No es que la Ministra Mercedes Araoz esté promocionando la película de Carrie Bradshaw y sus compañeras para alegría de varias de mis amigas. En realidad, es una muestra de lo que puede hacerse con el cacao, uno de los cúltivos más importantes del Programa de Desarrollo Alternativo (PDA).

La foto de la titular del MINCETUR corresponde a la ceremonia de suscripción de la Alianza Público privada para el Fortalecimiento de las Organizaciones líderes de cacao en las regiones San Martín, Huánuco, Ucayali y el VRAE.

Estas son las zonas en las que hay mayor cultivo de hoja de coca, a la que se viene reemplazando con plantaciones de cacao con miras a la exportación. Y lo que se procura es formar cadenas productivas para la producción y comercialización del producto, es decir, no solo se trata de una mera sustitución de cultivos, sino que tengan mercado y que se formen empresas - o se consoliden las cooperativas existentes - con miras a la exportación del producto y, esperemos que en pocos años, a su procesamiento masivo en el Perú.

Justamente, algo que nos falta hacer en el país justamente es construir este tipo de cadenas, que integren la producción, el transporte, el procesamiento y la comercialización del producto final. Algo de ello comentamos el sábado en relación con la gastronomía. El ejemplo de que esto se puede hacer a mayor escala se viene dando con el cacao y lo que podría ser una incipiente industria chocolatera en el Perú.

Sin embargo, existe aun un reto grande por afrontar, de los que programas como el PDA solo son una parte de la solución del problema:

La existencia de ricas zonas agrarias y biodiversidad de oportunidades únicas en el ámbito internacional, no es debidamente aprovechada por una política estatal que promueva la inversión pública y privada para sostener cultivos y mercados legales bajo precios razonables y con una infraestructura que eleve la productividad. De particular importancia resulta la infraestructura de la carretera nacional, que en esta región es aún pobre y limitada. La medición de la importancia que el Estado asigna al sector agrario se mide, en buena medida, por la existencia o no de caminos rurales que lleguen al pie de la chacra para reducir los costos de transporte de productos agrarios. Como lo indicó el Informe Final  de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, las brechas que se generan a partir de la distancia entre el Estado y los ciudadanos, particularmente en las zonas más pobres del país, constituyen un germen de respuestas violentas y no democráticas.
 
 

Iniciativas como estas van por el camino correcto. Sin embargo, de no seguirse impulsando cadenas productivas en todo el país, no sólo el narcotráfico será el que campee, sino también la insatisfacción con la democracia. Quizás con ello evitemos al próximo outsider y que el Perú se convierta en Medellín o Tijuana.

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