Un debate pendiente a partir de los sucesos de Moquegua está vinculado a que hacer frente a cuestiones como la toma de carreteras o de personas, que constituyen delitos establecidos en el Código Penal.

En este blog ya hubo una discusión a partir de un punto del post Lecciones de Moquegua:

4. Apliquemos la ley y sancionemos a quienes bloquean carreteras y secuestran personas

La mayor parte de reclamos sociales en el país son justificados. Vivimos en una sociedad injusta, poco incluyente y que crece económicamente en un país donde los servicios básicos aun no son cubiertos en su totalidad.

Pero ello no lleva a justificar lo que son delitos como los ocurridos en Moquegua esta semana. El bloqueo de carreteras está penado hasta con 8 años de prisión y la privación de la libertad otro tanto, por lo que no sancionar a los responsables de estas violaciones de la ley y de derechos fundamentales básicos, como son la libertad de tránsito y la libertad personal. Se comete un delito, se sanciona. Punto. Aquí no hay justificación sobre la base de lo que puede ser un reclamo social justo. Cuando la protesta social se desborda de los cauces legales, comienza a deslegitimarse.

Si, ya se que algunos me dirán: “pero si no se toman medidas extremas nadie los escucha”. Perdónenme, pero eso no justifica violar la ley, ni tampoco lo hacen las bravatas lamentables de Del Castillo. Y claro, poner orden y autoridad no implica meter bala, como Aldo Mariátegui y Uri Ben Schmuel reclaman en editoriales recientes.

A partir de este punto, se me puso como argumentos los bloqueos de carreteras en Francia cuando hay huelgas de productores, la necesidad de hacer escuchar la voz de los protestantes - cosa que, según los defensores de esta tesis, es algo válido en un país centralista como éste - o que me había convertido en un promotor de la represión de la protesta social.

Vayamos por partes. Creo yo que la protesta social en nuestro país tiene muchas justificaciones, que se resumen en una situación ya conocida de crecimiento con exclusión y la desigualdad entre diversas zonas de nuestra patria. Pero ello no lleva a justificar, en nombre de que te escuchen, a vulnerar los derechos de los demás. Parecemos olvidar que el derecho a la libertad de tránsito está garantizado por la Constitución y que nadie debería violentarlo.

Sin embargo, ello no implica dar una carta blanca a la represión. Y es allí donde el gobierno y sus aliados mediáticos meten la pata cuando alientan que se use la fuerza o se meta bala cada vez que haya una protesta social. Esta solo puede ser utilizada en situaciones extremas. Y de hecho, debe usarse con inteligencia.

Carlos Basombrio resume muy bien este debate ideológico:

¿Cómo se debe actuar en situaciones como la de Moquegua? Partamos del principio de que todo gobierno democrático tiene el derecho legítimo de restaurar el orden público; en particular, la obligación de garantizar el libre tránsito, más todavía cuando ello está ocasionando un daño enorme a otra gente. Eso no debiera estar en discusión, pero hay sectores radicales que consideran que eso es, en cualquier circunstancia, “reprimir al pueblo”. No comparto para nada ese punto de vista. Tampoco, por supuesto, el de los extremistas del otro lado que reclaman que las carreteras se abran de inmediato, “cueste lo que cueste”. ¿Qué habría pasado con García si hubiera hecho caso a los termocéfalos que lo adulan y hoy tuviésemos 50 muertos en el puente Montalvo?

Una muestra de este debate - con matices - fue la entrevista de Cecilia Valenzuela a Carlos Tapia en La Ventana Indiscreta, y en la que la conductora refleja la segunda postura a la que Basombrío aludio en su columna del domingo:

En realidad, la solución está más equidistante de los extremos de algunos de los comentaristas de este blog y de las ideas de Chichi. Rosa María Palacios plantea que no se negocie mientras se mantenga el bloqueo de carreteras y que la Policía no reprima salvo cuando exista peligro inminente de pérdida de vidas. Martín Tanaka coincide con este punto de vista, pero añade:

Sin embargo, tengo también algunas dudas. Para que una posición como esta tenga éxito, el supuesto es que los actores sociales tienen una racionalidad mínima, en el sentido de que desarrollan estrategias que responden a incentivos, premios y castigos. Esta manera de ver las cosas sí podría funcionar con gremios más consolidados, con dirigentes más experimentados y representativos, como los de la CGTP o el Sutep, por ejemplo. Sin embargo, en Moquegua vimos a una población profundamente convencida tanto de la legitimidad de sus demandas como de los medios que utilizaron para defenderlas. Allí se expresó una frustración profunda y una gran distancia frente al Estado, que comparten amplias regiones del país. En este caso, imponer el orden puede tener consecuencias catastróficas sobre la legitimidad del Gobierno y del régimen político. Desde este punto de vista, el resultado final no ha sido tan malo como pudo haber sido.

