
Ayer El Comercio publicó la foto que ven arriba, en la que aparecen los congresistas fujimoristas Rolando Sousa, Cecilia Chacón y Alejandro Aguinaga junto al vocal supremo Javier Villa Stein, en un apartado durante las celebraciones del Día del Juez.
Digamoslo, la foto mereció más relevancia que una mera aparición en la sección Sin Confirmar del diario. Motivos habían de sobra y los explica el mismo medio en esta nota:
A cinco meses de la elección, en predios judiciales ya se vislumbran los candidatos a suceder a Francisco Távara en el máximo cargo del Poder Judicial. Uno de ellos es Manuel Sánchez-Palacios, ex presidente del JNE. Otro es Javier Villa Stein, el vocal que perdió en la última brega y que entre sus allegados lamenta haber sido vinculado en los últimos años al fujimorismo, debido a unas declaraciones que diera y a que su hijo laboró en el estudio Sousa & Nakazaki y en el despacho congresal del mismo Rolando Sousa, defensor del extraditado.
Pues bien, dado que Villa Stein quiere postular de nuevo a la Presidencia de la Corte Suprema, recordemos algo más sobre su currículo, sobre el que comentamos lo siguiente hace dos años:
Mientras fue abogado en ejercicio, Villa Stein se convirtió en el abogado más consultado por los diarios Expreso (aun bajo la administración Calmell del Solar) y La Razón. ¿El motivo? Sostener desde las páginas de estos periodicos lo siguiente:
- Que los vladivideos no constituyen medios de prueba válidos porque fueron filmados en forma ilegal. Villa Stein ignoró años de doctrina procesal penal que señala que lo importante es la introducción legal de la prueba al proceso penal y no como fue obtenida.
- Una defensa cerrada de los hermanos Wolfenson. En La Razón, llegó a señalar que “en el caso de los hermanos Wolfenson ve una vendetta que busca castigar a los medios de comunicación incómodos al Ejecutivo“.
- Ataques al sistema anticorrupción. En La Razón sostuvo que “los magistrados anticorrupción actúan como acólitos del Poder Ejecutivo“, “están cometiendo prevaricato todos los días” y “son activos participantes de una persecución política en el Perú“. Boccatto di cardinale para los miembros de la mafia.
- Sobre el caso Calmell del Solar, el diario Expreso señaló en 2001: “en cuanto a la presunta recepción de dinero de Calmell del Solar de Vladimiro Montesinos, el abogado penalista dijo que mientras no lo haya recibido un funcionario público era poco lo que se podía hacer, ya que no constituía un delito“. Tesis que no ha sido acogida por los magistrados anticorrupción, ni tampoco por la Corte Suprema.
Villa Stein, además, ha asesorado a los hoy condenados por corrupción José Villanueva Ruesta, Alberto Kouri y Blanca Nélida Colán.
Por si fuera poco, la semana pasada se reveló que el hijo de Villa Stein, Ernesto Villa Morán, había trabajado en el estudio de César Nakazaki, abogado del extraditable Alberto Fujimori, y que ahora labora como asesor del congresista fujimorista Rolando Souza, quien funge como defensor legal del ex presidente desde el Parlamento. Villa Morán, además, participó en la comisión de transferencia del Ministerio de Justicia como asesor de Moisés Tambini del Valle, puesto desde el cual podía tener acceso a documentos sobre los procesos anticorrupción. Cabe mencionar que Nakasaki & Souza son socios del mismo estudio jurídico.
Como vemos, Villa Stein es un viejo conocido de Souza y de personajes vinculados a la corrupción de la década de los noventa, a muchos de los cuales ha defendido. Pero también lo es del Presidente de la República, como lo demuestra la foto que podemos ver a continuación y que corresponde a la reunión por el cumpleaños del magistrado en el año 2005:

Ahora bien, la foto presentada por el diario de la familia Miró Quesada no solo es importante por el cargo al que Villa Stein volverá a postular - y en el que, sinceramente, esperamos que vuelva a perder en esta nueva competencia, dados sus antecedentes -, sino por un hecho que no se había considerado hasta el momento.
En la actualidad, este magistrado preside la Segunda Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, una de los tribunales en los que podría recaer la apelación de la sentencia de Alberto Fujimori por casos de derechos humanos. Aquí no solo entraría en cuestionamiento las proclividades de Villa Stein en favor del fujimorismo, sino una cuestión de derecho. En la sentencia que confirmó la cadena perpetua a Abimael Guzmán, Villa Stein no aplicó la autoría mediata, principio mediante el cual se puede inferir la culpabilidad del jefe de una organización criminal, dado su dominio del hecho, cuestión que, en el caso de Guzmán, era clarísima. Y, probablemente, este sea uno de los posibles fundamentos de una sentencia condenatoria en contra de Fujimori (leer a Hans Landolt para mayor explicación).
Como dice el viejo y conocido refrán, una imagen vale más que mil palabras. Pero bien vale la pena explicar porque esta foto dice más de lo que se puede estar jugando en estos tiempos.