Archivo de 26 Julio 2008

Esta mañana Javier Velásquez Quesquén fue elegido presidente del Congreso. Sin duda, una víctoria política del APRA, pero conseguida a un costo que, en el mediano plazo, no solo les puede resultar caro a ellos, sino también a buena parte de la política peruana.

El partido de gobierno ha afianzado su alianza con el fujimorismo, luego de varias idas y venidas. Si ya esto se debía a coincidencias importantes en el estilo y orientación del gobierno (ver editorial de La Razón de hoy, para mayor explicación), lo peligroso es que puede haber algo detrás de la mesa que se pueda estar cocinando y que huele a podrido. No en vano es el médico de Fujimori quien está en la Mesa Directiva del Congreso.

Se ha confirmado que Luis Alva Castro fue a la DIROES esta semana. Todo indica que se negoció algo con el reo de Barbadillo. Y la verdad, ver a un partido que fue perseguido por el fujimorismo durante años negociar con el partido que representa a un golpista y a un delincuente, no sólo da lástima, sino asco. Aunque claro, el APRA tiene una larga historia de negociar con sus perseguidores.  Manuel Prado y Ugarteche y Manuel A. Odría pueden dar fe desde el otro mundo de ello.

Pero, además, el APRA nuevamente ha premiado el transfuguismo. Álvaro Gutiérrez, ex financista de Humala, es otro de los integrantes de esta directiva. Lo mismo ocurrió con Carlos Torres Caro el año pasado. Digamos, aprovechar a estos oportunistas que llegaron gracias a los votos aluvionales de Ollanta Humala - quien, por cierto, debería comenzar a preocuparse por una mejor selección de su entorno, que estaba lleno de Judas - se ha convertido en parte habitual de los arreglos parlamentarios de la bancada de gobierno.

Finalmente, para todo efecto práctico, Unidad Nacional ha dejado de existir el día de hoy. Ya no es sólo la presencia de Fabiola Morales en la Mesa, sino también sus adjetivos contra el PPC. Una pugna que se veía venir desde hacía varios meses. Por una cuestión de sinceramiento, es hora que, de una vez, se liquide esta alianza, cada día más contranatura.

Triste día para el Congreso, en el que los golpistas, los transfugas y los traidores terminan siendo premiados por un partido que parece haber perdido lo poco de decencia que le quedaba. Pero cabe recordar que, como todo en la vida, el poder es efìmero y que quienes hoy están arriba, mañana no lo estarán.  Venderle el alma a Mefistófeles tiene sus costos. Goethe se lo puede contar esta noche al Presidente de la República. Ojalá sepa leer el mensaje.

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