Con lo que, como resultado final, podríamos concluir que debe haber sanción a los delitos cometidos en la protesta, pero la aplicación de la represión policial, como primer paso para la misma, debe ser aplicada con inteligencia, cosa contraria a la que el gobierno hizo en este caso. También tenemos claro que la identificación de los líderes de la protesta no es importante por la estigmatización a la que el gobierno los somete, sino para saber con quien se negocia y para definir responsabilidades en el éxito o fracaso de dicha solución pacífica.

De no hacerlo, seguiremos en el mismo círculo vicioso.

MAS SOBRE EL TEMA:
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Menos Canas: ¿Hasta cuando?
Cuaderno de Borrador: Moquegua ¿aprenderemos la lección?
Fabber: La batalla de Moquegua

9 Respuestas a “DELITOS EN PROTESTAS ¿QUE HACER?”
  1. luis padilla dice:

    yo creo que la incapacidad del gobierno para repartir riqueza es el problema bsico, no es tanto la sociedad excluyente, pero los peruanos deberiamos de ver a la empresa privada, canon mediante, como reemplanzante del estado, si no le terminamos pidiendo todo a la empresa minera.. ¿y el estado pa que está???

  2. Wilber dice:

    El caso es: ¿Es justo penalizar con 8 años de cárcel? Ni los peores delincuentes tienen tan fácil penas tan severas.
    El tomar carreteras es una forma de protesta que se hace en todo el mundo. Es una forma de decir hasta aquí nomás.

    Lo que hacen Aldo M., Uri Ben Schmuel, entre otros, es valerse de dicha ley y sólo porque les conviene, les encanta, casi hasta enarbolan a Mussolini “Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.” (Mussolini)

    ¿Por qué esta gente no habla nada de sancionar a los corruptos, asesino y ladrones amigos suyos? Ahí están en contra.

    Pienso que se debe buscar ante todo el diálogo, y explicar al pueblo que no es conveniente para el estado ni para ellos el blo

  3. Javier Garvich dice:

    Godoy, la policía no puede mantener el orden público sin un exceso de represión e incluso de barbarie. Muy sencillo, tenemos una policía pobre, una institucionalidad del Estado pobre, sin recursos y al menudeo. Yo empresario puedo pagarle su plus a una comisaría para que hagan cumplir mi orden de desalojo dictada ya por un juez. Yo, pobre chalaco no puedo hacer ni michi para que la policía me libre mi calle de las pandillas que se pasean hasta con granadas de guerra. Sin embargo, a los medios sí les interesa que se haga cumplir la ley con toda el peso de la repre contra los moqueguanos que negociaron inteligentemente con el Estado y obtuvieron sus justas demandas.

    Es como cuando la noticia de Los Caitos o Putis pesa menos que el perrito abaleado por un congresista. Oye, no es nada personal, solo creo que tú también has terminado bailando -quizá sin saberlo- la música (la agenda) que han puesto otros.

    El 9 de julio tengo que hacer un trabajo de promoción educativa con preadolescentes. Si hay problema con la huelga ya veré, pero no le voy a echar la culpa a la CGTP.

  4. Wilber dice:

    ¿Es justo penalizar con 8 años de cárcel? Ni los peores delincuentes tienen tan fácil penas tan severas.
    El tomar carreteras es una forma de protesta que se hace en todo el mundo. Es una forma de decir hasta aquí nomás.

    Lo que hacen Aldo M., Uri Ben Schmuel, entre otros, es valerse de dicha ley y sólo porque les conviene, les encanta, casi hasta enarbolan a Mussolini “Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.” (Mussolini)

    ¿Por qué esta gente no habla nada de sancionar a los corruptos, asesinos y ladrones amigos suyos? ¿eh?.

    Pienso que se debe buscar ante todo el diálogo, el caso concreto es que en Moquegua se hablaba de este problema desde el año pasado y nadie lo tomaba en cuenta.

