Casi desde la cuna, mi educación musical giró en torno a dos géneros musicales muy definidos: la música criolla y la salsa. El ritmo de ambas es algo que, una vez empezados los primeros acordes, hace que el corazón se encienda, quiera cantar o bailar o simplemente recordar algún momento de mi vida, generalmente bastante grato.
Por ello, cuando veo que ambas se juntan, el producto que salga de ello me va a atraer bastante. Y esta vez no me referiré a Celia entonando Toro Mata o a Rubén cantando Todos Vuelven.
Hace algunas semanas, en una tienda de discos, escuché a Cosa Nuestra, un grupo formado por Tito Manrique, músico, arreglista y primera guitarra de Eva Ayllón. En su segunda producción, denominada Salsa Criolla, Tito y su grupo han fusionado la letra de varias canciones conocidas de salsa con lo mejor de nuestra música criolla, sobre todo, afro peruana.
Como ya viene siendo tradición sabatina es hora de ponerle algo de música a este blog. Y por ello dejo dos canciones del disco Salsa Criolla para que la disfruten.
Comenzamos con un tema original de Pablo Milanés: Yo Me Quedo, en clave de landó.
Y la siguiente es original de Ruben Blades, convertida a ritmo de festejo: Ganas:
Y con estas dos canciones, comencemos con el ambiente festivo de julio.
Para todo amante de la lectura, una Feria del Libro vendría a ser lo más cercano a una exposición de juguetes para un niño en Navidad. Y en mi caso, asistir a la Feria Internacional del Libro siempre era un placer. ¿Qué es lo que generalmente busco? a) Una buena novela entre lo nuevo que está saliendo, b) algún clásico que no pude leer, c) un infaltable libro de ciencias sociales o políticas, d) un libro que me sorprenda gratamente (y aquí interviene la variable “de que humor me levanté hoy”).
Sin embargo, hay algo que me incomoda de esta edición de la Feria y se llama, a secas, veto.
En el blog de Iván Thays, Notas Moleskine, me encuento con un pronunciamiento de la Alianza Peruana de Editores, referido a como la Cámara Peruana del Libro, organizadora de la FIL, ha evitado que se coloquen 4 stands en el que se venderían los libros correspondientes a los catálogos de las editoriales independientes que forman parte de la ALPE. Incluso los stands ya habían sido alquilados a PEISA, editorial que se encargaría de la representación comercial de estas editoriales. Los miembros de ALPE señalan:
El Consejo Directivo de la Cámara Peruana del Librose ha negado a responder formalmente a los pedidos de restitución formulados tanto por ALPE como por Ediciones PEISA, y ha pretendido descalificar a ALPE aduciendo falsamente que se trata de una “asociación informal”.
Como bien lo señala Thays, la ALPE es una asociación perfectamente constituida y lo que se estaría castigando, en su opinión, es la formación de un grupo que podría ser un contrapeso a lo que ahora es un grupo monópolico en la promoción de la producción editorial. Más contraproducente aún:
Cerrarles la puerta de la FIL y “castigarlos” así por el falso delito de asociarse no solo es una mezquindad sino una acción que echa por el suelo absolutamente todo lo que la CPL ha logrado en los últimos años, con las exitosas FIL y con la participación del Perú en Ferias Internacionales del Libro.
Esta afirmación de Thays me parece crucial para entender la gravedad de lo que estamos hablando. Estamos en un país en el que editar un libro no es una tarea fácil y en el que la existencia de editoriales independientes facilita en mucho dicha tarea. Asimismo, las editoriales se convierten en las animadoras y difusoras de la lectura en un país en el que se requiere un incentivo mayor para desarrollar uno de los hábitos más saludables que pueden existir. Y si excluyes a algunos que ayudan en dicha tarea, pues eso, en un contexto como el peruano, solo puede recibir una palabra: estupidez.
¿Corregirá su error la CPL? Al menos, deberían dar alguna explicación.
POST SCRIPTUM (12 M): En La Habitación de Henry Spencer, Germán Coronado, Presidente de la ALPE, le cuenta a Luis Carlos Burneo lo ocurrido en la Feria del Libro:
La “representación comercial” no es un sub-arriendo, como lo sabe perfectamente la propia Cámara Peruana del Libro que ha representado comercialmente a muchas editoriales peruanas en diversas ferias internacionales del libro. Si no ¿de qué otra manera podrían editoriales peruanas asistir a las ferias internacionales, si no es representados en el stand que esas ferias ceden a la CPL? ¿O acaso quieren hacernos creer que los libros exhibidos en los stands de la CPL en las recientes Ferias de Bogotá, Santiago de Chile o Guadalajara, por ejemplo, han sido pagados de manera individual por cada editorial peruana? Es una práctica usual que las editoriales con pocos recursos entreguen sus libros a la CPL para que ellos los exhiban en el stand que se les asigna. Eso es una representación comercial, justamente, y no un sub-arriendo. Entonces ¿por qué las editoriales jóvenes, muchas de ellas sin recursos y subvencionadas por los propios autores, no pueden pretender lo mismo en la FIL Lima?