguno de los que me rodeaban en aquel momento, sabía que en otro lugar no la estarían pasando bien. En ese momento, con las comunicaciones cortadas, solo lo sabían quienes estaban allí, viviendo todo aquel drama.

Los días siguientes fueron difíciles de procesar. Cubrir a través de este pequeño espacio lo que ocurría, procurar informar sobre cifras que estremecían y que cambiaban todas las horas, intentar sacar fuerzas para continuar escribiendo a fin de solicitar ayuda no fue una tarea fácil. Fue estremecedor escuchar a personas que volvían de la zona de desastre contarme que lo que habían visto era una auténtica catástrofe, fue alentador ver a todo el país moviéndose en una sola causa, fue desastroso ver como el inicialmente atinado comportamiento del Presidente de la República dio paso a la intolerancia y al improperio que suele caracterizarlo habitualmente.

Un año ha pasado…

A estas alturas, todos somos conscientes de que la labor de reconstrucción ha sido casi nula. No solo Forsur ha sido un monumento al fracaso, sino que los sectores del Poder Ejecutivo y los gobiernos locales y regionales no han sido capaces de articular esfuerzos en pos de la reconstrucción. Pisco está aun con escombros y de reconstrucción ni hablemos. Varias localidades en Ica y Huancavelica en la misma situación. Y aun así, nuestros compatriotas tratan de salir adelante con lo que tienen y con lo que son.

Decía Camus que la tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas. Y ha sido una gran falla que la reconstrucción no avanzara más rápido, que el gobierno respondiera a cualquier crítica con improperios y que terminara con las frivolidades de esta semana, con fiesta incluida el mismo día que se declaraba un duelo nacional que no se si sienta el Presidente que pone más empeño a conseguir inversiones en lugar de preocuparse por la gente. En lugar de ver encuestas, el gobierno requiere ver y actuar para mejorar la vida de sus ciudadanos.

Esta semana tuve la extraña sensación de que podríamos perder la democracia de nuevo. Pareciera como si en las últimas semanas se hubieran empozado la corrupción, el pacto siniestro, la incapacidad y la falta de políticas efectivas. La reconstrucción se impregnó de las mismas: funcionarios estatales procurando ganar con las obras, empresarios que no querían responsabilidades de sector público para hacer algo, la carencia de un plan modelo y la incapacidad de respuesta para las demandas de una población que se siente estafada por bonos que no alcanzan para levantar ni un cuarto. En medio de ello, que muchos comiencen a mirar o contemplar la posibilidad de una salida autoritaria o que la vacancia presidencial no es descabellada. Lo triste es que volveríamos a colocar a un tipo igual o peor que aquel que procesamos en Barbadillo.

Y al mismo tiempo, la valentía que tienen los ciudadanos de las zonas afectadas para salir adelante en medio de la adversidad y la solidaridad de las personas que acuden a seguir ayudando me da la esperanza que aun no todo se encuentra perdido. Que la voz de los peruanos se puede hacer sentir.

Espero el próximo año no escribir algo como esto, en medio de la decepción que me produce ver a cientos de compatriotas sin un lugar digno donde vivir. Espero que el próximo año pueda felicitar a los gobiernos locales, regionales y nacional por la tarea emprendida. Que pueda sentir que el Perú avanza de verdad y que no menospreciamos a la gente que falleció ni a quienes sobrevivieron.

Como decía Vallejo, hay hermanos mucho por hacer.

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6 Respuestas a “15-A: UN AÑO DESPUES”
  1. Puchuruco dice:

    Es indignante ver cómo quienes supuestamente deben velar por la población de este país, ayudarles cuando están en necesidad y protegerlos de amenazas tanto externas como internas no solo son incapaces, sino que no les da la gana de reconstruir Pisco, quién sabe por qué. El FORSUR fue una burla, Alan habló y sus palabras quedaron en el aire, nadie se movió y el esfuerzo inicial de todos los peruanos quedó en vano por culpa de estos señores que están en el poder. Una verguenza…

  2. Jessica dice:

    Todos nos bombardean con información que un grupo minoritario se encarga de decirnos que se está avanzando en la reconstrucción, otro sector mucho mayor percibe que no es suficiente, o peor aún que no se ha hecho nada. Es cierto y también indignante.

