Para todo amante de la lectura, una Feria del Libro vendría a ser lo más cercano a una exposición de juguetes para un niño en Navidad. Y en mi caso, asistir a la Feria Internacional del Libro siempre era un placer. ¿Qué es lo que generalmente busco? a) Una buena novela entre lo nuevo que está saliendo, b) algún clásico que no pude leer, c) un infaltable libro de ciencias sociales o políticas, d) un libro que me sorprenda gratamente (y aquí interviene la variable “de que humor me levanté hoy”).

Y de hecho, ya he dado un par de recomendaciones para adquirir en la FIL - Lima: el libro de conferencias sobre Mario Vargas Llosa y la reedición del trabajo de Gustavo Gorriti sobre el conflicto armado interno.  Y claro, procuraré no perderme a Quino, Jorge Edwards y Alberto Fuguet.

Sin embargo, hay algo que me incomoda de esta edición de la Feria y se llama, a secas, veto.

En el blog de Iván Thays, Notas Moleskine, me encuento con un pronunciamiento de la Alianza Peruana de Editores, referido a como la Cámara Peruana del Libro, organizadora de la FIL, ha evitado que se coloquen 4 stands en el que se venderían los libros correspondientes a los catálogos de las editoriales independientes que forman parte de la ALPE. Incluso los stands ya habían sido alquilados a PEISA, editorial que se encargaría de la representación comercial de estas editoriales. Los miembros de ALPE señalan:

El Consejo Directivo de la Cámara Peruana del Libro  se ha negado a responder formalmente a los pedidos de restitución formulados tanto por ALPE como por Ediciones PEISA, y ha pretendido descalificar a ALPE aduciendo falsamente que se trata de una “asociación informal”.

Como bien lo señala Thays, la ALPE es una asociación perfectamente constituida y lo que se estaría castigando, en su opinión, es la formación de un grupo que podría ser un contrapeso a lo que ahora es un grupo monópolico en la promoción de la producción editorial. Más contraproducente aún:

Cerrarles la puerta de la FIL y “castigarlos” así por el falso delito de asociarse no solo es una mezquindad sino una acción que echa por el suelo absolutamente todo lo que la CPL ha logrado en los últimos años, con las exitosas FIL y con la participación del Perú en Ferias Internacionales del Libro.

Esta afirmación de Thays me parece crucial para entender la gravedad de lo que estamos hablando. Estamos en un país en el que editar un libro no es una tarea fácil y en el que la existencia de editoriales independientes facilita en mucho dicha tarea. Asimismo, las editoriales se convierten en las animadoras y difusoras de la lectura en un país en el que se requiere un incentivo mayor para desarrollar uno de los hábitos más saludables que pueden existir. Y si excluyes a algunos que ayudan en dicha tarea, pues eso, en un contexto como el peruano, solo puede recibir una palabra: estupidez.

¿Corregirá su error la CPL? Al menos, deberían dar alguna explicación.

POST SCRIPTUM (12 M): En La Habitación de Henry Spencer, Germán Coronado, Presidente de la ALPE,  le cuenta a Luis Carlos Burneo lo ocurrido en la Feria del Libro:

NUEVO POST SCRIPTUM (14.07.2008)Iván Thays recoge versiones de parte y más opiniones en Notas Moleskine. La gente de la CPL ha dicho que quitaron los stands porque los estaban “subarrendando”, cuando en realidad, como señala Thays:

La “representación comercial” no es un sub-arriendo, como lo sabe perfectamente la propia Cámara Peruana del Libro que ha representado comercialmente a muchas editoriales peruanas en diversas ferias internacionales del libro. Si no ¿de qué otra manera podrían editoriales peruanas asistir a las ferias internacionales, si no es representados en el stand que esas ferias ceden a la CPL? ¿O acaso quieren hacernos creer que los libros exhibidos en los stands de la CPL en las recientes Ferias de Bogotá, Santiago de Chile o Guadalajara, por ejemplo, han sido pagados de manera individual por cada editorial peruana? Es una práctica usual que las editoriales con pocos recursos entreguen sus libros a la CPL para que ellos los exhiban en el stand que se les asigna. Eso es una representación comercial, justamente, y no un sub-arriendo. Entonces ¿por qué las editoriales jóvenes, muchas de ellas sin recursos y subvencionadas por los propios autores, no pueden pretender lo mismo en la FIL Lima?

También comenta el tema Alonso Cueto en Perú.21. 

4 Respuestas a “VETO EN LA FERIA DEL LIBRO”
  1. martin dice:

    Godoy, y no han pensado en el INDECOPI?
    digo,no?

  2. jgodoymejia dice:

    Pues no sería mala idea, Martín. Ojalá se pongan las pilas.

  3. Feria sin ALPE dice:

    Aquí se explica bien claro el problema de la Cámara Peruana de Libro con la Alianza Peruana de Editores

    http://feriasinalpe.blogspot.com

  4. Desde el Tercer Piso » VARIAS DE LA FERIA DEL LIBRO dice:

    […] el problema de los editores: Las dos asociaciones de editores se pusieron de acuerdo y terminaron su diferendo sobre los stands feriales, con lo que se garantiza la presencia de editoriales independientes en este […]

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