  5. Lucas dice:

    Un detallito en la columna de Mulder:
    “Sexto: Cierta oposición ha convertido en obsesión su ansia por censurar a Luis Alva por cualquier tema. Ya parece patológico el caso…”

    Claro, los casos de corrupción, la muerte de los campesinos, el secuestro de los policías, entre otros, son fantasmas que sólo “cierta oposición” ven. Son unos loquitos que quieren censurar a Alva Castro por las puras…

  6. Wilber dice:

    Un detalle del video:
    En todo lo largo de la entrevista Cecilia Valenzuela intenta inculpar al partido nacionalista y Ollanta Humala. Incluso alega que ha habido una “batalla” entre los policias y una “fuerza militar”, organizada y dirigida por los nacionalistas.

    Y lo que es más gracioso, es que ella solita se contradice:

    Cecilia Valenzuela: ..”Ustedes son la primera fuerza política en Moquegua”
    (C.T. interrumpe)
    Carlos Tapia: ¿Cuántos alcaldes tiene el partido nacionalista en Moquegua?
    Cecilia Valenzuela: Ninguno, porque ahi perdieron, no solo perdieron, sino que perdieron las regionales también, porque ya todo el mundo empezó a ver la verdadera cara de Ollanta Humala y buh se fueron pa abajo. ¡Plop!

  7. tvbruto blog dice:

    la chichi: no se puede conducir a un pueblo a la delincuencia.. las imágenes (editadas por cesitar h) han hablado… blablabla - carlos tapia: tu quieres la represión indiscriminada como lo quiere la derecha mas cavernaria del país - la chichi: si yo quisiera eso, no señalaría a las cabezas (con las imágenes editadas por cesitar h) para que captúre a los cabecillas - carlos tapia ¿y porque crees que no se les captura? ¿dame una respuesta? - la chichi: …

    la chichi responde que no se captura a los cabecillas porque a la justicia y a los jueces les tiembla la mano, etc, cuando lo cierto es que su periodismo de imágenes con música de fondo tenebrosa no prueban nada, son un fiasco.

    la chichi desde que se puso la camiseta de la derecha cavernaria no ha hecho mas que difamar a cuanta manifestación se oponga a la delincuencial derecha y su títere alan, utilizando para ello la edición maliciosa de las imágenes, las medias verdades y la mentira, con el único fin, no de que el televidente le crea, sino de pretextos para la represión y el asesinato.

  8. Rolando dice:

    Hagamos un símil:

    Me imagino a la policia como la selección peruana y pienso en los moqueguanos como el equipo Uruguayo al que había que enfrentar. Imagino al puente Montalvo como Montevideo… y la historia no podría haber sido distinta.

    El General Jordan como nuestro “Chemo”, sus 48 policías como nuestros abnegados “11 muchachos”. Iban con a cumplir si misión, iban a despejar el puente (futbolísticamente hablando, iban por los 3 puntos). Pero, ¿Con qué iban a ganar?. Aparte de la moralen alto, un plan mal hecho, bombas lacrimógenas que no funcionaban… y sin armas, ¿Había algo más? (nuestra selección también iba con moral en alto, pero no llevaban ni talento, ni estrategia, ni hue…) Resultado: Secuestrados, derrotados, humillados… (goleados, futbolísticamente hablando)

    Escucho a algunos apristas pedir la salida de Burga… Si Burga, que es el Jefe de Chemo, debe salir: ¿Por qué Alva Castro, Jefe de Jordán, no lo hace?

    De verdad el futbol y los apristas son la misma m…

    Pd: Ya salió Jordán… y seguro saldrá Chemo, pero las cabezas que hieden no lo harán. Viva el Perú… pero que viva sin ellos.

  9. runa dice:

    Buena reflexión, que por supuesto abre, no cierra, el debate.
    Me deja preocupada la frase de Tanaka, al respecto de que para usar el juego negociación-represión, “el supuesto es que los actores sociales tienen una racionalidad mínima, en el sentido de que desarrollan estrategias que responden a incentivos, premios y castigos”.
    Son dos cosas las que me preocupan. La primera: la visión realmente mínima que tiene Tanaka de “racionalidad”. Se le pide a los actores sociales que sean, más o menos, como el perro de Pavlov. Lamentable.
    La segunda: Tanaka afirma que los actores sociales que protestaron en Moquegua no tenían ni siquiera esta racionalidad mínima. ¡Puf! ¿Cómo puede construirse un país incluyente afirmando cosas como esta?
    Abrazos!

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