    Pero debemos dejar de pensar que pudo ser mejor o peor, debemos dar un paso más allá y tomar acciones preventivas, poner nuestro granito de arena. Por ejemplo, en los instantes mismos del terremoto todos pensábamos en nuestros seres queridos y la forma de cómo llegar a casa, empezamos a llamar y nos dimos con la sorpresa que era imposible comunicarse debido a la saturación de redes por la gran cantidad de personas que querían hablar.

    Esto no solo ocurre en el Perú, ocurrió hace poco en los Ángeles y el colapso de las comunicaciones fue peor, con un largo periodo de restricción para comunicarse. Sin ir muy lejos Chile estuvo en la misma situación.

    ¿Que debemos hacer entonces en caso vuelva a suceder?

    En casos de sismos hay que tratar de realizar llamadas cortas de máximo dos minutos, permitiendo que más personas puedan comunicarse.

    Utilizar mensajes de texto, es una buena y rápida forma de comunicarse con amigos y familiares sin saturar la red manteniendo las líneas abiertas para el personal de emergencia. Yo utilicé este medio y pude comunicarme sin problemas, mientras llegaba a casa.

    Otra forma de comunicarse, y ahora con la gran tecnología que nos ofrecen las compañías celulares, es utilizar internet desde nuestros móviles.

    Sé que es difícil mantener la calma antes situaciones como estas, pero debemos estar serenos y manejar con autocontrol nuestros medios de comunicación, intentemos ser solidarios también con las personas que necesitan comunicarse y que realmente atraviesan una situación de vida o muerte.

  3. Oswaldo dice:

    Hoy la gente está en las calles reclamando lo que es suyo y a la vez de todos nosotros. Creo que un hecho como este demostró la indiferencia de los “políticos” nacionales; sin embargo, demostró la unión, valentía y orgullo que tenemos los ciudadanos no opacados por la sombra del dinero, el egoísmo y el propio interés para poder apoyar a nuestros hermanos que sufrieron tanto y que se han visto obliagados, en muchos casos a comenzar con sus vidas desde cero.

    Fuera de las ideologías políticas, las nacionalidades, la opción sexual, el color de la piel y demás diferencias que muchas veces exaltamos para discutir, crtiticar, ofender y hasta destruir, creo que este terremoto nos demostró que todos, desde nustro punto de vista ideologico y demás podemos jalar para un mismo lado cuando es necesario… para nuestro país, para nuestros hermanos, para vivir en paz y dignamente.

    Luchemos juntos por los nuestros y no bajemos los brazos. Todos podemos aportar desde nuestro lado y reclamarle a quienes se burlan de nosotros, aprovechandose del control de recursos que son nuestros.

    En cuanto a nuestro gobierno, congreso y demás ladrones, a veces no queda más que decir, como dijeron nuestros hermanos argentinos:
    ¡QUE SE VAYAN TODOS!

  4. sincerodemoledor dice:

    En esos momentos yo estaba en Argentina, trabjando para una empresa gráfica, pero cuando escuché la noticia, no pude ni comunicarme con mi familia. El miedo lo vivimos todos, incluso fuera del Perú. Al regresar fui a ver los escombros y ayudar en algo, gente que ayudaba y, sobre todo, gente que se aprovechaba del dolor. En momentos críticos sale lo mejor y lo peor de cada cual.

    Lo que me desilusiona es que ahora hay muchos que salen a joder, a atacar al gobierno por que no ha hecho nada, dicen,. esa misma gente que ni bien nombraron a Favre lo comenzaron a joder y a obstaculizar con acusaciones. A esos hay que señalarlos con el dedo.

  5. evargas dice:

    Concuerdo contigo. Es lamentable que un año después la espera sea una constante para la gente de Pisco. Ojalá el próximo año otra sea la historia.

  6. Angel dice: