
No me ha sorprendido para nada ver a Alejandro Guerrero recibir ordenes de Vladimiro Montesinos para difamar a Rodolfo Robles en 1993. No solo porque Panamericana se había alineado con el golpe de Estado fujimorista y con lo que representaba, sino porque ya existía el antecedente de difamación hacia el general Jaime Salinas Sedó, a quien Guerrero presentó en Panorama como poco menos que un asesino dispuesto a matar al dictador.
Tampoco me sorprenden los silencios de Guerrero sobre este tema - remarcados por Maritza Espinoza hoy en La República -, dado que bajo todas sus administraciones, Pantel se reserva sus editoriales, descargos y demás para los días domingos, en el que ese espacio de opinión negociada llamado Panorama se convierte en el escenario de los descargos de personajes deliberamente mentirosos como Ernesto Schutz o frases célebres como “Panamericana es un sentimiento” dichas por Mónica Delta luego de ver a la persona que defendió por tantos años recibir montañas de dinero en la salita del SIN.
Lo que sorprende es el reciclaje de estos personajes. Si el Poder Judicial no encuentra un delito en el que encaje su conducta, pues el público si debería sancionar fuertemente a quienes hicieron del periodismo televisivo, escrito o radial poco menos que un páramo en la década de los noventa. Mucha gente respeta a Hildebrandt por lo que hizo en esos años a pesar de sus excesos de hoy. Cecilia Valenzuela dilapidó el capital acumulado en los noventa con sus investigaciones, pero por momentos parece tener la lucidez suficiente para acordarse de algo llamado principios. Y así podría seguir enumerando ejemplos.
Mientras tanto, los Álamos, los Lucar y Guerreros se reciclan en espacios hechos para el entretenimiento de la noticia, el inactual fácil, el reportaje del recuerdo. Los mismos que hicieron de los programas periodísticos de los domingos el cedante perfecto para que el Chino nos blandiera la yuca por diez años, han terminado liquidando el género con notas que tienen los mismos tópicos: la tragedia de un personaje popular caído en desgracia, el peruano en el exterior triunfante o miserable, el policial - pandilla de moda, alguna figura del recuerdo rescatada del baúl. En eso se ha convertido la televisión, antes que en un tópico de investigación. Y claro, personajes como Guerrero incluso tienen el desparpajo de hacer planes de estudio para futuros comunicadores.
A 50 años de la creación de la televisión, bien valdría hacer una reflexión exhaustiva de hacia donde está yendo la misma. Por lo pronto, propongo un tema: ¿Cómo ven a los programas periodísticos? Tienen los comentarios para dar su opinión.
MAS SOBRE EL TEMA:
El Reportero: Reportaje de Luis Felipe Gamarra sobre Alejandro Guerrero (Vía la web de Beto Ortiz)
Maritza Espinoza: No comments
Fernando Vivas: El primer vladivideo
Utero de Marita: El vladivideo de Alejandro Guerrero
Paola Ugaz: Alejandro Guerrero en la picota




Entradas (RSS)
6 Junio 2008 a las 3:30 pm
Lo que tu llamas principios y excesos, de hoy y de siempre, son en realidad intereses.
El “prestigio” de Hildebrandt es solo el hecho de oponerse siempre a todo y argumentarlo con nada (bla, bla), para asi siempre ser el marginal.
6 Junio 2008 a las 3:39 pm
El colmo de la estupidez. Ademas de su entrevista vendida, se dirigia a Picon como “Mi General”.
Me pregunto de donde salen este tipo de “periodistas”?.
Cuales son sus valores, donde se formaron, como y quien los han criado?
6 Junio 2008 a las 3:59 pm
Hablar de los programas periodísticos de nuestra televisión es como si habláramos de cómo está el fútbol profesional peruano: Un basural dirigido por mafiosos, donde malean a las mejores promesas y donde siempre triunfan los más cínicos y rastreros. Donde la gente que vale o huye a medios alternativos o medra en el basural con perfil bajo esperando algún cambio positivo que nunca vendrá.
6 Junio 2008 a las 5:57 pm
To be, or not to be, esa es la fucking pregunta que uno se hace cuando de “principios” se habla.
Y aquí las medias tintas están demás.
Esa pregunta también hay que hacerla, cuando se pretende tapar con un tul el ‘pecado’…
Ya se trate de un ‘pescado’, una trucha o una ‘cojinova’..!
El día que se va al lecho por una paga, la persona se prostituye. Y punto.
Deja de ser dama ella, y él caballero.
Tan larga es la noche que es el principio del fin de los “principios”…
Para ser indiscreto:
¿Serán de tercera división..?
Tal vez.
¿Podrían ‘pichanguear’ en segunda…?
Lo más probable…
En Primera profesional y con toda la prensa ayayera a su favor, Burga y barra brava incluida…
No importa que después se corra por el centro, y amague y camine sin romper el vestido, mueva bien el negocio, levante la cabeza, pared, y en profundidad, Ña Pancha y lejía en mano, se refriegue y enjuague una y un millón de veces el asunto en cuestión…
To late my body to say I’m sorry..!
Los “principios” terminan con su venta. La honra también.
Así después la adoben con azufre y sangre de grados superiores
6 Junio 2008 a las 9:21 pm
Es una muestra de la pobredumbre moral del pais , periodistas como estos enseñan en las universidades.
Pero es en todo, mafias que se han apoderado de las empresas publicas aparentando ser “concesionarias”.
La gente que esta en el gobierno tambien esta desprestigiada, podemos contar con los dedos de la mano a la gente decente. Y de la poblacion que podemos decir, estan perdidos, toman como iconos a estos sinverguenzas y otra gente aun mas desorientada como el tal Carlos que no sabe ni siquiera distinguir el trigo de la paja.